DICCIONARIO MÉDICO
Lactancia materna
La lactancia materna es la alimentación del recién nacido y del lactante con la leche producida por la glándula mamaria de la madre. Constituye la forma fisiológica y natural de nutrición del ser humano en los primeros meses de vida. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses y su mantenimiento, junto con alimentación complementaria, hasta al menos los dos años. La lactancia materna designa la práctica de alimentar al lactante directamente del pecho de la madre o con leche materna extraída. Se distingue de la lactancia artificial (alimentación con fórmulas adaptadas) y de la lactancia mixta (combinación de ambas). En la terminología médica, "lactancia materna" se refiere específicamente a la modalidad de alimentación, mientras que lactancia es el término más amplio que abarca el período y la lactación es el proceso fisiológico de producción de leche. La etimología combina el latín lactantia (de lactāre, "dar de mamar", formado sobre lac, lactis, "leche") con el adjetivo materna (de maternus, derivado de mater, matris, "madre"). La expresión especifica, por tanto, que la leche procede de la propia madre del lactante, en contraposición a la alimentación con leche de otra mujer (nodriza), de otro mamífero o con fórmulas artificiales. La leche humana es un fluido biológico complejo cuya composición se adapta a las necesidades cambiantes del lactante. Contiene el equilibrio adecuado de macronutrientes (proteínas, grasas, hidratos de carbono —fundamentalmente lactosa—), micronutrientes (vitaminas, minerales), agua y componentes bioactivos que no se encuentran en ninguna fórmula artificial: inmunoglobulinas (sobre todo IgA secretora), factores de crecimiento, citocinas, lactoferrina, lisozima, oligosacáridos prebióticos y células inmunitarias vivas. La composición varía a lo largo de la lactancia. El calostro, secretado en los primeros dos a cuatro días tras el parto, es un líquido espeso y amarillento con una concentración de inmunoglobulinas y factores protectores muy superior a la de la leche madura: funciona como una primera "vacuna biológica" para el recién nacido. La leche de transición (del quinto al decimocuarto día) aumenta progresivamente su contenido en grasa y lactosa, y la leche madura, a partir de la segunda o tercera semana, estabiliza su composición pero sigue cambiando sutilmente con cada toma (más acuosa al inicio, más grasa al final), con la hora del día y con la edad del lactante. Para el lactante. La lactancia materna reduce la incidencia y la gravedad de infecciones gastrointestinales, respiratorias y otitis media. A largo plazo, se asocia con menor riesgo de obesidad, diabetes tipo 2, asma y alergias. El componente inmunológico de la leche materna es especialmente relevante en los primeros meses, cuando el sistema inmunitario del lactante aún es inmaduro. Para la madre. El amamantamiento favorece la contracción uterina posparto (por liberación de oxitocina), reduce la hemorragia puerperal y acelera la recuperación. A largo plazo, la lactancia materna prolongada se asocia con menor riesgo de cáncer de mama, cáncer de ovario, diabetes tipo 2 y depresión posparto. Para el vínculo. El contacto piel con piel y la succión del pezón liberan oxitocina y prolactina, hormonas que, además de su función en la lactación, favorecen la relajación materna, el instinto de protección y el establecimiento del vínculo afectivo entre madre e hijo. La lactación es el proceso fisiológico por el que la glándula mamaria produce y secreta leche. La lactancia es el período y la práctica de alimentar al lactante con leche (materna o artificial). La lactancia materna especifica que la leche procede del pecho de la madre. Son conceptos relacionados pero no idénticos. La OMS y la mayoría de las sociedades pediátricas recomiendan lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida. A partir de esa edad, se introduce alimentación complementaria manteniendo la lactancia materna hasta al menos los dos años, o mientras madre e hijo lo deseen. Sí. La leche materna contiene inmunoglobulinas (sobre todo IgA secretora), lactoferrina, lisozima y células inmunitarias vivas que confieren al lactante una protección pasiva frente a infecciones gastrointestinales, respiratorias y de oído. Esta protección es especialmente importante en los primeros meses, cuando el sistema inmunitario del bebé aún no ha madurado. Consulte también la guía práctica de lactancia materna de la CUN Si busca información sobre posturas de amamantamiento, técnica de agarre, resolución de problemas frecuentes o medicamentos compatibles con la lactancia, puede consultar la guía completa de lactancia materna elaborada por el equipo de matronas de la Clínica Universidad de Navarra. Si desea profundizar en conceptos asociados a la lactancia materna, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la lactancia materna
La leche materna: composición y adaptación
Beneficios documentados
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre lactancia, lactación y lactancia materna?
¿Cuánto tiempo se recomienda la lactancia materna exclusiva?
¿La lactancia materna protege al bebé de infecciones?
Referencias
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