DICCIONARIO MÉDICO

Ligamento

Un ligamento es una banda de tejido conjuntivo fibroso, resistente y con algo de elasticidad, que une entre sí los huesos de una articulación. En anatomía el término abarca dos realidades distintas: los cordones fibrosos que sujetan un hueso a otro y los pliegues de peritoneo que mantienen ciertos órganos en su sitio. Predomina en ellos el colágeno de tipo I, la misma proteína que da firmeza a la piel y al hueso.

Qué es un ligamento

La palabra procede del latín ligamentum (atadura, vendaje), derivada del verbo ligare, atar o sujetar, con el sufijo instrumental -mentum que señala el medio con que se hace algo. De esa misma raíz salen ligar, ligadura y hasta obligar. Autores como Tácito y Quintiliano ya la empleaban en el siglo I, aunque referida a los vendajes compresivos de las heridas; el sentido anatómico que hoy damos por descontado se afianzó más tarde, en el latín de los médicos medievales.

Conviene distinguir desde el principio dos acepciones que el mismo nombre reúne. En la primera, la más conocida, el ligamento es el cordón de tejido fibroso que enlaza dos huesos dentro de una articulación. En la segunda, es un repliegue membranoso que sostiene una víscera en su posición, como ocurre con varios pliegues del peritoneo. Son estructuras de naturaleza muy diferente que comparten nombre por lo que hacen: atar, sujetar, mantener unido.

De qué está hecho un ligamento

El material de base es el tejido conjuntivo denso, llamado así por la abundancia de fibras que lo ocupan casi por completo. Cerca del 70 % de su peso seco corresponde a colágeno de tipo I, dispuesto en haces paralelos que multiplican la resistencia a la tracción. Se intercalan fibras de elastina, responsables de que el ligamento ceda un poco antes de volver a su forma, y unas pocas células alargadas, los fibroblastos (a veces llamados ligamentocitos), encargadas de fabricar y renovar esa matriz.

Esa mezcla de colágeno, elastina, proteoglicanos y agua explica el comportamiento viscoelástico del conjunto: mantiene la tensión, tolera cargas y recupera su longitud cuando el estiramiento cesa, siempre que no se rebase su límite. Donde el ligamento se ancla al hueso, la zona de inserción recibe el nombre de entesis, y la unión puede ser directa (a través de una franja de fibrocartílago que se mineraliza de forma progresiva) o indirecta, entremezclándose con el periostio.

La irrigación es escasa. Esa pobreza de vasos, unida a la lentitud con que los fibroblastos rehacen las fibras, hace que un ligamento dañado repare despacio y, a menudo, con un tejido de calidad mecánica inferior al original. Es la razón por la que un esguince de tobillo puede seguir molestando semanas después de que el dolor inicial haya pasado.

Para qué sirve un ligamento

Su primera tarea es mecánica: mantener los huesos en la posición correcta y frenar los movimientos que se salen del recorrido normal. Un ligamento no mueve nada por sí mismo (de eso se ocupan los músculos), sino que guía y pone freno. Cuando una fuerza brusca supera esa contención, el hueso puede desplazarse de su sitio y se produce una luxación.

Menos evidente, pero de gran peso, es su papel sensorial. En el espesor del ligamento hay terminaciones nerviosas que informan al sistema nervioso sobre la posición y el movimiento de la articulación, una capacidad conocida como propiocepción. Gracias a ella caminamos por un terreno irregular sin necesidad de mirarnos los pies.

Tipos de ligamentos

Los ligamentos articulares se clasifican de varias maneras. Por su forma se distinguen los cordonales, que van de un hueso a otro como una cuerda, y los acintados, más planos y en contacto con las estructuras que recubren. Por su relación con la cápsula articular pueden ser intracapsulares, capsulares o extracapsulares. En la rodilla, por citar un caso conocido, conviven los ligamentos cruzados en el interior con los colaterales por fuera; en la columna, los ligamentos intervertebrales encadenan cada vértebra con la siguiente.

Existe además esa segunda familia que el idioma agrupa bajo el mismo nombre por semejanza funcional. Los ligamentos peritoneales no unen huesos: son pliegues de peritoneo que amarran una víscera a la pared o a otra víscera. El ligamento falciforme del hígado es el ejemplo clásico. Hay incluso un caso intermedio, el del ligamento inguinal, que en realidad es el borde reforzado de una aponeurosis y no un cordón independiente. El ligamento vocal, tensor del pliegue de la voz, muestra hasta qué punto el término se ha estirado para nombrar bandas fibrosas de cometidos muy distintos.

Ligamento y tendón: en qué se diferencian

Ambos son tejido conjuntivo denso y a simple vista se parecen, pero conectan cosas distintas. El ligamento une un hueso con otro hueso. El tendón, en cambio, ata el músculo al hueso y le transmite la fuerza de la contracción, de modo que sus fibras se ordenan de una manera algo diferente y responden de otro modo a la carga. Confundirlos es habitual, porque comparten aspecto, origen tisular y hasta algunas lesiones.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra ligamento?

Del latín ligamentum, atadura, sobre el verbo ligare, atar. En su origen designaba el vendaje con que se sujetaba una herida; el uso anatómico, referido a los cordones que unen los huesos, es posterior y se consolidó en el latín médico medieval. La palabra llegó al castellano con ese sentido hacia el siglo XV.

¿Un ligamento es lo mismo que un tendón?

No. El ligamento conecta dos huesos; el tendón conecta un músculo con un hueso. Se parecen en el tejido, no en lo que unen.

¿Por qué los ligamentos tardan tanto en cicatrizar?

Porque reciben poca sangre y sus células reparadoras trabajan despacio. Un ligamento roto vuelve a unirse, pero suele hacerlo con un tejido menos ordenado y algo menos resistente que el de partida, lo que alarga la recuperación funcional.

¿Todos los ligamentos unen huesos?

No todos. Junto a los ligamentos articulares están los llamados ligamentos peritoneales, pliegues de membrana que fijan órganos como el hígado. Comparten el nombre porque cumplen la misma idea de sujeción, aunque su composición sea distinta.

Referencias

  1. Manual MSD, versión para público general. Ligamentos. Disponible en: www.msdmanuals.com
  2. Kenhub. Tejido conectivo denso: células, fibras y tipos. Disponible en: www.kenhub.com
  3. Real Academia Española. Diccionario de la lengua española: ligamento. Disponible en: dle.rae.es
  4. Sociedad Española de Cirugía Ortopédica y Traumatología (SECOT). Manual del residente, capítulo 6: Ligamentos, estructura y función. Disponible en: unitia.secot.es

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