DICCIONARIO MÉDICO
Areola
La areola es la zona de piel pigmentada, de forma circular, que rodea el pezón en cada mama. Su diámetro habitual oscila entre 2 y 6 centímetros y contiene glándulas sebáceas especializadas, fibras de músculo liso y terminaciones nerviosas que participan en la lactancia y en la protección cutánea local. En anatomía, el término areola designa un área cutánea circular diferenciada por su pigmentación del resto de la piel mamaria. Procede del latín areŏla, diminutivo de area ("espacio abierto, superficie despejada"), con lo que su significado literal es algo así como "pequeña superficie". La RAE admite tanto la forma llana areola como la esdrújula aréola, y registra una segunda acepción médica más antigua: el círculo rojizo que delimita ciertas pústulas, como las de la viruela. En la práctica clínica actual, sin embargo, el uso casi exclusivo del término se refiere a la región periareolar de la mama. La Terminología Anatómica Internacional la recoge como areola mammae. Se localiza en la cara anterior de la mama, habitualmente a la altura del cuarto espacio intercostal en la línea medioclavicular, si bien esa posición varía con la edad, el sexo, la constitución corporal y los antecedentes obstétricos. Su color va desde el rosado pálido en personas de piel clara hasta el marrón oscuro en pieles más pigmentadas, y puede oscurecerse de forma notable durante el embarazo por efecto de los estrógenos y la progesterona sobre los melanocitos locales. La piel de la areola es más delgada que la del resto de la mama y carece de tejido adiposo subcutáneo; reposa directamente sobre un sustrato de fibra celular y músculo liso. Esa particularidad explica que se arrugue con facilidad ante el frío o la estimulación táctil. El epitelio es de tipo escamoso estratificado queratinizado, como el del pezón, pero con papilas dérmicas más largas de lo habitual: a través de ellas ascienden capilares que aportan la perfusión sanguínea responsable, en parte, de la coloración rosácea en individuos jóvenes de piel clara. Bajo la superficie se disponen fibras de músculo liso organizadas en dos planos. Las fibras circulares, descritas por Sappey en el siglo XIX, rodean la base del pezón y al contraerse favorecen su protrusión. Las fibras radiales (músculo de Meyerholz) se extienden en abanico desde el pezón hacia la periferia de la areola. La contracción conjunta de ambos sistemas no solo facilita la eyección de leche durante la succión, sino que actúa como un mecanismo de compresión sobre los conductos galactóforos subyacentes. Esta musculatura es continua con la del propio pezón. La superficie de la areola muestra pequeñas elevaciones visibles a simple vista, denominadas tubérculos de Morgagni, que corresponden a las aberturas de las glándulas areolares. Estas glándulas son, en su mayoría, sebáceas modificadas; algunas se conectan a conductos mamarios rudimentarios y pueden segregar, además de sebo, cantidades mínimas de leche. El obstetra irlandés William Fetherstone Montgomery las describió en detalle en 1837, y su nombre ha quedado asociado sobre todo a la hipertrofia que experimentan durante la gestación: los llamados tubérculos de Montgomery. El número varía entre 4 y 28 por areola. La secreción de estas glándulas cumple varias funciones. Lubrica la piel de la areola y el pezón, previniendo la desecación y las grietas (un problema frecuente durante la lactancia). Genera una película con propiedades antibacterianas que modifica el pH local y dificulta la colonización por patógenos. Y se ha propuesto que el olor de esa secreción sirve como señal olfativa para guiar al recién nacido hacia el pecho, un dato que procede de estudios observacionales en neonatos durante sus primeras horas de vida. Por todo ello, durante la lactancia se desaconseja el lavado excesivo de la zona con jabones o desinfectantes, ya que anularía la protección natural que proporcionan. En la infancia, la areola apenas se distingue del resto de la piel del tórax. Con la llegada de la pubertad, el aumento de estrógenos ováricos induce la pigmentación progresiva del complejo areola-pezón y el crecimiento del botón mamario; ese primer signo de desarrollo mamario es lo que en endocrinología se conoce como telarquia. Durante la gestación, la areola se ensancha y oscurece todavía más, y los tubérculos de Montgomery se hacen prominentes. Se ha sugerido que el aumento de contraste cromático facilita la localización visual del pezón por parte del lactante. Tras el destete y la normalización hormonal, parte de esos cambios se revierte, aunque la areola rara vez recupera su diámetro o su tono previos al embarazo. Con la menopausia, la reducción de estrógenos disminuye la pigmentación y la turgencia del tejido. Todo esto ocurre también, en escala mucho menor, en la mama masculina: el varón posee areola y pezón con la misma inervación y capacidad de contracción, pero sin desarrollo glandular significativo, salvo en situaciones de ginecomastia. La inervación sensitiva del complejo areola-pezón depende sobre todo de las ramas cutáneas anterior y lateral del cuarto nervio intercostal, con contribuciones variables de los nervios intercostales tercero y quinto. Esa riqueza nerviosa convierte a la zona en una de las más sensibles de la superficie corporal. El arco reflejo neuroendocrino que se activa con la succión del lactante parte precisamente de estas terminaciones: el estímulo asciende hasta el hipotálamo y provoca la liberación de prolactina (para mantener la producción de leche) y de oxitocina (para desencadenar la eyección). La irrigación procede de ramas perforantes de la arteria mamaria interna y de la arteria torácica lateral. Este dato tiene relevancia quirúrgica directa, porque la preservación del pedículo vascular y nervioso condiciona la viabilidad del complejo areola-pezón en procedimientos de cirugía mamaria. Del latín areŏla, diminutivo de area, que significaba "espacio abierto" o "superficie despejada". La palabra describe, literalmente, una "pequeña área". En español se aceptan las formas areola (llana) y aréola (esdrújula). Sí. Desde el punto de vista anatómico, el complejo areola-pezón masculino es cualitativamente idéntico al femenino: posee glándulas sebáceas, musculatura lisa y la misma inervación. Lo que no se desarrolla en el varón, salvo en condiciones hormonales especiales, es la glándula mamaria subyacente. Completamente. El oscurecimiento areolar durante la gestación se debe al aumento de estrógenos y progesterona, que estimulan la actividad de los melanocitos de la zona. Tras el parto y la lactancia, la pigmentación suele atenuarse, aunque no siempre vuelve a su tono previo. Es un cambio fisiológico esperable, no un signo de alarma. Esas elevaciones son las aberturas de las glándulas areolares, denominadas tubérculos de Morgagni. Durante el embarazo aumentan de tamaño y reciben el nombre de tubérculos de Montgomery, en referencia al obstetra que las describió en 1837. Producen una secreción oleosa que protege la piel y facilita la lactancia. No deben manipularse ni exprimirse, porque hacerlo favorece la infección. No exactamente. La areola es solo la zona pigmentada que rodea el pezón. El término "complejo areola-pezón" (en inglés, nipple-areola complex o NAC) se utiliza en la literatura quirúrgica y oncológica para referirse al conjunto funcional que forman ambas estructuras, porque comparten musculatura, inervación y vascularización, y en la práctica clínica se manejan como una unidad. Si desea profundizar en conceptos asociados a la areola, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la areola
Estructura histológica y musculatura areolar
Glándulas areolares y tubérculos de Montgomery
Cambios fisiológicos a lo largo de la vida
Inervación y vascularización
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra areola?
¿Tienen areola los hombres?
¿Es normal que la areola cambie de color durante el embarazo?
¿Por qué se ven pequeños bultitos en la areola?
¿Es lo mismo areola que complejo areola-pezón?
Referencias
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