DICCIONARIO MÉDICO
Impétigo
El impétigo es una infección bacteriana superficial de la piel, contagiosa y frecuente en la infancia, provocada por Staphylococcus aureus y Streptococcus pyogenes. Adopta dos formas clínicas, la no ampollosa y la ampollosa, y se reconoce por las costras amarillentas que deja al secarse. Se trata de una infección de las capas más externas de la piel causada por bacterias. Se localiza en la epidermis y produce lesiones que, al secarse, quedan cubiertas por una costra de color miel, la costra melicérica que le sirve de sello. Es la infección cutánea bacteriana más común, con predilección por los niños de dos a cinco años, aunque puede aparecer a cualquier edad. El nombre viene de lejos. Procede del latín impetīgo, voz que los autores romanos ya empleaban para una erupción costrosa, y que deriva del verbo impetere, 'lanzarse contra', 'atacar', compuesto de in- ('hacia dentro') y petere ('dirigirse a'). Esa misma raíz reaparece en ímpetu, en petición y en petequia. La etimología describe bien lo que sucede sobre la piel: la infección irrumpe en una zona sana y se extiende deprisa. En castellano la palabra está documentada hacia 1450. Dos bacterias concentran casi toda la responsabilidad: Staphylococcus aureus, hoy el agente predominante, y el estreptococo del grupo A (Streptococcus pyogenes). La piel intacta convive a diario con multitud de microorganismos sin mayor consecuencia; el problema nace cuando una pequeña brecha (un rasguño, la picadura de un insecto, una lesión de varicela) abre la puerta y las bacterias colonizan la superficie cutánea. En la forma ampollosa el estafilococo fabrica unas toxinas exfoliativas que rompen las uniones entre los queratinocitos de la capa granulosa. El resultado es una ampolla de techo fino que se desprende con facilidad. Esta variante representa, en realidad, la expresión localizada del síndrome estafilocócico de la piel escaldada. En los últimos años preocupa además el papel creciente del S. aureus resistente a meticilina como causante de la enfermedad. La clínica distingue dos grandes formas según haya o no ampollas. El impétigo no ampolloso, también llamado contagioso, es el más habitual: ronda el 70 % de los casos. Empieza con pequeñas vesículas que se rompen enseguida y liberan un exudado que, al secarse, forma la costra melicérica. Se localiza sobre todo en zonas expuestas, alrededor de la nariz y la boca o en las extremidades. Menos frecuente es la variante ampollosa, ligada siempre al estafilococo y a sus toxinas. Predomina en lactantes y niños pequeños. Surgen ampollas superficiales de contenido claro que luego se enturbia y que, al abrirse, dejan una superficie erosionada rodeada de un fino collarete de piel. Existe además una forma ulcerada y más profunda, el ectima, que penetra hasta la dermis y puede dejar cicatriz. Por su evolución conviene no confundirla con el impétigo común. Varias afecciones cutáneas comparten con el impétigo su origen bacteriano y su aspecto pustuloso, lo que a veces genera confusión. La foliculitis nace en el folículo piloso y no en la piel interfolicular; su forma superficial, el impétigo de Bockhart, conserva por tradición el nombre de impétigo pese a ser una infección del folículo. El ectima, ya citado, corresponde a la versión ulcerada. Y el conjunto de infecciones bacterianas purulentas de la piel recibe el nombre genérico de piodermitis, del que el impétigo es el exponente más conocido. Durante siglos el término impétigo se aplicó a erupciones costrosas de causa muy diversa. La descripción moderna del impétigo contagioso como entidad propia se atribuye al dermatólogo británico William Tilbury Fox, en 1864. Desde entonces el nombre fue estrechando su significado hasta quedar reservado, como hoy, a la infección estafilocócica y estreptocócica de la piel. Del latín impetīgo, derivado del verbo impetere, 'atacar' o 'lanzarse contra'. La raíz alude a la rapidez con que la infección invade la piel sana. El no ampolloso, el más común, cursa con vesículas que se rompen y forman costras melicéricas, y puede deberse tanto al estafilococo como al estreptococo. El ampolloso está causado siempre por Staphylococcus aureus: sus toxinas exfoliativas separan las capas de la epidermis y generan ampollas de techo fino que se desprenden con facilidad. No. Por afectar solo a las capas superficiales de la piel, cura sin dejar marca. La situación cambia con el ectima, su forma ulcerada, que llega hasta la dermis y sí puede cicatrizar. En sentido estricto, no. La foliculitis es una infección del folículo piloso, mientras que el impétigo clásico afecta a la piel situada entre los folículos. La confusión procede del impétigo de Bockhart, una foliculitis superficial que arrastra el nombre de impétigo por razones históricas.Qué es el impétigo
Bacterias responsables y cómo actúan
Tipos de impétigo
Cómo se diferencia de otras infecciones de la piel
Una nota histórica
Preguntas frecuentes
¿De dónde procede la palabra impétigo?
¿En qué se distingue el impétigo ampolloso del no ampolloso?
¿El impétigo deja cicatriz?
¿Es lo mismo el impétigo que la foliculitis?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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