DICCIONARIO MÉDICO
Orina
Compuesta en más de un 95% por agua, la orina es el líquido que producen los riñones al filtrar la sangre y eliminar los productos de desecho del metabolismo. Su color, su densidad y su composición química varían según la hidratación, la dieta y el momento del día. Durante siglos, antes de existir la química analítica, su simple observación fue una de las pocas ventanas abiertas al interior del cuerpo. La orina es el líquido excretado por los riñones, resultado final del proceso de filtración, reabsorción y secreción que depura la sangre de sustancias que el organismo no necesita. En español el término procede directamente del latín urina, que ya designaba este fluido en época clásica; la Real Academia Española lo define como líquido excrementicio, por lo común de color amarillo cetrino, secretado en los riñones y expelido por la uretra. Urina y el griego oûron (οὖρον, 'orina') se parecen tanto que muchas fuentes dan por hecho un préstamo entre ambas lenguas. No lo hay: son dos raíces indoeuropeas que evolucionaron por separado hasta desembocar en el mismo significado, el de un líquido que sale del cuerpo. La forma orina se documenta en castellano desde 1240, mucho antes de que la química permitiera analizar su contenido. Más del 95% del volumen de la orina es agua. El resto lo forman sustancias disueltas que el riñón concentra a medida que reabsorbe agua en los túbulos renales: urea, creatinina, ácido úrico y electrolitos como sodio, potasio y cloruro, junto con pequeñas cantidades de otros productos del metabolismo. La urea, el compuesto orgánico más abundante tras el agua, procede de la degradación del amoníaco que genera el hígado al metabolizar las proteínas; convertirlo en urea es la manera que tiene el organismo de eliminar nitrógeno sin toxicidad. El color amarillo característico se debe al urocromo, un pigmento derivado de la degradación de la hemoglobina, y su intensidad depende sobre todo del grado de dilución. La densidad, el pH y la composición exacta varían con la dieta, el ejercicio y, muy especialmente, con la cantidad de agua ingerida; para los valores de referencia y su interpretación existe una entrada específica sobre la densidad urinaria. La orina se forma en la nefrona, la unidad funcional del riñón, mediante tres procesos sucesivos: filtración del plasma en el glomérulo, reabsorción selectiva de agua y solutos útiles en el túbulo, y secreción activa de algunas sustancias hacia la luz tubular. El volumen final que llega a la vejiga es una fracción mínima de lo que se filtra inicialmente. Para el detalle de cada fase remitimos a la entrada sobre la nefrona; el volumen de orina producido por unidad de tiempo, con sus alteraciones, se trata en la entrada sobre la diuresis. Antes de existir la química analítica, el color, el olor y la consistencia de la orina eran casi la única ventana abierta al interior del cuerpo. Su observación, llamada uroscopia, aparece ya en el Corpus Hippocraticum, en el tratado Pronósticos, donde se describen distintos colores y consistencias asociados al curso de la enfermedad. La práctica se extendió durante la Edad Media con el uso de la matula, un recipiente de vidrio transparente y forma redondeada que imitaba la silueta de la vejiga y permitía observar el líquido a contraluz. Los médicos medievales llegaron a distinguir hasta veinte tonalidades distintas, organizadas en ruedas de orina que relacionaban cada color con uno de los cuatro humores clásicos. La uroscopia se mantuvo como práctica habitual hasta bien entrado el siglo XIX, cuando la introducción de reactivos químicos en el laboratorio la sustituyó por métodos más precisos. Orín es, según el diccionario académico, sinónimo de orina, aunque de uso mucho más restringido y casi siempre en plural. La palabra tiene, además, un segundo significado que nada tiene que ver con el primero: el óxido rojizo que se forma en el hierro expuesto al aire húmedo. Ambos "orines" comparten forma pero no origen. No, o no siempre. Durante décadas la microbiología clásica sostuvo que la orina de una persona sana carecía de microorganismos, una idea basada en técnicas de cultivo que solo detectaban un número limitado de bacterias. Los primeros estudios que aplicaron secuenciación genética, en 2012, encontraron comunidades bacterianas estables en vejigas de mujeres sin ninguna infección, lo que dio origen al concepto de microbiota o microbioma urinario. Hoy se acepta que el tracto urinario alberga una comunidad microbiana propia, menos abundante y diversa que la intestinal o la vaginal, aunque el Manual MSD sigue describiendo como habitualmente estéril el tramo que va del riñón al meato uretral en condiciones normales. La revisión de este dogma clásico continúa abierta en la investigación urológica. Del urocromo, un pigmento que resulta de la degradación de la hemoglobina de los glóbulos rojos. Cuanto más concentrada está la orina, más intenso resulta el tono. No. Ambos son líquidos de excreción, pero de origen y composición distintos: la orina se forma en el riñón a partir de la filtración de la sangre, mientras que el sudor lo producen las glándulas sudoríparas de la piel y cumple, sobre todo, una función de regulación térmica.Qué es la orina
Composición y características físicas
Formación en el riñón
El examen de la orina a través de la historia
Preguntas frecuentes
¿Por qué se dice a veces "orín" en lugar de "orina"?
¿Es cierto que la orina es estéril?
¿De dónde viene el color amarillo de la orina?
¿Es lo mismo la orina que el sudor?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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