DICCIONARIO MÉDICO
Úlcera diabética
La úlcera diabética es una herida crónica que aparece, sobre todo, en el pie de las personas con diabetes mellitus de larga evolución. Comparte la palabra "úlcera" con la péptica, pero ahí termina el parecido: su origen está en los nervios y los vasos sanguíneos, no en el ácido ni en una bacteria digestiva. Es una pérdida de sustancia en la piel, de curso crónico y cicatrización lenta, que resulta de la combinación de neuropatía periférica, enfermedad arterial y una respuesta inmunitaria debilitada, todas ellas complicaciones de una diabetes mal controlada durante años. El adjetivo remite a la propia diabetes: la entrada dedicada a ese término recoge su historia, desde el griego διαβήτης (diabḗtēs), "el que atraviesa", hasta su acuñación clínica por Areteo de Capadocia en el siglo II. Aunque el nombre general remite al pie diabético, la lesión puede aparecer en cualquier zona de las extremidades inferiores sometida a presión o traumatismo repetido, y ocasionalmente en otras localizaciones. La neuropatía diabética reduce la sensibilidad al dolor, la presión y el calor, de modo que un roce o una rozadura del calzado pueden pasar inadvertidos durante días. La enfermedad arterial periférica limita, en paralelo, el aporte de sangre a los tejidos distales, lo que retrasa la cicatrización de cualquier herida por pequeña que sea. A esto se suma un sistema inmunitario menos eficaz, consecuencia de la hiperglucemia mantenida, que facilita que una lesión mínima progrese hacia una infección. Ningún factor actúa solo. Es la superposición de los tres, en proporciones distintas según el paciente, la que explica por qué una simple ampolla puede convertirse en una úlcera que tarda meses en cerrar. Atendiendo al mecanismo dominante, la úlcera diabética se clasifica en neuropática, isquémica o neuroisquémica. La forma neuropática, la más frecuente, entre el 45 y el 60 % de los casos, se desarrolla sobre zonas de presión con buena circulación de fondo. La neuroisquémica, entre el 25 y el 45 %, combina pérdida de sensibilidad con un déficit de riego. La puramente isquémica, la menos habitual, entre el 10 y el 15 %, depende sobre todo de la falta de aporte sanguíneo y suele localizarse en los dedos o en el borde del pie. Existe además una escala de gravedad, la de Wagner, que gradúa la lesión de 0 a 5: desde un pie de riesgo sin úlcera visible (grado 0) hasta una gangrena extensa (grado 5), pasando por grados intermedios que describen la profundidad del tejido afectado y la presencia de infección ósea. Es, ante todo, una herramienta descriptiva para caracterizar la lesión, no una medida directa de su causa. En las piernas de una persona mayor pueden coexistir varios tipos de úlcera, y distinguirlos importa. La úlcera venosa, ligada a la insuficiencia de las venas, suele situarse cerca del tobillo y no depende de la diabetes. La úlcera por presión, o de decúbito, aparece por el apoyo mantenido sobre una prominencia ósea en pacientes con movilidad reducida, con o sin diabetes de por medio. Un mismo paciente diabético puede además desarrollar, sin ninguna relación con su pie, una úlcera péptica en el estómago o el duodeno: la coincidencia del nombre no implica ningún vínculo entre ambas. El riesgo de desarrollar una úlcera del pie a lo largo de la vida en una persona con diabetes se sitúa, según las series, entre el 15 y el 34 %. Es una de las puertas de entrada más comunes hacia la amputación: más del 60 % de las amputaciones no traumáticas de las extremidades inferiores se producen en personas con diabetes, y en la mayoría de esos casos existió antes una úlcera que no llegó a cicatrizar. No. El riesgo acumulado a lo largo de la vida se sitúa entre el 15 y el 34 % según los estudios, lo que deja fuera a la mayoría de los pacientes, sobre todo cuando el control de la enfermedad es bueno. No exactamente. El pie diabético es el conjunto de alteraciones neurológicas y vasculares del pie asociadas a la diabetes; la úlcera es una de sus posibles consecuencias, la más visible, pero no la única. Mide su gravedad y su profundidad, del grado 0 al 5, no su origen. Ese dato, neuropático, isquémico o mixto, se establece con una valoración clínica distinta. Porque el riego sanguíneo suele estar comprometido. Sin un aporte adecuado de oxígeno y nutrientes, la regeneración del tejido se enlentece de forma notable frente a una herida en una persona sin diabetes.Qué es la úlcera diabética
Tres mecanismos que se combinan
Clasificación según su origen
Con qué se confunde
Una complicación con peso propio
Preguntas frecuentes
¿Toda persona con diabetes acabará teniendo una úlcera en el pie?
¿Es lo mismo úlcera diabética que pie diabético?
¿La escala de Wagner mide la causa de la úlcera?
¿Por qué tarda tanto en cicatrizar?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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