DICCIONARIO MÉDICO

Pielonefritis

La pielonefritis es la infección bacteriana que afecta a la vez al parénquima del riñón y a la pelvis renal, la cavidad donde se recoge la orina antes de descender por el uréter. No es una entidad única: bajo este nombre conviven cuadros con mecanismo, evolución y pronóstico distintos, desde el episodio agudo que cura sin dejar huella hasta variantes graves y poco frecuentes como la forma enfisematosa o la xantogranulomatosa, cada una con entrada propia en este diccionario.

Qué es la pielonefritis

El término procede del griego. Πύελος (pýelos) designaba en origen una gamella o un abrevadero, y el lenguaje médico lo adoptó con el sentido de «pelvis», aplicado aquí a la pelvis renal. Νεφρός (nephrós) significa riñón. El sufijo -itis, del griego -ῖτις, se añadió para marcar la inflamación, siguiendo el mismo patrón que en blefaritis o gastritis. El compuesto se documenta en inglés desde 1866; en español, la primera referencia lexicográfica localizada data de 1917, en el diccionario de Alemany y Bolufer.

Definida con precisión, la pielonefritis implica la invasión bacteriana del tejido renal y del sistema colector, no solo de las vías urinarias bajas. Ahí está la frontera con la cistitis, que se queda en la vejiga: cuando la infección alcanza el riñón, el cuadro cambia de categoría y de gravedad potencial.

Dos términos antiguos quedaron por el camino. «Pielitis», que pretendía nombrar una inflamación limitada a la pelvis renal sin compromiso del parénquima, se considera hoy un concepto vacío: en la práctica, cuando hay afectación real de la pelvis renal hay también afectación del riñón, y el nombre correcto pasa a ser pielonefritis. «Pielocistitis» cayó en desuso como sinónimo y apenas se emplea ya. Ambos términos conservan su propia entrada en este diccionario, con valor de consulta más que de vigencia clínica.

Mecanismo de la infección

La vía ascendente predomina con claridad. Las bacterias colonizan primero la uretra y la vejiga y, desde ahí, suben por los uréteres hasta alcanzar la pelvis renal y el parénquima adyacente. Escherichia coli protagoniza la mayoría de los casos, aunque en circunstancias concretas (inmunosupresión, sondaje prolongado, diseminación hematógena desde un foco infeccioso a distancia) intervienen otros microorganismos, como Staphylococcus aureus, Pseudomonas aeruginosa o especies de Candida.

La vía hematógena es minoritaria, pero existe: un foco infeccioso alejado del riñón, una endocarditis por ejemplo, puede sembrar bacterias que llegan al parénquima renal a través del torrente sanguíneo en lugar de ascender por la vía urinaria. Ciertas anomalías del aparato urinario (estenosis, cálculos, vejiga neurógena, reflujo vesicoureteral) facilitan el ascenso bacteriano, aunque la mayoría de las mujeres que desarrollan una pielonefritis no presentan ningún defecto anatómico ni funcional identificable.

Clasificación

El criterio más usado distingue entre la forma aguda y la crónica según la evolución temporal y el tipo de lesión que dejan. Cada una responde a un mecanismo distinto y cuenta con entrada propia en este diccionario, donde se desarrollan su fisiopatología y su contexto con más detalle.

Existen además dos variantes que se definen por un rasgo anatomopatológico o radiológico característico y no por su duración: la pielonefritis enfisematosa, marcada por la formación de gas dentro del tejido renal, y la xantogranulomatosa, en la que una inflamación crónica destruye el parénquima y lo sustituye por tejido cargado de macrófagos con lípidos. Las dos son infrecuentes y se comportan como formas graves de la enfermedad; ambas cuentan también con ficha propia en este diccionario.

Diferenciación con otros términos

La nefritis es el género; la pielonefritis, una de sus especies. Bajo el paraguas de la nefritis caben la glomerulonefritis, la nefritis intersticial y otras variantes según la estructura renal afectada. La pielonefritis se reserva en exclusiva para la infección que alcanza la pelvis renal y el parénquima que la rodea.

El absceso renal y la pionefrosis se confunden con frecuencia con una pielonefritis que no se ha resuelto, y no sin motivo: pueden ser su consecuencia directa. El absceso renal es una colección de pus dentro del parénquima. La pionefrosis, en cambio, acumula pus en la pelvis y los cálices (el sistema colector), casi siempre por una obstrucción que impide el drenaje de una orina ya infectada.

