DICCIONARIO MÉDICO
Microalbuminuria
La microalbuminuria es el nombre clásico con el que se conoce la excreción urinaria de albúmina en un rango moderadamente elevado, un marcador precoz de daño renal y de riesgo cardiovascular. Las guías internacionales actuales prefieren integrarla en las categorías generales de albuminuria. El término nació en 1982, cuando el investigador Giancarlo Viberti y su equipo describieron, en una serie de pacientes con diabetes tipo 1, que una excreción de albúmina todavía dentro del rango considerado normal para las proteínas totales predecía con fiabilidad la aparición posterior de una nefropatía diabética establecida. El hallazgo, publicado en la revista The Lancet, cambió la forma de vigilar el riñón del paciente diabético: por primera vez existía un marcador capaz de anticipar el daño años antes de que apareciera la proteinuria clásica. El rango que definió aquel estudio, entre 30 y 300 mg de albúmina en orina de 24 horas, sigue siendo en esencia el mismo que hoy corresponde a lo que las guías de la organización Kidney Disease: Improving Global Outcomes (KDIGO) denominan albuminuria moderadamente aumentada. La entrada dedicada a la albuminuria desarrolla esa clasificación completa por categorías. Las clasificaciones actuales prescinden progresivamente de microalbuminuria y macroalbuminuria como categorías diagnósticas, en favor de una escala continua de riesgo que evita dar la falsa impresión de que existe un salto brusco entre lo normal y lo patológico. El término, sin embargo, sigue muy presente en la práctica diaria: aparece todavía en el informe de muchos laboratorios, en historias clínicas antiguas y en buena parte de la literatura médica publicada antes de la última década. Su desuso avanza, pero lo hace más despacio en la consulta que sobre el papel de las guías. La presencia de microalbuminuria no se limita a anunciar problemas renales. Numerosos estudios epidemiológicos, tanto en población diabética como no diabética, la han identificado como indicador de disfunción del endotelio vascular en su conjunto, lo que explica su valor como predictor independiente de enfermedad cardiovascular. En personas con diabetes tipo 1, el seguimiento a largo plazo mostró que la inmensa mayoría de quienes desarrollaban microalbuminuria progresaban con los años hacia una albuminuria más franca, mientras que solo una minoría de quienes partían sin ningún grado de excreción alcanzaba ese mismo punto. El riesgo no se reparte de forma homogénea: se concentra en quien ya mostraba el primer aviso. Conviene no confundir microalbuminuria con proteinuria en sentido amplio. La proteinuria engloba cualquier proteína plasmática presente en la orina por encima de los valores normales; la albuminuria, y por tanto también su variante «micro», se refiere en concreto a la albúmina, la proteína mayoritaria del plasma. Un paciente puede tener proteinuria sin que la albúmina sea la fracción predominante, aunque en la práctica esto ocurre pocas veces porque la albúmina suele representar la mayor parte de la proteína filtrada cuando el daño es de origen glomerular. Tampoco debe confundirse con las formas de albuminuria transitoria: el ejercicio físico intenso, la fiebre o la insuficiencia cardíaca descompensada pueden elevar puntualmente la excreción de albúmina sin que exista daño renal estructural subyacente. Giancarlo Viberti y su equipo, en un estudio publicado en 1982 en la revista The Lancet sobre pacientes con diabetes tipo 1. Sí, aunque las guías clínicas actuales prefieren hablar de albuminuria moderadamente aumentada. El término clásico convive con la nomenclatura nueva en la práctica diaria. No, por sí sola no causa molestias perceptibles. Es un hallazgo de laboratorio, no un signo que el paciente note en el día a día, y precisamente en eso reside su valor como marcador de detección precoz: aparece antes de que exista cualquier manifestación clínica. Por inercia, sobre todo. El cambio de nomenclatura de las guías KDIGO se remonta a 2012 y se ha mantenido en las revisiones posteriores, pero microalbuminuria llevaba ya tres décadas de uso ininterrumpido en la literatura médica y en la rutina de los laboratorios cuando se propuso el cambio. Los términos con una historia tan larga tardan en desaparecer del lenguaje clínico, incluso después de perder su respaldo oficial. Algo parecido ocurrió, salvando las distancias, con micrón, sustituido oficialmente por micrómetro en 1967 y todavía vivo en el habla cotidiana.Qué es la microalbuminuria
Por qué se abandona el término
Importancia clínica como marcador precoz
Diferenciación con otros términos
Preguntas frecuentes
¿Quién acuñó el término microalbuminuria?
¿Sigue siendo un término correcto?
¿La microalbuminuria da síntomas?
¿Por qué se sigue usando si las guías han cambiado el nombre?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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