DICCIONARIO MÉDICO

Fiebre de origen desconocido

La fiebre de origen desconocido (FOD) es un síndrome clínico que se define por la presencia de una temperatura corporal igual o superior a 38,3 °C en varias determinaciones, con una duración de al menos tres semanas, cuya causa no ha podido identificarse tras un estudio médico sistemático. Este concepto, acuñado formalmente en 1961, constituye uno de los retos diagnósticos más complejos de la medicina interna.

Qué es la fiebre de origen desconocido

El término fiebre de origen desconocido designa una situación clínica concreta y bien delimitada, no un simple sinónimo de "fiebre sin explicar". Para que un cuadro febril reciba esta etiqueta debe cumplir unos criterios estrictos de intensidad, duración y fracaso diagnóstico inicial. La exigencia de tres semanas de evolución sirve para excluir las infecciones virales banales y autolimitadas, que son, con diferencia, la causa más habitual de fiebre prolongada en la práctica asistencial.

Desde el punto de vista etimológico, la expresión no contiene raíces cultas: se trata de una locución descriptiva del español médico que traduce literalmente el inglés fever of unknown origin (FUO). Su abreviatura en castellano, FOD, es la que se emplea con mayor frecuencia en la literatura hispana.

Los criterios de Petersdorf y Beeson

La definición formal de este síndrome apareció en 1961, cuando los internistas Robert G. Petersdorf y Paul B. Beeson publicaron en la revista Medicine un estudio prospectivo con 100 pacientes. Los tres criterios que propusieron fueron: temperatura rectal igual o superior a 38,3 °C registrada en al menos tres ocasiones, duración de la fiebre superior a tres semanas y ausencia de diagnóstico tras una semana de estudio hospitalario.

Cada uno de estos umbrales tenía una razón práctica. El límite de 38,3 °C excluía las elevaciones térmicas fisiológicas y la febrícula habitual. Las tres semanas de duración filtraban las viriasis comunes. Y la semana de estudio intrahospitalario garantizaba que el paciente hubiera sido sometido, como mínimo, a una evaluación básica antes de considerarse que la fiebre carecía de explicación.

Evolución de la definición

En 1991, Durack y Street revisaron los criterios originales y propusieron una clasificación en cuatro categorías: FOD clásica (la descrita originalmente), FOD nosocomial (fiebre que aparece en un paciente hospitalizado por otro motivo), FOD asociada a neutropenia y FOD en pacientes con infección por VIH. Esta subdivisión reflejaba los cambios que la medicina había experimentado en tres décadas: el auge de la cirugía compleja, los tratamientos inmunosupresores y la epidemia de sida habían creado poblaciones de pacientes con perfiles etiológicos muy diferentes a los del enfermo inmunocompetente clásico.

Otra modificación relevante afectó al requisito de hospitalización. Con el desarrollo de las consultas de diagnóstico rápido y la mejora de las técnicas de imagen ambulatoria, dejó de ser necesario ingresar al paciente durante una semana para completar el estudio inicial. Las versiones más recientes de la definición sustituyen ese criterio por un número mínimo de visitas ambulatorias o por un plazo temporal equivalente de investigación clínica sin resultado.

Grandes grupos etiológicos

Las causas de FOD se han agrupado tradicionalmente en cuatro bloques. Las infecciones constituyen el más frecuente en la mayoría de las series publicadas desde 1961, con porcentajes que oscilan entre el 20 % y el 40 % de los casos. Les siguen las neoplasias (linfomas, leucemias, tumores sólidos con componente inflamatorio), las enfermedades inflamatorias no infecciosas (arteritis de células gigantes, lupus eritematoso sistémico, enfermedad de Still del adulto, entre otras) y un cuarto cajón de causas misceláneas que incluye desde la fiebre medicamentosa hasta la enfermedad tromboembólica.

Existe, además, un porcentaje de casos en los que nunca llega a establecerse un diagnóstico. Según las series, esta proporción sin causa demostrable puede situarse entre el 5 % y el 25 %. La buena noticia es que, en la mayoría de estos pacientes, la fiebre termina por resolverse de forma espontánea sin dejar secuelas.

Preguntas frecuentes

¿Cualquier fiebre sin explicación inmediata es una FOD?

No. La definición exige una duración mínima de tres semanas y un estudio médico infructuoso. Un proceso febril de pocos días sin causa aparente no cumple los criterios y, en la gran mayoría de los casos, corresponde a una infección viral autolimitada que se resuelve sin necesidad de investigaciones adicionales.

¿Quiénes definieron el concepto por primera vez?

Robert G. Petersdorf y Paul B. Beeson, dos internistas estadounidenses, en un artículo publicado en 1961 titulado Fever of unexplained origin: report on 100 cases. Aquel trabajo sentó las bases de una categoría diagnóstica que se sigue utilizando, con revisiones posteriores, más de seis décadas después.

¿Ha cambiado con el tiempo la lista de causas más habituales?

Sí, de forma notable. En las décadas de 1960 y 1970, los abscesos abdominales profundos, la tuberculosis y la endocarditis eran hallazgos frecuentes porque las técnicas de imagen aún no permitían detectarlos de forma temprana. La ecografía, la tomografía computarizada y, más recientemente, la tomografía por emisión de positrones con fluorodesoxiglucosa (PET-FDG) han acortado el tiempo diagnóstico y modificado el espectro etiológico. En las series contemporáneas, las enfermedades inflamatorias no infecciosas han ganado proporción relativa.

¿Qué ocurre cuando no se encuentra la causa?

En un porcentaje apreciable de pacientes (variable según las series, pero que puede alcanzar el 20-25 %) la fiebre se resuelve de forma espontánea sin que se haya llegado a un diagnóstico concluyente. El pronóstico de estos casos suele ser favorable.

Referencias

  1. Petersdorf RG, Beeson PB. Fever of unexplained origin: report on 100 cases. Medicine (Baltimore). 1961;40:1-30. Referencia histórica original.
  2. Bleeker-Rovers CP, Mulders-Manders CM, van der Meer JM. Fiebre de origen desconocido. En: Harrison. Principios de Medicina Interna, 21.ª ed. McGraw-Hill. Disponible en: https://accessmedicina.mhmedical.com
  3. Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG). Fiebre de origen desconocido. En: Tratado de Geriatría. Disponible en: https://www.segg.es
  4. Lozano de León F et al. Fiebre de origen desconocido clásica: análisis de una cohorte de 87 pacientes. Med Clin (Barc). 2020. Disponible en: https://www.sciencedirect.com

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  • Fiebre: elevación de la temperatura corporal por encima del rango fisiológico normal, respuesta del organismo a estímulos infecciosos, inflamatorios o inmunológicos.
  • Fiebre intermitente: patrón térmico con ascensos febriles separados por períodos de temperatura normal, frecuente en diversas enfermedades infecciosas.
  • Fiebre mediterránea familiar: enfermedad autoinflamatoria hereditaria con episodios recurrentes de fiebre y serositis, incluida en el diagnóstico diferencial de fiebre periódica.

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