DICCIONARIO MÉDICO

Absceso mamario

El absceso mamario es una colección localizada de pus en el tejido de la mama, rodeada por una pared inflamatoria que el organismo genera para contener la infección. Se presenta con mayor frecuencia durante la lactancia, como evolución de una mastitis que no llega a resolverse, aunque también puede aparecer fuera del contexto puerperal.

Qué es el absceso mamario

La mama es un órgano cuya arquitectura —lóbulos glandulares conectados por conductos galactóforos que convergen en el pezón— facilita la retención de secreciones cuando alguno de esos conductos se obstruye. Si la leche retenida se coloniza por bacterias, el tejido circundante responde con una inflamación intensa que puede circunscribirse y encapsularse formando una cavidad ocupada por pus. Esa cavidad es el absceso mamario.

"Absceso" viene del latín abscessus, participio de abscedĕre —literalmente, "retirarse" o "separarse"—, porque la materia purulenta se segrega de los tejidos sanos y queda confinada en un espacio delimitado. "Mamario" deriva de mamma, voz latina para el pecho materno, que a su vez tiene raíz indoeuropea compartida con el griego μαστός (mastós), de donde procede mastitis. Ambas raíces conviven en el vocabulario clínico: mamario se usa sobre todo como adjetivo anatómico, mientras que mast- genera términos que designan procesos patológicos.

De la estasis láctea al absceso: secuencia fisiopatológica

En la mama lactante, la secuencia suele iniciarse con una estasis de leche: un conducto galactóforo se obstruye —por un vaciado incompleto, por presión externa sobre la mama o por un engrosamiento del propio moco ductal— y la leche se acumula en los lóbulos tributarios. Esa leche retenida constituye un medio de cultivo idóneo para las bacterias que colonizan la piel del pezón y la areola, especialmente Staphylococcus aureus, que es con diferencia el patógeno más frecuente en los abscesos mamarios puerperales.

El resultado inicial es la mastitis: inflamación del parénquima mamario con edema, congestión vascular e infiltrado leucocitario. En torno al 10 % de las mastitis puerperales —el dato varía según las series, pero esa proporción se repite con bastante consistencia— evolucionan hacia la formación de un absceso propiamente dicho: la zona necrótica central se licúa, el organismo deposita una pared de fibrina y tejido de granulación alrededor del foco, y queda configurada una cavidad cerrada llena de pus. Una vez encapsulado, el absceso rara vez se resuelve por sí solo.

La ventana temporal es llamativa. La mayoría de los abscesos mamarios puerperales aparecen entre la segunda y la sexta semana posparto, lo que coincide con el período de máxima producción láctea y mayor riesgo de grietas en el pezón —que son la puerta de entrada más habitual para las bacterias—. Pero hay una proporción menor que debuta semanas o meses después del parto, e incluso tras el destete, cuando ya no existe estasis láctea activa y la infección obedece a otros mecanismos.

Abscesos fuera de la lactancia

No todos los abscesos mamarios son puerperales. Los que aparecen en mujeres no lactantes se denominan abscesos mamarios no puerperales y obedecen a una fisiopatología distinta. El tipo más frecuente es el absceso periareolar (también llamado subareolar): se origina en la metaplasia escamosa del epitelio ductal, que obstruye la luz del conducto y favorece una infección retrógrada. Aparece sobre todo en mujeres jóvenes fumadoras —el tabaquismo se ha asociado de manera consistente con el daño del epitelio ductal periareolar—, tiende a recurrir y en ocasiones forma fístulas crónicas entre el conducto afectado y la piel.

Existe también un grupo de abscesos periféricos, alejados de la areola, que se asocian a estados de inmunosupresión, diabetes o intervenciones recientes sobre la mama. Su microbiología es más variada: además de S. aureus, pueden intervenir bacilos gramnegativos y anaerobios. La distinción entre el absceso periareolar y el periférico no es puramente académica, porque sus tasas de recurrencia y la flora implicada son diferentes.

Diferenciación con otras masas mamarias

Tres entidades se confunden con el absceso mamario con cierta regularidad. El galactocele es una colección de leche retenida que se enquista —puede palparse como un nódulo firme—, pero su contenido es estéril y lechoso, no purulento; es un quiste de retención, no una infección. La mastitis aguda comparte con el absceso la inflamación y el contexto clínico, pero en ella no se ha formado todavía una cavidad cerrada con pus: la distinción, que a veces sólo puede confirmarse con imagen, tiene implicaciones prácticas directas. Y el carcinoma inflamatorio de mama puede simular una infección mamaria persistente que no responde al manejo habitual, razón por la que cualquier masa mamaria que no evolucione como cabría esperar merece una revisión cuidadosa para descartar malignidad.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra "mamario"?

Del latín mamma, que designaba el pecho materno. En griego, la raíz equivalente es μαστός (mastós), de donde derivan términos como mastitis, mastectomía o mastografía. En el léxico clínico español conviven ambas raíces: mamario como adjetivo anatómico, mast- para procesos patológicos o quirúrgicos.

¿Es lo mismo que una mastitis?

No. La mastitis es la inflamación de la mama, que puede cursar con infección pero sin una cavidad purulenta formada. El absceso es un paso más: la infección se ha encapsulado y ha generado una colección de pus delimitada. Se estima que alrededor del 10 % de las mastitis no resueltas acaban formando un absceso.

¿Solo aparece durante la lactancia?

Es más frecuente en ese contexto, pero no exclusivo. Los abscesos periareolares en mujeres no lactantes —asociados al tabaquismo y a la metaplasia ductal— constituyen un grupo con entidad propia, y también pueden verse abscesos mamarios periféricos en pacientes con diabetes o inmunosupresión.

¿Qué bacteria lo causa con más frecuencia?

Staphylococcus aureus, tanto en su forma sensible como en cepas resistentes a meticilina. En los abscesos no puerperales, la flora tiende a ser más variada e incluye con frecuencia anaerobios.

Referencias

  1. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Infección mamaria. MedlinePlus, enciclopedia médica en español.
  2. Manual MSD, versión para profesionales. Mastitis. Ginecología y obstetricia.
  3. Mayo Clinic. Mastitis. Enfermedades y afecciones.
  4. Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO). Infecciones de la mama relacionadas con la lactancia. Guía de asistencia práctica, 2019.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados al absceso mamario, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Mastitis: inflamación del tejido mamario, con o sin infección, de la que el absceso es la complicación supurativa.
  • Mastitis aguda: forma clínica de presentación brusca, habitualmente durante la lactancia.
  • Mama: anatomía del órgano donde se asienta el absceso.
  • Glándula mamaria: estructura exocrina productora de leche dentro de la mama.
  • Galactocele: quiste de retención láctea, estéril, que puede confundirse clínicamente con un absceso.
  • Lactancia materna: contexto en el que se producen la mayoría de los abscesos mamarios.
  • Staphylococcus aureus: agente causal más frecuente del absceso mamario puerperal.
  • Areola: zona periférica del pezón cuya flora cutánea interviene en la patogenia del absceso.

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