DICCIONARIO MÉDICO
Ectima
El ectima es una infección bacteriana de la piel que llega hasta la dermis. Se considera la variante ulcerativa y profunda del impétigo. Está causada habitualmente por Streptococcus pyogenes, por Staphylococcus aureus o por ambos simultáneamente, y a menudo deja cicatriz al curar. Se trata de una piodermitis ulcerativa: una infección piógena de la piel producida por bacterias grampositivas de la variedad estreptocócica o estafilocócica. Lo que lo distingue del impétigo clásico es la profundidad. Mientras aquel se limita a la epidermis, el ectima atraviesa toda la capa epidérmica y compromete la dermis reticular. Ese detalle anatómico explica por qué la lesión ectimatosa cicatriza tras la curación, algo que en el impétigo superficial no ocurre. La palabra procede del griego ἔκθυμα (ékthyma), pústula o erupción cutánea, derivado a su vez del verbo ἐκθύω, que significa "brotar" y se aplicaba en la Antigüedad a las manifestaciones cutáneas que parecían salir del interior del cuerpo, como quien brota por el calor. El término se documenta en 1820 en la traducción francesa de la Abrégé pratique des maladies de la peau de Thomas Bateman, dermatólogo británico discípulo de Robert Willan, y desde el francés pasa al castellano a lo largo del siglo XIX. En español ya figura en la lengua médica del ochocientos, junto a otros nombres hoy en desuso como "rupia" o "pénfigo". Detrás de la mayor parte de los casos hay una bacteria: el estreptococo betahemolítico del grupo A. En una proporción menor, y a veces asociado al estreptococo, aparece Staphylococcus aureus, el mismo estafilococo áureo implicado en múltiples infecciones cutáneas y sistémicas. El ectima gangrenoso, forma clínica diferente que se comenta más adelante, obedece a otro microorganismo distinto. La puerta de entrada suele ser trivial. Basta una picadura de insecto rascada, una escoriación por un trauma menor, una úlcera preexistente o una dermatosis pruriginosa para que la bacteria colonice la brecha epidérmica y descienda a la dermis. Ese descenso es lo que distingue clínicamente la lesión: no se queda arriba. Bajo la costra gruesa y adherente que caracteriza al cuadro se encuentra una ulceración de bordes elevados y fondo excavado, cubierta por material purulento. Ectima común o vulgar. Es la forma clásica y la más frecuente. La lesión comienza como una vesícula o pústula sobre una base eritematosa, generalmente en las extremidades inferiores, que rápidamente se rompe y deja paso a la ulceración cubierta por costra. Aparece con mayor frecuencia en niños, en ancianos y en personas expuestas a condiciones de hacinamiento, calor y humedad. La malnutrición, la diabetes o cualquier situación de inmunodeficiencia predisponen a padecerlo. Ectima gangrenoso. Comparte nombre con el ectima común, pero es una entidad clínicamente distinta. Está causado por Pseudomonas aeruginosa, un bacilo gramnegativo, y se presenta casi exclusivamente en pacientes inmunosuprimidos, particularmente en el contexto de neutropenia por enfermedad hematológica o quimioterapia. Comienza con máculas eritematosas que evolucionan a ampollas hemorrágicas y necrosis central. La agrupación de la palabra "ectima" con el adjetivo "gangrenoso" responde al aspecto ulcerado profundo, pero la biología del cuadro y su gravedad son de otra naturaleza. El ectima es infrecuente en los países desarrollados desde la mejora general de las condiciones higiénicas y el acceso al agua limpia. Se observa con mayor incidencia en climas cálidos y húmedos y en poblaciones vulnerables. En el registro histórico dermatológico se asociaba clásicamente a los soldados en campaña, a los niños desnutridos y a los trabajadores agrícolas expuestos a picaduras repetidas. Hoy, cuando aparece en un contexto no tropical, obliga a considerar factores predisponentes: diabetes mal controlada, adicción a drogas por vía parenteral, senectud con déficit inmunitario. Frente al impétigo. El impétigo se limita a la epidermis y cura sin dejar rastro. El ectima llega a la dermis, ulcera y cicatriza. La costra impetiginosa es fina, dorada, "melicérica" en la descripción clásica. La del ectima es gruesa, adherente, oscura y difícil de desprender. Ambos comparten los mismos agentes causales; se diferencian por la profundidad. Con la celulitis. La celulitis afecta al tejido celular subcutáneo y se manifiesta como una inflamación difusa y mal delimitada, sin la ulceración cubierta por costra que define al ectima. Puede coexistir con este como complicación. Pioderma gangrenoso. Se trata de una entidad no infecciosa, de mecanismo neutrofílico y con frecuencia asociada a enfermedad inflamatoria intestinal o hematológica, que se confunde a veces con el ectima gangrenoso por el aspecto ulcerado. La histología y la búsqueda de causa infecciosa permiten distinguirlos. Del griego ἔκθυμα (ékthyma), que significa pústula o erupción, y del verbo ἐκθύω, que quiere decir "brotar". La imagen es la de algo que asoma o emerge desde el interior de la piel. El término entra en el vocabulario médico moderno de la mano de Thomas Bateman a comienzos del siglo XIX y se generaliza en las descripciones dermatológicas del ochocientos. No. Comparten los mismos microorganismos y forman parte del mismo grupo de infecciones piógenas, pero se diferencian por la profundidad. El impétigo se queda en la capa más superficial de la piel y sana sin marca. El ectima atraviesa la epidermis, invade la dermis y suele dejar cicatriz. Por eso a veces se le llama "impétigo profundo". Con mucha frecuencia en las piernas, sobre todo en la cara anterior y en los tobillos. También aparece en glúteos y en el tronco. La localización se explica porque las extremidades inferiores están más expuestas a traumatismos menores, picaduras y roces, que actúan como puerta de entrada bacteriana. Sí, en la mayoría de los casos. La ulceración que caracteriza al ectima destruye por completo la epidermis y compromete la dermis, y este tejido no se regenera "ad integrum". La cicatriz suele ser deprimida, en ocasiones hiperpigmentada o hipopigmentada, y su tamaño depende del diámetro de la lesión inicial. Este comportamiento cicatricial es una de las diferencias clásicas con el impétigo superficial. No exactamente. El ectima gangrenoso comparte el nombre por el aspecto ulcerado profundo, pero está causado por otra bacteria distinta, Pseudomonas aeruginosa, y aparece casi siempre en pacientes con las defensas comprometidas, particularmente con neutropenia. Su comportamiento clínico y su gravedad no son comparables con los del ectima común, que suele resolverse sin consecuencias sistémicas. Si desea profundizar en conceptos asociados al ectima, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el ectima
Agentes causales y mecanismo
Formas clínicas
Epidemiología
Diferenciación con el impétigo y otras infecciones cutáneas
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra ectima?
¿Es lo mismo ectima que impétigo?
¿En qué zonas del cuerpo aparece con más frecuencia?
¿Deja cicatriz siempre?
¿El ectima gangrenoso es una forma más grave del ectima común?
Referencias
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