DICCIONARIO MÉDICO
Absceso de Brodie
El absceso de Brodie es una forma localizada de osteomielitis subaguda, de origen hematógeno, que se presenta como una cavidad intraósea bien delimitada y rodeada de un halo de esclerosis reactiva. Se localiza con preferencia en la metáfisis de los huesos largos de las extremidades inferiores y afecta sobre todo a niños y adultos jóvenes. Dentro del espectro de las infecciones óseas, el absceso de Brodie ocupa un nicho particular: es una osteomielitis que no se comporta como tal. No cursa con el cuadro sistémico febril de la osteomielitis aguda, las pruebas de laboratorio suelen ser normales o discretamente alteradas, y la lesión puede mantenerse latente durante semanas o meses antes de que el dolor obligue a buscar atención. En la radiografía aparece como una zona radiotransparente —una cavidad lítica— circunscrita por un borde denso de hueso esclerótico, una imagen que con frecuencia se confunde con un tumor óseo benigno o incluso maligno. El nombre rinde homenaje al cirujano británico Sir Benjamin Collins Brodie (1783–1862), quien en 1832 publicó la descripción de una serie de pacientes con abscesos intraóseos crónicos en la tibia y el fémur que no se acompañaban de las manifestaciones generales propias de la infección aguda. Brodie fue presidente del Royal College of Surgeons y del Royal Society, y su contribución a la cirugía abarca campos tan dispares como las enfermedades articulares, la patología urinaria y los tumores óseos quísticos; pero la entidad que lleva su apellido —esta forma encapsulada y silenciosa de infección del hueso— es probablemente la que mejor ha conservado su nombre en el vocabulario clínico contemporáneo. El mecanismo habitual es la siembra hematógena. Bacterias procedentes de un foco a distancia —cutáneo, faríngeo, dental— llegan al hueso por vía sanguínea y se asientan en la metáfisis, la zona de transición entre la diáfisis y la epífisis. La metáfisis de los huesos largos en crecimiento posee una red vascular sinusoidal de flujo lento que favorece el depósito de microorganismos, y es por eso por lo que la osteomielitis hematógena en general, y el absceso de Brodie en particular, tienen predilección por esta región anatómica y por la edad pediátrica. Lo que distingue al absceso de Brodie de la osteomielitis aguda es el equilibrio entre la virulencia del germen y la respuesta del huésped. El organismo consigue contener la infección sin erradicarla: se forma una cápsula de tejido de granulación altamente vascularizado rodeada por un anillo de hueso esclerótico reactivo, y dentro de esa cápsula queda atrapado un contenido necrótico o purulento de volumen variable. El agente causal más frecuente es Staphylococcus aureus, aunque los cultivos del material aspirado resultan estériles en un porcentaje notable de casos —algunas series lo cifran por encima del 50 %—, lo que añade dificultad al proceso de confirmación etiológica. En la radiografía convencional, el absceso de Brodie se presenta como una zona radiolúcida ovalada o redondeada, de contornos bien definidos, con un reborde esclerótico que la separa del hueso sano circundante. Esa imagen es indistinguible, a simple vista, de la que producen lesiones como el granuloma eosinófilo, el quiste óseo solitario, el osteoma osteoide o, en el peor de los escenarios, un osteosarcoma de bajo grado. Se ha estimado que hasta la mitad de los casos pediátricos de osteomielitis subaguda se confunden inicialmente con un proceso tumoral. En resonancia magnética, la lesión muestra cuatro capas concéntricas: un centro necrótico, una banda de tejido de granulación con intensa captación de contraste, una zona de fibrosis o esclerosis y un área periférica de edema medular. La capa de granulación —más brillante que el centro y que el edema— genera el llamado "signo de la penumbra", un hallazgo que, sin ser exclusivo del absceso de Brodie, orienta hacia una etiología infecciosa y ayuda a descartarlo como tumor. No es patognomónico: se ha descrito puntualmente en el granuloma eosinófilo y en algún condrosarcoma. La osteomielitis aguda hematógena debuta con fiebre alta, dolor intenso, impotencia funcional y elevación marcada de los reactantes de fase aguda. Sin un encuadre adecuado, puede provocar destrucción extensa del hueso, formación de secuestros —fragmentos de hueso desvitalizado— y trayectos fistulosos hacia la piel. Nada de eso ocurre en el absceso de Brodie: la infección está contenida, encapsulada, y el paciente puede referir únicamente un dolor sordo e intermitente durante semanas. La osteomielitis crónica, por su parte, es con frecuencia la secuela de una osteomielitis aguda mal controlada: presenta fases de reagudización y remisión, hueso necrótico, secuestros y a menudo fístulas activas. El absceso de Brodie, en cambio, puede ser la primera y única manifestación de la infección, sin antecedente previo de osteomielitis aguda. Sir Benjamin Collins Brodie (1783–1862) fue un cirujano inglés vinculado al St George's Hospital de Londres. Describió este tipo de absceso óseo en 1832. Llegó a presidir tanto el Royal College of Surgeons de Inglaterra como la Royal Society, y contribuyó a la cirugía articular, la patología urinaria y la descripción de diversos tumores óseos. Porque la imagen radiológica —una lesión lítica con borde esclerótico en la metáfisis de un hueso largo, en un paciente joven sin fiebre ni alteraciones analíticas— se solapa con la de tumores benignos e incluso malignos del hueso. La ausencia de datos clínicos de infección refuerza la sospecha oncológica inicial. Es una forma de osteomielitis. Concretamente, una osteomielitis subaguda hematógena localizada. La diferencia con la forma aguda radica en la intensidad de la respuesta: en el absceso de Brodie, el organismo consigue confinar la infección en una cavidad intraósea sin que se desencadene un cuadro sistémico grave. No, aunque la mayoría de las series sitúan el pico de incidencia entre la infancia y la adolescencia, probablemente porque la vascularización metafisaria durante el crecimiento favorece el depósito bacteriano. Se han descrito casos en adultos, y la localización puede entonces desplazarse de la metáfisis a la epífisis o a la diáfisis. Si desea profundizar en conceptos asociados al absceso de Brodie, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el absceso de Brodie
Patogenia y localización metafisaria
Imagen radiológica y confusión con tumores óseos
Diferenciación con otras formas de osteomielitis
Preguntas frecuentes
¿Quién fue Benjamin Brodie?
¿Por qué se confunde con un tumor óseo?
¿Qué relación tiene con la osteomielitis?
¿Afecta solo a niños?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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