DICCIONARIO MÉDICO

Nefropatía diabética

La nefropatía diabética —denominada también enfermedad renal diabética— es una complicación crónica de la diabetes mellitus que produce un daño progresivo e inicialmente silencioso en los riñones. Se debe al efecto de la hiperglucemia mantenida sobre los vasos sanguíneos pequeños del glomérulo renal y constituye la primera causa de enfermedad renal crónica y de necesidad de diálisis o trasplante renal en el mundo occidental. Afecta aproximadamente al 30-40 % de las personas con diabetes a lo largo de la evolución de la enfermedad.

Qué es la nefropatía diabética

La nefropatía diabética es, desde el punto de vista nosológico, una microangiopatía diabética localizada en el riñón: un daño progresivo de los vasos sanguíneos de los glomérulos renales —las unidades funcionales de filtración del riñón— causado por la exposición crónica a concentraciones elevadas de glucosa en sangre. Forma parte de la tríada de complicaciones microvasculares crónicas de la diabetes mellitus, junto con la retinopatía y la neuropatía diabéticas, y comparte con ellas el mecanismo fisiopatológico fundamental: la glicosilación no enzimática de proteínas y el daño endotelial provocados por la hiperglucemia crónica.

La etimología del término combina el griego νεφρός (nephrós), "riñón", con πάθος (páthos), "padecimiento", a través del sufijo médico -patía. "Nefropatía diabética" significa, literalmente, "enfermedad del riñón causada por la diabetes". La denominación más reciente, enfermedad renal diabética (ERD), se emplea cada vez más en la literatura clínica para englobar tanto la nefropatía confirmada histológicamente como el daño renal diagnosticado por criterios analíticos (albuminuria y descenso del filtrado glomerular) sin necesidad de biopsia.

Mecanismo: cómo la hiperglucemia daña el riñón

El riñón filtra la sangre a través de los glomérulos, agrupaciones de capilares rodeados de una membrana basal que actúa como filtro selectivo: deja pasar el agua y los solutos pequeños (que formarán la orina) pero retiene las proteínas y las células sanguíneas. La hiperglucemia crónica daña este sistema de filtración a través de varios mecanismos convergentes:

Engrosamiento de la membrana basal glomerular. La glucosa en exceso se une a las proteínas de la membrana basal mediante glicosilación no enzimática, alterando su estructura y aumentando su grosor. El filtro glomerular pierde selectividad y comienza a dejar pasar proteínas que normalmente retendría, empezando por la albúmina (la proteína plasmática más abundante).

Expansión mesangial. El mesangio —el tejido de sostén entre los capilares del glomérulo— acumula matriz extracelular en exceso, comprimiendo los capilares y reduciendo la superficie de filtración disponible.

Hiperfiltración compensadora. A medida que se pierden glomérulos funcionales, los que quedan se ven obligados a aumentar su tasa de filtración para compensar. Esta hiperfiltración provoca un estrés mecánico adicional sobre los capilares supervivientes, que acelera su deterioro: un círculo vicioso que impulsa la progresión de la enfermedad.

La hipertensión arterial, que coexiste con frecuencia en las personas con diabetes, agrava estos mecanismos al añadir una sobrecarga de presión sobre los capilares glomerulares ya dañados.

Historia natural: de la microalbuminuria a la insuficiencia renal

La nefropatía diabética progresa a lo largo de años o décadas a través de estadios bien definidos. Su característica más importante es que es silenciosa durante la mayor parte de su evolución: el paciente no nota nada hasta que la función renal está significativamente deteriorada.

Fase de microalbuminuria. El primer signo detectable es la aparición de cantidades pequeñas de albúmina en la orina (30-300 mg/día o cociente albúmina/creatinina de 30-300 mg/g). No produce ningún síntoma y solo se detecta mediante análisis de orina específicos. Esta fase es crucial porque es potencialmente reversible: si se mejora el control glucémico y se controla la presión arterial, la progresión puede frenarse o incluso revertirse.

Fase de proteinuria franca. Cuando la excreción de albúmina supera los 300 mg/día, se habla de macroalbuminuria o proteinuria. A partir de este punto, la función renal (medida por el filtrado glomerular estimado, eGFR) comienza a descender de forma apreciable y la progresión hacia la insuficiencia renal se hace más difícil de frenar.

Fase de insuficiencia renal establecida. El filtrado glomerular desciende por debajo de 60 ml/min/1,73 m² de forma mantenida. A medida que la función renal empeora, se acumulan productos de desecho en la sangre y aparecen las manifestaciones clínicas de la enfermedad renal crónica. En la fase terminal, el riñón ya no puede mantener la homeostasis y se hace necesaria la diálisis o el trasplante renal.

Diferenciación con otras causas de enfermedad renal

No toda enfermedad renal en una persona con diabetes es nefropatía diabética. Los pacientes con diabetes pueden desarrollar también enfermedades renales de otra causa (glomerulonefritis, nefropatía por contraste, daño por fármacos nefrotóxicos, estenosis de arteria renal) que requieren un abordaje diferente. La nefropatía diabética se sospecha cuando existe albuminuria progresiva en un paciente con diabetes de larga evolución que además presenta retinopatía diabética —un dato clave, porque la coexistencia de ambas complicaciones microvasculares refuerza la hipótesis de que el daño renal es de origen diabético—.

