DICCIONARIO MÉDICO
Albuminuria
La albuminuria es la presencia de albúmina en la orina por encima de los umbrales considerados normales. En condiciones fisiológicas, la barrera de filtración del glomérulo renal impide el paso de esta proteína; cuando esa barrera se deteriora, la albúmina comienza a aparecer en cantidades detectables en la orina. Se clasifica en categorías A1, A2 y A3 según la cuantía de la excreción. El término se construye a partir de «albúmina» (del latín albūmen, clara de huevo) y el sufijo «-uria», que procede del griego οὖρον (oûron, orina). Literalmente significa «albúmina en la orina». La misma lógica de formación aparece en voces como proteinuria (proteínas en la orina) o glucosuria (glucosa en la orina), y fue habitual en la terminología médica del siglo XIX, cuando los laboratorios empezaron a analizar la composición química del sedimento urinario con cierta sistematicidad. Conviene aclarar la relación entre albuminuria y proteinuria, porque los dos términos se usan a veces como si fueran intercambiables. No lo son del todo. La proteinuria designa la presencia de cualquier proteína en la orina (albúmina, globulinas, proteínas tubulares); la albuminuria se refiere exclusivamente a la albúmina. Dado que la albúmina es la proteína que más fácilmente atraviesa un glomérulo dañado, la mayor parte de la proteinuria de origen glomerular es, de hecho, albuminuria. Pero la distinción importa a la hora de interpretar los resultados de laboratorio. Para entender por qué aparece albúmina en la orina hay que conocer el filtro que la retiene. La barrera de filtración glomerular está compuesta por tres capas: el endotelio fenestrado del capilar, la membrana basal glomerular y los podocitos con sus diafragmas de hendidura. Cada capa contribuye a un mecanismo de selección doble: por tamaño (las moléculas grandes no pasan) y por carga eléctrica (la membrana basal posee carga negativa que repele a la albúmina, también cargada negativamente a pH fisiológico). Cuando la arquitectura del glomérulo se altera, ya sea por inflamación, depósito de inmunocomplejos, hipertensión mantenida o lesión metabólica, esa doble selección falla. La albúmina empieza a filtrarse y, si la cantidad supera la capacidad de reabsorción del túbulo proximal, aparece en la orina definitiva. No toda la albuminuria implica daño estructural irreversible; hay formas transitorias (la albuminuria fisiológica) y posturales (la albuminuria ortostática) que se resuelven sin intervención. La clasificación actual, recogida en las guías KDIGO de 2012 y mantenida desde entonces, divide la excreción urinaria de albúmina en tres categorías según el cociente albúmina/creatinina en una muestra aislada de orina: Categoría A1 (cociente inferior a 30 mg/g): excreción normal o levemente aumentada. No se considera patológica en la mayoría de los contextos. Categoría A2 (cociente entre 30 y 300 mg/g): excreción moderadamente aumentada. Esta franja correspondía a lo que durante décadas se llamó microalbuminuria, un término que sigue apareciendo en muchas analíticas pero que las guías internacionales han ido abandonando por considerarlo confuso (el prefijo «micro-» sugiere que la molécula es pequeña, cuando en realidad lo que es pequeña es la cantidad excretada). Categoría A3 (cociente superior a 300 mg/g): excreción gravemente aumentada, antes denominada macroalbuminuria. Indica un daño glomerular más avanzado y con frecuencia acompaña a la nefropatía establecida. El cambio de nomenclatura no ha sido inmediato. Muchos laboratorios y publicaciones todavía emplean «microalbuminuria» y «macroalbuminuria» como categorías, sobre todo fuera de la nefrología especializada. El dato que interesa retener es que cualquier excreción de albúmina por encima de 30 mg/g, sostenida en el tiempo y confirmada en al menos dos determinaciones, señala la necesidad de investigar la causa subyacente. De la fusión de «albúmina» (latín albūmen, clara de huevo) con el sufijo griego «-uria» (οὖρον, orina). El resultado es transparente: albúmina en la orina. El patrón se repitió a lo largo del siglo XIX para nombrar cada sustancia que los químicos iban detectando en el sedimento urinario. No exactamente. La proteinuria engloba la presencia de cualquier proteína en la orina; la albuminuria se limita a la albúmina. En la práctica, como la albúmina constituye la mayor parte de las proteínas que escapan por un glomérulo dañado, ambos términos se solapan con frecuencia, pero su significado técnico difiere. Sí. El ejercicio físico intenso, la fiebre elevada, el frío extremo o simplemente la bipedestación prolongada pueden provocar una albuminuria transitoria que desaparece al cesar el estímulo. Las entradas albuminuria fisiológica y albuminuria ortostática detallan esas variantes. Las guías KDIGO recomiendan sustituirlo por «albuminuria moderadamente aumentada» (categoría A2), porque el prefijo «micro-» inducía a error: parecía referirse a una molécula pequeña y no a una cantidad pequeña de la misma proteína. Aun así, el término persiste en la práctica cotidiana y en numerosas publicaciones. La entrada de microalbuminuria del diccionario lo aborda con mayor detalle. Si desea profundizar en conceptos asociados a la albuminuria, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la albuminuria
Barrera de filtración glomerular y paso de la albúmina
Categorías de excreción urinaria de albúmina
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra «albuminuria»?
¿Es lo mismo albuminuria que proteinuria?
¿Puede haber albuminuria sin enfermedad renal?
¿Qué ha pasado con el término «microalbuminuria»?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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