DICCIONARIO MÉDICO
Pezón
El pezón es la prominencia central de la mama, de forma cónica y consistencia eréctil, en la que confluyen los conductos que transportan la leche hacia el exterior. Junto con la areola que lo rodea, forma el llamado complejo areola-pezón, la región de mayor sensibilidad de toda la superficie mamaria. La Real Academia Española lo define como la prominencia central y eréctil de la mama, la más saliente de sus estructuras, por la que el lactante obtiene la leche. La palabra desciende del latín vulgar pecciolus, diminutivo de pediciolus -y este, a su vez, de pes, pedis, "pie"-, con el sufijo aumentativo -ón. Literalmente, algo así como "piececillo" o "pequeño soporte": la misma raíz dio pedal, peatón o pedúnculo. El término comparte cuna, además, con una palabra botánica: pecíolo, el rabillo que sostiene la hoja o el fruto en una planta. Son primas directas: ambas descienden del mismo diminutivo latino, aunque solo una acabó fijándose en la anatomía humana. La piel del pezón es un epitelio plano estratificado y queratinizado, muy pigmentado por la abundancia de melanocitos -la misma razón por la que, junto con la areola, se oscurece de forma progresiva durante el embarazo-. Debajo se extiende un tejido conjuntivo denso e irregular, recorrido por haces de fibras musculares lisas responsables de su erección. Las glándulas sebáceas de la zona siguen aquí una disposición poco habitual: no drenan a través de un folículo piloso, como ocurre en la mayor parte de la piel del cuerpo, sino que vierten su secreción directamente a la superficie, algo que solo comparten contadas zonas cutáneas, como el borde de los labios o el glande. En la superficie se abren los orificios de los conductos galactóforos, que llevan la leche desde los lóbulos glandulares. La descripción clásica hablaba de entre 15 y 20 orificios, uno por cada lóbulo mamario. Estudios ecográficos más recientes han matizado esa cifra: solo entre 5 y 9 conductos tendrían una salida realmente independiente y permeable en la superficie del pezón, mientras que el resto compartiría trayectos antes de llegar a ella. La cifra exacta sigue debatiéndose. La sensibilidad del pezón depende sobre todo de la rama cutánea del cuarto nervio intercostal, señalada en varios estudios anatómicos como la más determinante para la percepción táctil de la zona. El frío, el roce, la succión o la estimulación sexual desencadenan la contracción de la musculatura lisa subyacente y provocan la erección del pezón. Es un reflejo mediado por el sistema nervioso simpático, y funciona de forma independiente a la producción de leche. El esbozo del pezón se inicia hacia la cuarta semana de gestación, cuando aparece la llamada línea láctea: una banda de ectodermo engrosado que recorre el embrión desde la axila hasta la ingle. La línea regresa casi por completo; solo persiste en la región pectoral, donde da origen a la glándula mamaria definitiva. Entre las semanas séptima y octava, el mesénquima subyacente se invagina y comienza a diferenciar la musculatura lisa propia de la areola y el pezón. La eversión final -el paso de un esbozo hundido a la prominencia que conocemos- no se completa hasta bien entrado el tercer trimestre, alrededor de la semana 32, cuando los conductos alcanzan por fin la superficie cutánea. El proceso es tardío. La forma del pezón admite variaciones normales: la mayoría son protruidos, aunque también existen variantes planas o invertidas, en las que no sobresale de la areola de forma espontánea. Cuando la ausencia es completa, se habla de atelia. Cuando existen pezones adicionales a lo largo del trayecto de la antigua línea láctea, de politelia. Conviene precisar los límites con dos términos que a veces se usan como si fueran intercambiables. La areola es la piel pigmentada que rodea el pezón, no el pezón mismo. Y mamila, aunque el uso médico corriente la trata como sinónimo de pezón, tiene en el diccionario académico un significado más restringido: designa el cuerpo de la mama excluyendo expresamente el pezón, salvo en su acepción aplicada al varón, en la que sí equivale a tetilla. Del bajo latín pecciolus, diminutivo de pediciolus, y este de pes, pedis, "pie", con el sufijo aumentativo -ón. La misma raíz dio pedal, peatón, pedúnculo y también pecíolo, el término botánico para el rabillo de la hoja o el fruto: ambas palabras nacieron del mismo diminutivo y solo con el tiempo se especializaron en campos distintos, uno vegetal y otro anatómico. Depende de a qué diccionario se acuda. En el uso médico habitual sí se emplean como sinónimos. La Real Academia, sin embargo, reserva mamila para el cuerpo de la mama excluyendo el pezón, salvo en el varón, donde ambas voces coinciden. Menos de lo que enseña la anatomía clásica. Frente a los 15-20 conductos galactóforos descritos tradicionalmente, estudios ecográficos recientes sitúan entre 5 y 9 los que tienen una salida verdaderamente independiente en la superficie. Por la contracción de fibras musculares lisas situadas bajo la piel, activada por estímulos como el frío, el roce o la excitación sexual. Es un reflejo del sistema nervioso simpático, no ligado a la lactancia. Un pezón adicional situado en cualquier punto de la antigua línea láctea embrionaria, casi siempre por debajo de la mama y con frecuencia confundido con un lunar. Recibe el nombre de politelia.Qué es el pezón
Anatomía y estructura
Inervación y reflejo eréctil
Desarrollo embrionario
Variantes anatómicas y diferenciación con otros términos
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra pezón?
¿Es lo mismo el pezón que la mamila?
¿Cuántos orificios tiene realmente el pezón?
¿Por qué se pone erecto el pezón?
¿Qué es un pezón supernumerario?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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