DICCIONARIO MÉDICO
Filtrado glomerular
El filtrado glomerular es el líquido que se forma en los glomérulos renales cuando el plasma sanguíneo atraviesa la barrera de filtración por efecto de la presión hidrostática. Su composición se aproxima a la del plasma libre de proteínas, y su volumen por unidad de tiempo (la tasa de filtración glomerular o TFG) es el indicador más utilizado para valorar la función renal. Cada riñón contiene aproximadamente un millón de nefronas. En cada una, la sangre entra por la arteriola aferente, recorre un ovillo de capilares (el glomérulo) y sale por la arteriola eferente. Durante ese recorrido, el agua y los solutos de bajo peso molecular del plasma son empujados a través de la pared capilar y de la membrana basal glomerular hacia el espacio de la cápsula de Bowman. El líquido recogido en ese espacio es el filtrado glomerular. Se trata de un proceso puramente mecánico. No consume energía metabólica del riñón: la fuerza motriz la proporciona el corazón, cuya presión arterial se transmite hasta los capilares glomerulares. Esa es una diferencia notable con la reabsorción tubular, que sí requiere transporte activo y gasto de ATP. El paso de líquido a través de la barrera glomerular depende del equilibrio entre fuerzas opuestas, descritas por el modelo de Starling. Favorecen la filtración la presión hidrostática dentro del capilar glomerular (unos 55 mmHg en condiciones normales). Se oponen a ella dos fuerzas: la presión hidrostática en el espacio de Bowman, que empuja en sentido contrario (aproximadamente 15 mmHg), y la presión oncótica de las proteínas plasmáticas retenidas en el capilar, que tiende a retener agua dentro del vaso (alrededor de 30 mmHg al inicio del ovillo capilar, y algo mayor al final, porque la concentración de proteínas sube a medida que se filtra líquido). La presión neta de ultrafiltración (PUF) resulta de restar las fuerzas opuestas a la favorable. Ese gradiente, multiplicado por la superficie y la permeabilidad de la barrera (un coeficiente denominado Kf), determina cuánto líquido se filtra por minuto en cada glomérulo. Cuando el plasma atraviesa la barrera glomerular sana, pasan libremente el agua, los electrólitos (sodio, potasio, cloro, bicarbonato), la glucosa, los aminoácidos, la urea y la creatinina. Quedan retenidas las células sanguíneas y la práctica totalidad de las proteínas con peso molecular superior a unos 70 000 daltons, como la albúmina. La presencia de albúmina u otras proteínas en cantidades significativas en la orina (albuminuria, proteinuria) indica que la barrera de filtración está dañada. Es uno de los marcadores más tempranos de lesión glomerular. La suma de lo que filtran todos los glomérulos de ambos riñones en un minuto es la tasa de filtración glomerular (TFG), que en un adulto sano se sitúa entre 90 y 120 ml/min corregidos por 1,73 m² de superficie corporal. Un dato que llama la atención: esos valores equivalen a unos 180 litros de filtrado al día, un volumen que se reabsorbe casi por completo en los túbulos renales. La TFG no se mide directamente en la práctica clínica habitual. Se estima a partir de la concentración sérica de creatinina (o, en ciertos casos, de cistatina C) mediante ecuaciones validadas como la CKD-EPI, que incorporan variables como la edad y el sexo. Esas ecuaciones proporcionan lo que se denomina filtrado glomerular estimado (FGe), que es la cifra que aparece en la mayoría de los informes de laboratorio. Cuando el FGe desciende por debajo de 60 ml/min/1,73 m² de forma sostenida durante tres meses o más, se establece el diagnóstico de enfermedad renal crónica, independientemente de la causa. Valores por debajo de 15 ml/min/1,73 m² corresponden al estadio más avanzado de insuficiencia renal. El riñón posee mecanismos que mantienen la TFG relativamente estable a pesar de las fluctuaciones de la presión arterial sistémica. Dentro de un rango amplio (aproximadamente entre 80 y 180 mmHg de presión arterial media), las arteriolas aferente y eferente ajustan su tono de forma automática: la aferente se contrae cuando la presión sube y se dilata cuando baja, amortiguando las oscilaciones antes de que lleguen al glomérulo. Este fenómeno, llamado autorregulación renal, protege la barrera de filtración frente a presiones excesivas y evita caídas bruscas del filtrado cuando la presión arterial desciende moderadamente. No exactamente. El filtrado glomerular es el líquido en sí, el producto de la filtración. La tasa de filtración glomerular (TFG) es la medida de cuánto filtrado se produce por unidad de tiempo (en ml/min). En la práctica clínica, cuando se dice "el filtrado glomerular del paciente es 45", se está usando una abreviatura coloquial para referirse a la TFG estimada. Porque la creatinina se filtra libremente en el glomérulo y apenas se reabsorbe ni se secreta en los túbulos (aunque la secreción tubular no es despreciable del todo, lo que introduce un pequeño margen de error). Si el riñón filtra menos, la creatinina se acumula en sangre. Midiendo su concentración sérica y aplicando una ecuación poblacional, se obtiene una estimación razonablemente fiable de la TFG sin necesidad de recoger orina de 24 horas. Sí, y eso es lo habitual en las fases iniciales. La enfermedad renal crónica suele ser silenciosa hasta que la pérdida de función es avanzada. De ahí la importancia de los análisis de sangre rutinarios, que permiten detectar descensos del FGe antes de que aparezcan molestias.Qué es el filtrado glomerular
Fuerzas que gobiernan la filtración
Composición del filtrado
Tasa de filtración glomerular
Autorregulación
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo filtrado glomerular que tasa de filtración glomerular?
¿Por qué se usa la creatinina para estimarlo?
¿Se puede tener un filtrado glomerular bajo sin sentir nada?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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