DICCIONARIO MÉDICO
Osteomielitis
La osteomielitis es la infección del hueso que compromete, de forma característica, tanto la cortical como la médula ósea que aloja en su interior. Llega por la sangre, por contigüidad desde un foco vecino o por inoculación directa tras una herida o una cirugía. El microorganismo responsable con más frecuencia es Staphylococcus aureus. El nombre combina tres raíces griegas: ostéon (hueso), myelós (médula) y el sufijo -itis (inflamación). Antes de que existiera una palabra única para nombrarla, los cirujanos del siglo XIX hablaban de necrosis ósea o de medulitis, sin distinguir bien dónde empezaba el problema. Fue el cirujano francés Auguste Nélaton quien, en 1844, propuso osteomielitis como término unificado para la infección que afecta a la vez al hueso y a su médula. La Real Academia Española recoge hoy esa misma idea: inflamación del hueso y de la médula ósea. Conviene no tratarla como sinónimo de infección ósea en sentido amplio (volveremos sobre este punto más adelante), porque el compromiso medular es justo lo que la distingue de otras inflamaciones del hueso limitadas a la cortical o al periostio. Los microorganismos llegan al tejido óseo por tres vías. La hematógena es la más frecuente en niños: una bacteriemia transitoria, procedente de la piel, de una vía venosa o de cualquier otro foco distante, siembra el hueso a través de los pequeños vasos que irrigan la metáfisis. La segunda vía es la contigüidad, cuando una infección de partes blandas cercanas invade directamente el hueso subyacente. La tercera es la inoculación directa, típica de una fractura abierta, una cirugía ósea o la colocación de material de osteosíntesis. Una vez dentro, las bacterias desencadenan una respuesta inflamatoria que compromete la microcirculación local. Los vasos se trombosan y una porción del hueso se queda sin riego. Se necrosa. Ese fragmento muerto recibe el nombre de secuestro. El periostio, todavía vivo, reacciona formando hueso nuevo alrededor de la zona dañada (el involucro), en un intento de contener una lesión que en ocasiones acaba perpetuando la infección en lugar de resolverla. El sistema de Waldvogel, propuesto en 1970, sigue siendo el más usado para describir el origen del proceso. Distingue la osteomielitis hematógena de la que procede de un foco contiguo, y dentro de esta última separa los casos con insuficiencia vascular asociada, frecuentes en el pie diabético, de los que no la tienen. Por duración, se habla de osteomielitis aguda cuando el cuadro lleva instaurándose menos de dos semanas, y crónica cuando se prolonga durante meses y ya hay secuestros óseos formados. Cierny y Mader, en cambio, atienden sobre todo a la extensión anatómica: gradúan la lesión en cuatro tipos según afecte solo a la médula, a la cortical superficial, a ambas de forma localizada o de forma difusa con pérdida de estabilidad del hueso, y añaden una segunda categoría que describe el estado general del paciente. Ninguno de los dos sistemas está universalmente aceptado. Conviven porque responden a preguntas distintas. La edad marca buena parte del patrón. En los niños predomina la forma hematógena, con afectación preferente de la metáfisis de los huesos largos (tibia, fémur, húmero) y un único microorganismo como responsable en la mayoría de los casos. En los adultos el mapa cambia: la diseminación por la sangre tiende a localizarse en la columna vertebral, mientras que las formas por contigüidad son más habituales en los pies, sobre todo en personas con diabetes o enfermedad vascular periférica. Edad avanzada, hemodiálisis, drepanocitosis y consumo de drogas por vía intravenosa figuran entre los factores que aumentan el riesgo en el adulto. Cuando el hueso afectado es el cráneo o una vértebra, la anatomía de la región condiciona vías de entrada y particularidades propias que se desarrollan en las entradas dedicadas a la osteomielitis craneal y a la osteomielitis vertebral. La osteítis nombra, en un sentido más amplio, la inflamación del hueso sin especificar si la médula está afectada ni si el origen es infeccioso: puede deberse a una infección limitada a la cortical, pero también a procesos no infecciosos, como ciertas formas de osteítis fibrosa de origen metabólico. La periostitis, por su parte, se circunscribe a la membrana que reviste el hueso por fuera, sin que la infección llegue necesariamente a la cortical ni a la médula. Ahí está la frontera: la osteomielitis exige ese compromiso medular. No es una cuestión terminológica menor, porque cuanto más profundo llega el proceso, mayor es el compromiso funcional del hueso a largo plazo. No. Toda osteomielitis es una infección ósea, pero no toda infección ósea es una osteomielitis en sentido estricto: el término reserva su uso para los casos en los que la médula está afectada, y no solo la cortical o el periostio. Staphylococcus aureus cuenta con proteínas de superficie capaces de adherirse a componentes de la matriz ósea, lo que facilita su fijación al tejido recién sembrado por vía hematógena. En determinados grupos de pacientes, sin embargo, otros microorganismos ganan protagonismo: Salmonella aparece con más frecuencia en personas con drepanocitosis, y Pseudomonas aeruginosa en quienes se inyectan drogas por vía intravenosa. Los hongos y las micobacterias, más raros, suelen limitarse a personas inmunodeprimidas o a zonas donde ciertas micosis son endémicas. La aguda es un proceso reciente, todavía sin hueso muerto formado. La crónica ya arrastra secuestros óseos, y con ellos, un reservorio de bacterias que el sistema inmunitario del huésped y el propio hueso reparador tienen dificultades para eliminar por completo. En 1832, el cirujano inglés Benjamin Brodie describió una forma localizada de absceso de Brodie, una osteomielitis subaguda que se presenta como una lesión lítica dentro de la metáfisis de un hueso largo, más de una década antes de que Nélaton acuñara el término osteomielitis.Qué es la osteomielitis
Cómo se instala la infección en el hueso
Formas y clasificación
Quién la padece y dónde aparece
Diferenciación con otras inflamaciones del hueso
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo la osteomielitis que una infección ósea cualquiera?
¿Por qué Staphylococcus aureus es el microorganismo más habitual?
¿Qué diferencia hay, en la práctica, entre una osteomielitis aguda y una crónica?
¿Qué es el absceso de Brodie?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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