DICCIONARIO MÉDICO
Mycoplasma hominis
Mycoplasma hominis es una bacteria sin pared celular que vive de forma habitual en la mucosa genitourinaria de muchas personas sanas y que, en determinadas circunstancias, causa infecciones del aparato genital, de las vías urinarias y, con menos frecuencia, de otros órganos. Fue el primer micoplasma aislado en el ser humano, en 1937. Tiene además una rareza biológica: es capaz de vivir y multiplicarse dentro de otro patógeno humano, el protozoo Trichomonas vaginalis. Mycoplasma hominis Metamycoplasma hominis (nombre propuesto en 2018) Tipo: bacteria Morfología: célula pleomorfa sin pared celular (no se tiñe con el método de Gram); colonias grandes en «huevo frito»; metaboliza la arginina Transmisión: sexual Reservorio: humano (mucosa urogenital) Patogenicidad: oportunista Enfermedades: pielonefritis, fiebre puerperal, artritis bacteriana Es una especie del género Mycoplasma, dentro de la clase Mollicutes, y uno de los micoplasmas que colonizan habitualmente el aparato genital humano, junto con las especies de Ureaplasma. Hominis es el genitivo del latín homo: «del hombre», en el sentido de ser humano. Un nombre genérico para una especie con un lugar muy concreto en la historia de la microbiología. En 1937, Dienes y Edsall recuperaron, aparentemente en cultivo puro, un organismo diminuto del pus de un absceso de la glándula de Bartholino. Fue el primer micoplasma aislado de una persona. Lo publicaron bajo el título de observaciones sobre el «organismo L de Klieneberger», porque por entonces estas bacterias se confundían con las formas L, variantes de bacterias corrientes que han perdido la pared de manera transitoria. Pasaron dieciocho años hasta que la especie recibió una clasificación y un nombre estables: Freundt la describió en 1953 y, en 1955, Edward la incluyó en la nomenclatura de los organismos del grupo de la pleuroneumonía. La reclasificación de 2018 la trasladó a un género nuevo, Metamycoplasma (del griego meta, «junto a»: el género que está al lado de Mycoplasma), del que es la especie tipo. La propuesta ha sido discutida y en medicina se sigue usando el nombre clásico. Entre los micoplasmas humanos destaca por el tamaño de sus colonias. Sobre un agar enriquecido con suero de caballo y extracto de levadura forma colonias de unas doscientas micras con aspecto de «huevo frito». Las de Ureaplasma, por comparación, miden entre siete y quince micras. Otro rasgo que la distingue es metabólico: utiliza la arginina. El genoma de la cepa de referencia, PG21, tiene 665.445 pares de bases y un contenido en guanina y citosina de solo el 27,1 %; codifica unas 537 proteínas. Es algo mayor que el de Mycoplasma genitalium. Una parte de esos genes corresponde a proteínas de superficie muy variables, como Vaa, P120 o la familia Lmp, cuya variación le permite adaptarse al entorno del huésped. En 1998, el grupo de Paola Rappelli y Pier Luigi Fiori comunicó en The Lancet que M. hominis vivía asociado a Trichomonas vaginalis, el protozoo de la tricomoniasis. En 2005 demostraron que la bacteria entra en las células del parásito y se replica en su interior. Era el primer ejemplo descrito de simbiosis entre dos patógenos humanos obligados y, hasta hoy, el único conocido. La asociación no es anecdótica. Según la región estudiada, entre el 5 % y el 89 % de las cepas de tricomonas llevan la bacteria dentro, y en Europa la proporción puede llegar al 90 %. Dentro del protozoo, el micoplasma queda protegido de las defensas del huésped y podría viajar con él de una persona a otra; el parásito, a su vez, se vuelve más agresivo con las células que infecta y desencadena una respuesta inflamatoria más intensa. Recientemente se ha descrito un segundo simbionte de las tricomonas, un micoplasma que no se ha logrado cultivar y que se conoce provisionalmente como Candidatus Mycoplasma girerdii. Coloniza la mucosa del aparato urogenital de personas sanas, en especial de adultos sexualmente activos, sin causar enfermedad. Se transmite por contacto sexual. Su condición es la de un comensal que, cuando cambian las condiciones locales o se debilitan las defensas, puede comportarse como patógeno oportunista. En el aparato genitourinario se le ha relacionado con la vaginosis bacteriana, como una de las bacterias que participan en ese desequilibrio de la flora, con la enfermedad inflamatoria pélvica y con la pielonefritis. Tras el parto puede causar fiebre (la fiebre puerperal), asociación documentada en The Lancet ya en 1980, y se ha vinculado con la rotura prematura de las membranas; también se ha aislado del líquido amniótico y de la placenta en partos prematuros. Fuera del aparato genital, las infecciones son raras y aparecen casi siempre en personas inmunodeprimidas: receptores de un trasplante, pacientes con hipogammaglobulinemia o con cáncer. Entre ellas figura la artritis bacteriana. Con Ureaplasma comparte hábitat y comportamiento oportunista, pero se separa por dos rasgos de laboratorio: el tamaño de las colonias y la vía metabólica, ya que Ureaplasma hidroliza la urea y M. hominis no. Con M. genitalium la confusión es de nombre más que de biología. Esta última es un patógeno de transmisión sexual en sentido estricto, tarda meses en crecer en cultivo y, según la reclasificación de 2018, pertenece a una familia distinta, la misma de Mycoplasma pneumoniae. Es el genitivo latino de homo, ser humano. Mycoplasma hominis significa «el micoplasma del hombre», nombre que refleja que fue la primera especie de su grupo encontrada en una persona. No necesariamente. Forma parte de la flora habitual de muchas personas sanas y solo causa enfermedad en determinadas circunstancias. Una relación muy estrecha. La bacteria puede vivir dentro del protozoo y multiplicarse en su interior, algo que no se ha descrito entre ningún otro par de patógenos humanos. El hallazgo se publicó en 1998 y obligó a mirar la tricomoniasis de otro modo: el parásito que se ve al microscopio puede llevar dentro una segunda bacteria. Por la reclasificación de 2018, que dividió el antiguo género Mycoplasma en varios géneros nuevos a partir del análisis de genomas completos. Esta especie quedó como especie tipo de Metamycoplasma. Es el mismo microorganismo con otro nombre, y el uso clínico sigue prefiriendo el clásico.Qué es Mycoplasma hominis
Rasgos de laboratorio y genoma
Una bacteria dentro de un protozoo
Dónde vive y cómo se transmite
Qué enfermedades produce
Diferenciación con otros micoplasmas genitales
Preguntas frecuentes
¿Qué significa hominis?
¿Tenerlo en la flora genital significa estar infectado?
¿Qué relación tiene con Trichomonas vaginalis?
¿Por qué algunas bases de datos la llaman Metamycoplasma hominis?
Referencias
Entradas relacionadas
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026