DICCIONARIO MÉDICO
Staphylococcus aureus
Staphylococcus aureus es la especie de estafilococo con más capacidad para enfermar al ser humano. Vive de forma habitual en la piel y en el interior de la nariz de buena parte de la población sana sin causar ningún daño. El problema aparece cuando cruza esa frontera: a través de una herida o de una barrera debilitada puede provocar desde una infección leve de la piel hasta cuadros graves como una sepsis. Su nombre describe, a la vez, cómo se agrupa al microscopio y de qué color crecen sus colonias. Staphylococcus aureus Estafilococo dorado Tipo: bacteria Morfología: coco grampositivo en racimos, aerobio facultativo, catalasa y coagulasa positivo Transmisión: contacto directo y portación nasal Reservorio: humano (piel y fosas nasales) Patogenicidad: primario y oportunista Enfermedades: forúnculo, sepsis, endocarditis Se trata de una bacteria del género Staphylococcus, un grupo de cocos que crecen apiñados en forma de racimo. El nombre lo cuenta casi todo. Staphylococcus procede del griego staphylḗ, racimo de uvas, y kókkos, grano; aureus es la palabra latina para dorado, por el tono que adquieren sus colonias al crecer en cultivo. Racimo de granos dorados. Dentro de su género es el de mayor capacidad para enfermar. Lo que lo separa de parientes más inofensivos, como Staphylococcus epidermidis, es una enzima llamada coagulasa, capaz de coagular el plasma a su alrededor. Le sirve de escudo frente a las defensas del organismo y, en el laboratorio, es la prueba que distingue de un vistazo al estafilococo peligroso del resto. La bacteria tiene nombre y apellidos gracias a dos médicos del siglo XIX. En 1880, en Aberdeen, el cirujano escocés Alexander Ogston observó al microscopio el pus de varios abscesos y describió aquellas masas agrupadas en racimo, a las que llamó estafilococos; presentó el hallazgo ese mismo año ante el Noveno Congreso Quirúrgico de Berlín. Cuatro años más tarde, el alemán Friedrich Julius Rosenbach fijó el nombre binomial y separó dos especies por el color de sus colonias: la dorada, aureus, y la blanca, albus, hoy conocida como S. epidermidis. Al microscopio es un coco de alrededor de una micra, inmóvil, que no forma esporas y se dispone en esos racimos característicos. Con la tinción de Gram se tiñe de azul violáceo, lo que lo clasifica como grampositivo. Crece bien con oxígeno y también sin él, por lo que se describe como aerobio facultativo. Produce catalasa, un rasgo que lo separa de los estreptococos. La coagulasa es la firma que de verdad importa: el género se reparte en especies coagulasa positivas y coagulasa negativas, y esa línea separa a S. aureus del resto de estafilococos habituales de la piel. El color dorado que da nombre a la especie procede de un pigmento, la estafiloxantina, un carotenoide que además la protege del estrés oxidativo con el que las defensas intentan destruirla. Su reservorio es el propio ser humano. Alrededor de un tercio de las personas sanas lo llevan en las fosas nasales o en la piel sin enterarse y sin enfermar, una situación que se conoce como colonización. Ser portador no es estar infectado: la bacteria convive con la persona hasta que encuentra una vía de entrada. Se transmite sobre todo por contacto directo de piel con piel y a través de objetos contaminados, desde una toalla hasta el material sanitario. Muchas infecciones proceden del propio portador, cuando la bacteria que habitaba tranquila en la nariz alcanza una herida. Ese salto, de la piel intacta a un tejido abierto o a un catéter, es el que convierte a un huésped silencioso en causa de enfermedad. Buena parte de los cuadros que provoca se quedan en la piel y los tejidos blandos: el impétigo, el forúnculo, la foliculitis o la celulitis, casi siempre con tendencia a formar pus. Cuando la bacteria alcanza la sangre, el alcance cambia por completo: puede derivar en bacteriemia y sepsis, o asentarse en órganos y estructuras profundas como el corazón, en la endocarditis, el hueso, en la osteomielitis, o el pulmón, en la neumonía estafilocócica. Hay además un grupo de cuadros que no dependen de la infección en sí, sino de las toxinas que fabrican ciertas cepas: el síndrome de la piel escaldada, el síndrome del shock tóxico y una forma de intoxicación alimentaria en la que la toxina, no la bacteria viva, es la responsable. Mención aparte merecen las cepas resistentes a la meticilina, el conocido SARM, descrito por primera vez en Londres en 1961, apenas dos años después de que ese antibiótico llegara a la práctica clínica. Racimo de granos dorados. Staphylococcus une el griego staphylḗ, racimo de uvas, con kókkos, grano; aureus es dorado en latín, por el color de sus colonias. El nombre lo fijó Rosenbach en 1884. En la coagulasa. S. aureus produce esta enzima y la mayoría de los estafilococos que habitan la piel, como S. epidermidis, no. De ahí la distinción entre estafilococos coagulasa positivos y coagulasa negativos, con el primero como el más virulento del grupo. No. Cerca de un tercio de las personas sanas son portadoras y nunca desarrollan una infección. La bacteria solo causa problemas cuando encuentra una puerta de entrada, como una herida o un catéter, o cuando las defensas están debilitadas. La sigla de Staphylococcus aureus resistente a la meticilina. Designa a las cepas que ya no responden a los antibióticos que antes las eliminaban con facilidad, un problema que complica el manejo de sus infecciones, sobre todo dentro de los hospitales.Qué es Staphylococcus aureus
Cómo se identifica el microorganismo
Dónde vive y cómo se transmite
Qué enfermedades produce
Preguntas frecuentes
¿Qué significa el nombre Staphylococcus aureus?
¿En qué se diferencia de otros estafilococos?
¿Tener estafilococo en la piel significa estar enfermo?
¿Qué es el SARM?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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