DICCIONARIO MÉDICO
Osteomielitis vertebral
La osteomielitis vertebral es la infección de uno o varios cuerpos vertebrales, casi siempre acompañada de la del disco intervertebral contiguo. Por eso se conoce también como espondilodiscitis. Es poco frecuente, pero su incidencia viene subiendo en las últimas décadas, sobre todo entre personas de edad avanzada. Igual que cualquier osteomielitis, requiere que la infección alcance la médula ósea del cuerpo vertebral, no solo su superficie. En la práctica clínica, sin embargo, el término suele emplearse para nombrar el conjunto del proceso: vértebra y disco a la vez, dado que ambas estructuras terminan implicadas en la inmensa mayoría de los casos del adulto. Representa entre el 2 % y el 4 % de todas las osteomielitis, lo que la convierte en una entidad minoritaria dentro del conjunto, pero es, con diferencia, la localización más habitual cuando la infección llega por vía hematógena en personas mayores de cincuenta años. Cada arteria segmentaria que irriga la columna se bifurca típicamente para nutrir dos cuerpos vertebrales adyacentes antes de llegar al disco que los separa. De ahí que la osteomielitis vertebral hematógena, en su forma más característica, se instale primero en las plataformas de dos vértebras contiguas y solo después alcance el disco intermedio por continuidad. Un detalle anatómico completa la explicación: en el adulto, el disco intervertebral es prácticamente avascular. No tiene forma de recibir directamente una siembra hematógena. Necesita, por tanto, que la infección llegue antes a la vértebra vecina y se propague desde ahí. Se reconocen tres formas clínicas. La hematógena, secundaria a un foco infeccioso a distancia (urinario, cutáneo, un catéter de diálisis, una endocarditis), es la más frecuente. La posquirúrgica o postraumática resulta de la inoculación directa de bacterias durante una intervención espinal o un traumatismo penetrante. La tercera, por contigüidad, procede de la extensión de un proceso infeccioso vecino, como un absceso retroperitoneal o del psoas. Según el microorganismo responsable, suele distinguirse además entre formas piógenas, granulomatosas (tuberculosis, brucelosis) y, más raramente, parasitarias. Las piógenas son, con mucho, las más frecuentes en los países desarrollados. La incidencia anual se sitúa en torno a 0,5 y 2,5 casos por cada 100.000 habitantes en países desarrollados, con una distribución por edad bimodal: un pico en menores de veinte años y otro, más pronunciado, entre los cincuenta y los setenta. Staphylococcus aureus es el microorganismo que con más frecuencia se aísla en los cultivos. El aumento de la cirugía espinal, el envejecimiento de la población, la bacteriemia asociada a hemodiálisis y el uso de drogas por vía intravenosa explican buena parte del incremento observado en los últimos años. La región lumbar es la más afectada; le siguen la torácica y, ya a bastante distancia, la cervical. La espondilitis es un término más amplio: nombra la inflamación de una o varias vértebras sin exigir que el origen sea infeccioso, de modo que incluye también procesos inflamatorios crónicos no relacionados con ningún microorganismo. La osteomielitis vertebral es, en cambio, siempre infecciosa. Con la discitis la relación es distinta. Nombra estrictamente la infección del disco intervertebral, y en el adulto suele ir de la mano de la afectación vertebral que acabamos de describir. La combinación de ambos procesos es, precisamente, lo que da nombre al término espondilodiscitis. Sí, en el uso clínico habitual ambos términos designan la misma entidad: la infección conjunta de la vértebra y el disco intervertebral vecino. La mayor masa vertebral y el mayor flujo sanguíneo de la columna lumbar, unidos a su proximidad con focos abdominales y urinarios frecuentemente responsables de bacteriemia, explican esta distribución. La columna cervical, más pequeña y alejada de esos focos habituales, queda afectada con mucha menor frecuencia. En España, la tuberculosis y la brucelosis siguen representando una proporción de casos nada desdeñable, a diferencia de lo que ocurre en otros países desarrollados. Los bacilos gramnegativos entéricos aparecen sobre todo tras infecciones urinarias o procedimientos genitourinarios previos. Puede, pero es infrecuente. La inmensa mayoría de los casos, en torno al 95 %, se concentra en el cuerpo vertebral; el compromiso aislado de las articulaciones facetarias o del arco posterior representa una minoría.Qué es la osteomielitis vertebral
Por qué la infección afecta a dos vértebras y no a una sola
Vías de llegada y clasificación
Epidemiología y factores asociados
Diferenciación con espondilitis y discitis
Preguntas frecuentes
¿Espondilodiscitis y osteomielitis vertebral son sinónimos?
¿Por qué la región lumbar concentra más casos que la cervical?
¿Qué microorganismos distintos de Staphylococcus aureus hay que tener en cuenta?
¿Puede la infección afectar solo a los elementos posteriores de la vértebra?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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