DICCIONARIO MÉDICO
Fiebre puerperal
La fiebre puerperal es un proceso infeccioso que se produce en la mujer tras el parto o el aborto, con una temperatura igual o superior a 38 °C mantenida o recurrente entre las primeras 24 horas y los diez días del posparto. Tiene como puerta de entrada el aparato genital, aunque puede extenderse al resto del organismo. Su historia está inseparablemente ligada a Ignaz Semmelweis y al nacimiento de la antisepsia en la práctica obstétrica. El adjetivo puerperal procede del latín puerpera (de puer, "niño", y parere, "parir"), que designaba a la mujer que acababa de dar a luz. La fiebre puerperal es, por tanto, la fiebre de la parturienta. Este nombre, acuñado mucho antes de que se conociera la existencia de los microorganismos, describe una realidad clínica que durante siglos constituyó una de las principales causas de muerte materna en los hospitales europeos. En la terminología actual, la fiebre puerperal engloba un abanico de infecciones posparto cuyo foco primario es el aparato genital: endometritis, endomiometritis, parametritis y, en los casos más graves, sepsis puerperal con diseminación sistémica. La endometritis (inflamación del endometrio por bacterias que ascienden desde el tracto genital inferior) es la forma más frecuente. Entre los microorganismos implicados figuran estreptococos del grupo A y B, Escherichia coli, enterococos, anaerobios y, con menor frecuencia, Staphylococcus aureus. Pocos episodios de la historia de la medicina ilustran con tanta crudeza la resistencia al cambio como el de Ignaz Philipp Semmelweis (1818-1865). Médico húngaro destinado en la Primera División de Maternidad del Hospital General de Viena, Semmelweis observó que la mortalidad por fiebre puerperal en su pabellón, atendido por médicos y estudiantes, era varias veces superior a la de la Segunda División, donde trabajaban exclusivamente comadronas. En 1846, la tasa alcanzó el 11,4 % en la Primera División frente al 2,7 % en la Segunda. La clave llegó en 1847 con la muerte de su colega Jakob Kolletschka, que falleció con un cuadro idéntico al de la fiebre puerperal tras cortarse con un escalpelo durante una autopsia. Semmelweis dedujo que "partículas cadavéricas" adheridas a las manos de los médicos, que pasaban directamente de la sala de autopsias al pabellón de partos, eran las responsables de la infección. Ordenó que todo el personal se lavara las manos con una solución de cloruro de cal antes de atender a las parturientas. La mortalidad descendió del 18 % a menos del 3 % en pocos meses. La comunidad médica recibió sus hallazgos con indiferencia cuando no con hostilidad. Semmelweis no disponía de un marco teórico que explicara la naturaleza de esas "partículas" (la teoría microbiana de la enfermedad aún no había sido formulada por Pasteur y Koch) y su carácter difícil no le ayudó a encontrar aliados. Murió en 1865, internado en un asilo psiquiátrico, sin ver reconocida su contribución. Hoy se le considera uno de los precursores de la antisepsia moderna. Desde que la asepsia quirúrgica y los antibióticos redujeron drásticamente la mortalidad, la fiebre puerperal ha dejado de ser la causa devastadora que fue en los siglos XVIII y XIX. Sin embargo, la infección posparto no ha desaparecido. El modo de parto influye de forma directa: la incidencia de endometritis tras una cesárea es significativamente mayor que después de un parto vaginal. Otros factores que aumentan el riesgo incluyen la rotura prolongada de membranas, la corioamnionitis intraparto, las exploraciones vaginales repetidas y la retención de restos placentarios. A escala global, la sepsis puerperal sigue siendo la segunda causa de mortalidad materna en el puerperio, solo por detrás de la hemorragia posparto. La desigualdad es marcada: en los países con sistemas sanitarios sólidos la cifra se ha reducido a niveles muy bajos, mientras que en regiones con acceso limitado a atención obstétrica y medidas de higiene la fiebre puerperal continúa cobrando vidas. Del latín puerpera, formado por puer ("niño") y parere ("parir"). Designaba a la mujer que acababa de tener un hijo. El término se extendió al período posterior al parto y, por extensión, a las enfermedades que lo complican. Ignaz Semmelweis, en 1847, en el Hospital General de Viena. Publicó sus conclusiones en 1861 en la obra Etiología, concepto y profilaxis de la fiebre puerperal, pero el reconocimiento pleno no llegó hasta después de que Pasteur y Koch sentaran las bases de la microbiología. Estrictamente, no. Fiebre puerperal es un término amplio que abarca cualquier proceso febril infeccioso del posparto con origen en el aparato genital. La endometritis es la forma más habitual, pero la fiebre puerperal puede incluir también infecciones de herida quirúrgica, parametritis, peritonitis o tromboflebitis pélvica séptica. Cabe decir que en la práctica clínica diaria ambos términos se usan con frecuencia de manera intercambiable cuando el foco es uterino.Qué es la fiebre puerperal
Semmelweis y las manos que transmitían la muerte
Factores que favorecen la infección posparto
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra "puerperal"?
¿Quién demostró que el lavado de manos prevenía la fiebre puerperal?
¿Es lo mismo fiebre puerperal que endometritis posparto?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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