DICCIONARIO MÉDICO
Glomerulopatía
Una glomerulopatía es cualquier enfermedad que altera la estructura o la función de los glomérulos renales. El término agrupa tanto procesos inflamatorios (glomerulonefritis) como lesiones no inflamatorias, y abarca formas primarias, limitadas al riñón, y secundarias, derivadas de enfermedades sistémicas. El término combina el latín glomerulus (ovillo pequeño) con el griego πάθος (páthos, padecimiento), y designa de forma genérica cualquier afección del glomérulo renal. En la práctica clínica se emplea con frecuencia como sinónimo de glomerulonefritis, aunque estrictamente el sufijo -nefritis implica inflamación y no todas las glomerulopatías cursan con un componente inflamatorio evidente. La glomeruloesclerosis segmentaria focal, por ejemplo, se define por cicatrización y pérdida de podocitos, sin infiltrado inflamatorio prominente. Las glomerulopatías comparten un repertorio limitado de manifestaciones: proteinuria, hematuria, reducción de la tasa de filtración glomerular e hipertensión arterial. Esas manifestaciones se agrupan clásicamente en dos grandes síndromes (nefrótico y nefrítico), pero la correspondencia entre un síndrome clínico y una lesión histológica concreta no es biunívoca: una misma glomerulopatía puede debutar de maneras distintas en pacientes diferentes, y un mismo síndrome puede obedecer a lesiones histológicas diversas. Existen varias formas de ordenar este grupo de enfermedades, y ninguna resulta totalmente satisfactoria por separado. La clasificación más utilizada distingue entre glomerulopatías primarias, en las que la lesión se origina y se circunscribe al glomérulo sin causa sistémica identificable, y glomerulopatías secundarias, en las que el daño glomerular forma parte de una enfermedad general: lupus eritematoso sistémico, diabetes mellitus, vasculitis o infecciones crónicas, entre otras. Esa frontera, sin embargo, es más difusa de lo que parece. Una glomerulopatía considerada durante años como primaria puede resultar ser, con el avance de la genética molecular, la expresión renal de una mutación en proteínas del podocito o de la membrana basal glomerular. Las guías KDIGO de 2021 incorporaron formalmente la categoría genética dentro de la glomeruloesclerosis segmentaria focal, un ejemplo que ilustra bien cómo la taxonomía sigue evolucionando. Desde el punto de vista histopatológico, las glomerulopatías se dividen en proliferativas y no proliferativas. En las primeras predomina la multiplicación celular dentro del glomérulo (endotelial, mesangial o epitelial), como ocurre en la nefropatía por IgA o en la glomerulonefritis membranoproliferativa. Las formas no proliferativas se caracterizan por alteraciones estructurales sin hipercelularidad marcada: engrosamiento de la membrana basal, depósito de material amorfo o esclerosis del penacho capilar. La glomerulonefritis membranosa y la nefropatía de cambios mínimos son ejemplos clásicos de este segundo grupo. Los glomérulos pueden lesionarse por vías inmunológicas, metabólicas, hemodinámicas o genéticas. El depósito de inmunocomplejos circulantes o la formación de complejos in situ activa el complemento y recluta células inflamatorias que dañan la pared capilar. Es el mecanismo dominante en la nefritis lúpica y en la nefropatía por IgA. La lesión directa del podocito representa otro gran eje patogénico. Factores circulantes de naturaleza todavía no completamente aclarada, mutaciones en proteínas del citoesqueleto podocitario (nefrina, podocina, alfa-actinina 4) o agresiones tóxicas pueden provocar el borramiento de los pedicelos y la desorganización de la hendidura de filtración, con la consiguiente pérdida masiva de proteínas. Hay un tercer mecanismo que opera de forma más silenciosa. La hiperglucemia crónica, la hipertensión mantenida o la hiperfiltración compensadora generan un estrés mecánico y metabólico sostenido sobre la pared capilar glomerular. El resultado no suele ser una inflamación franca, sino una expansión progresiva del mesangio, engrosamiento de la membrana basal y, a largo plazo, esclerosis glomerular. Estrictamente, no. Glomerulopatía es el paraguas que cubre cualquier enfermedad glomerular. Glomerulonefritis, en sentido riguroso, se reserva para las que tienen un componente inflamatorio demostrable en la biopsia. En la práctica, muchos textos los emplean de forma intercambiable, lo que genera cierta confusión. La biopsia renal, con estudio de microscopía óptica, inmunofluorescencia y microscopía electrónica, sigue siendo el patrón de referencia. Cada técnica aporta información diferente: la óptica muestra el tipo y la distribución de la lesión, la inmunofluorescencia identifica depósitos de inmunoglobulinas o complemento, y la electrónica revela alteraciones ultraestructurales que pueden pasar desapercibidas con los otros métodos. No. El curso es muy variable. La nefropatía de cambios mínimos, por ejemplo, suele responder bien al tratamiento y rara vez progresa a insuficiencia renal. Otras, como la glomerulonefritis rápidamente progresiva, pueden destruir la función renal en semanas si no se interviene a tiempo.Qué es una glomerulopatía
Clasificación de las glomerulopatías
Mecanismos que dañan el glomérulo
Preguntas frecuentes
¿Glomerulopatía y glomerulonefritis son lo mismo?
¿Cómo se confirma qué tipo de glomerulopatía tiene un paciente?
¿Todas las glomerulopatías acaban produciendo insuficiencia renal?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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