Preguntas frecuentes

¿Desde cuándo se usa el término «pielonefritis»?

El compuesto se documenta en inglés desde 1866. En español, la primera referencia lexicográfica localizada es de 1917, recogida en el diccionario de Alemany y Bolufer, aunque el concepto clínico de infección renal es, por supuesto, muy anterior a su nombre actual.

¿Es lo mismo que una pielitis?

No. La pielitis, entendida como una inflamación limitada a la pelvis renal sin compromiso del parénquima, se considera un concepto vacío de contenido: cuando existe afectación real, siempre hay también compromiso del riñón, y el término correcto pasa a ser pielonefritis.

¿Por qué es más frecuente en mujeres?

La anatomía influye de forma directa. Un trayecto uretral más corto y su proximidad al recto facilitan que las bacterias intestinales alcancen la vejiga con mayor facilidad que en el varón, donde la infección renal es rara si el aparato urinario es normal. A esta base anatómica se suman otros factores de riesgo bien documentados: un sistema inmunitario debilitado, el embarazo o cualquier obstrucción del flujo urinario, por ejemplo un cálculo renal. En el varón, cuando aparece una pielonefritis, conviene descartar antes una prostatitis bacteriana como origen del cuadro.

¿Qué diferencia hay, en términos generales, entre la forma aguda y la crónica?

La aguda es el episodio infeccioso reciente; la crónica, el resultado de infecciones o alteraciones anatómicas repetidas que dejan cicatriz permanente en el riñón. Cada mecanismo se desarrolla en su propia entrada.

¿Puede dejar cicatrices permanentes en el riñón?

Sí, aunque no es lo habitual en el adulto con un episodio aislado y sin alteraciones estructurales previas. El riesgo de cicatriz renal permanente es mayor en la infancia, cuando el parénquima en desarrollo es más vulnerable, y en presencia de reflujo vesicoureteral u obstrucción.

Referencias

  1. Instituto Nacional de la Diabetes y las Enfermedades Digestivas y Renales (NIDDK). Infección renal (pielonefritis): definición y hechos.
  2. MedlinePlus en español. Infección urinaria en adultos. Enciclopedia médica.
  3. Manual MSD, versión para profesionales. Infecciones urinarias bacterianas.
  4. Humanterm, Universidad Europea de Madrid. Pielonefritis: ficha terminológica.

Consulte también la información clínica completa sobre la pielonefritis

Si busca información sobre el diagnóstico y el tratamiento de la pielonefritis, puede consultar la página de la pielonefritis elaborada por el Departamento de Urología de la Clínica Universidad de Navarra.

Entradas relacionadas en el diccionario

Puede ampliar esta información con las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Pielonefritis aguda: episodio infeccioso reciente, de curso habitualmente favorable si se resuelve sin dejar cicatriz.
  • Pielonefritis crónica: cicatrización renal permanente asociada a infecciones recurrentes o a alteraciones estructurales de la vía urinaria.
  • Pielonefritis enfisematosa: variante necrosante infrecuente, con formación de gas en el tejido renal, ligada a la diabetes.
  • Pielonefritis xantogranulomatosa: variante rara de infección crónica que destruye el parénquima renal y puede simular un tumor.
  • Nefritis: término general para cualquier inflamación del riñón, sea o no de causa infecciosa.
  • Absceso renal: colección de pus localizada dentro del parénquima renal.
  • Pionefrosis: acumulación de pus en la pelvis y los cálices renales, casi siempre por obstrucción.

La información proporcionada en este Diccionario Médico de la Clínica Universidad de Navarra tiene como objetivo principal ofrecer un contexto y entendimiento general sobre términos médicos y no debe ser utilizada como fuente única para tomar decisiones relacionadas con la salud. Esta información es meramente informativa y no sustituye en ningún caso el consejo, diagnóstico, tratamiento o recomendaciones de profesionales de la salud. Siempre es esencial consultar a un médico o especialista para tratar cualquier condición o síntoma médico. La Clínica Universidad de Navarra no se responsabiliza por el uso inapropiado o la interpretación de la información contenida en este diccionario.
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