Conviene también distinguir la nefropatía diabética de la macroangiopatía diabética renal: mientras que la nefropatía afecta a los vasos pequeños del glomérulo (microangiopatía), la macroangiopatía puede afectar a la arteria renal produciendo un cuadro clínico diferente (estenosis de arteria renal aterosclerótica).

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra "nefropatía"?

Del griego nephrós (νεφρός), "riñón", y páthos (πάθος), "padecimiento", a través del sufijo -patía. Literalmente, "enfermedad del riñón". El adjetivo "diabética" indica que la causa es la diabetes mellitus. La denominación más reciente, "enfermedad renal diabética" (ERD), es un sinónimo utilizado cada vez más en la práctica clínica.

¿Se puede tener nefropatía diabética sin saberlo?

Sí, y esa es precisamente su principal característica clínica. La nefropatía diabética es silenciosa durante años: no produce dolor, no altera la cantidad de orina (hasta fases muy avanzadas) y el paciente no nota nada. El único modo de detectarla en fases precoces —cuando todavía puede frenarse— es mediante análisis de orina que busquen la presencia de albúmina. Por eso todas las guías clínicas recomiendan un cribado anual de microalbuminuria en personas con diabetes.

¿Qué relación tiene con la retinopatía diabética?

Ambas son manifestaciones de la misma microangiopatía diabética en órganos distintos: la retina y el riñón. Comparten mecanismo (daño capilar por hiperglucemia crónica) y con frecuencia coexisten en el mismo paciente. De hecho, la presencia de retinopatía diabética en un paciente con albuminuria refuerza la sospecha de que el daño renal es de origen diabético. La coexistencia de ambas refleja la extensión del daño microvascular sistémico.

¿Todas las personas con diabetes desarrollan nefropatía?

No. Se estima que entre el 30 y el 40 % de las personas con diabetes (tanto tipo 1 como tipo 2) desarrollan nefropatía diabética a lo largo de su vida, lo que indica que existen factores protectores y factores de riesgo adicionales más allá de la hiperglucemia. La predisposición genética, la hipertensión arterial concomitante, el tabaquismo y el grado de control glucémico son los principales determinantes del riesgo individual.

Referencias

  1. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Problemas de los riñones asociados con la diabetes. MedlinePlus en español.
  2. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Diabetes y enfermedad renal. MedlinePlus, enciclopedia médica en español.
  3. Mayo Clinic. Nefropatía diabética (enfermedad renal): síntomas y causas.
  4. Organización Mundial de la Salud. Diabetes. Datos y cifras.

Consulte también la información clínica completa sobre la nefropatía diabética

Si busca información sobre síntomas, cribado analítico, estadificación de la enfermedad renal crónica o modalidades de tratamiento nefroprotector, puede consultar la ficha clínica de la enfermedad renal diabética elaborada por los Departamentos de Nefrología y de Endocrinología y Nutrición de la Clínica Universidad de Navarra.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados a la nefropatía diabética, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Diabetes: grupo de enfermedades metabólicas cuya hiperglucemia crónica causa la nefropatía.
  • Hiperglucemia: elevación de glucosa en sangre, motor del daño glomerular.
  • Microalbuminuria: marcador precoz de la nefropatía diabética detectable en orina.
  • Microangiopatía diabética: categoría general de daño de los vasos pequeños.
  • Macroangiopatía diabética: daño de los grandes vasos, complicación macrovascular complementaria.
  • Vasculopatía diabética: término general para el daño vascular de la diabetes.
  • Retinopatía diabética: complicación microvascular ocular que con frecuencia coexiste con la nefropatía.
  • Polineuropatía diabética: tercera complicación microvascular crónica de la tríada.
  • Glicosilación: reacción entre la glucosa y las proteínas, base del daño glomerular.
  • Hemoglobina glicosilada: indicador del control glucémico cuyo nivel se relaciona con el riesgo de nefropatía.
  • Fructosamina: indicador de control glucémico a corto plazo.
  • Úlcera diabética: complicación que con frecuencia coexiste con nefropatía en enfermedad avanzada.
  • Glucemia: concentración de glucosa en sangre cuyo control es clave para frenar la progresión.
  • Insulina: hormona cuya acción deficiente causa la hiperglucemia que daña el riñón.

La información proporcionada en este Diccionario Médico de la Clínica Universidad de Navarra tiene como objetivo principal ofrecer un contexto y entendimiento general sobre términos médicos y no debe ser utilizada como fuente única para tomar decisiones relacionadas con la salud. Esta información es meramente informativa y no sustituye en ningún caso el consejo, diagnóstico, tratamiento o recomendaciones de profesionales de la salud. Siempre es esencial consultar a un médico o especialista para tratar cualquier condición o síntoma médico. La Clínica Universidad de Navarra no se responsabiliza por el uso inapropiado o la interpretación de la información contenida en este diccionario.
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