DICCIONARIO MÉDICO
Anoftalmía
La anoftalmía es la ausencia completa de uno o ambos globos oculares. Puede ser congénita, por un fallo en el desarrollo embrionario de las vesículas ópticas, o adquirida tras la extirpación quirúrgica del ojo. La forma congénita tiene una prevalencia estimada de 1 caso por cada 30 000 nacimientos y se asocia con frecuencia a mutaciones en genes reguladores del desarrollo ocular temprano. El término procede del griego ἀν- (an-, prefijo privativo que indica ausencia) y ὀφθαλμός (ophthalmós, "ojo"). La misma raíz aparece en oftalmía, exoftalmos y enoftalmos, voces que comparten el componente griego pero designan situaciones muy distintas entre sí. Conviene precisar desde el inicio que la anoftalmía verdadera, entendida como la ausencia absoluta de todo tejido ocular y neuroectodérmico dentro de la órbita, es muy poco frecuente. En la práctica clínica, muchos casos etiquetados como anoftalmía son en realidad formas extremas de microftalmía, en las que persiste un remanente quístico demasiado pequeño para detectarse sin estudios de imagen o análisis histológico. Esa distinción tiene implicaciones: cuando existe tejido residual, la resonancia magnética o la tomografía computarizada pueden revelar un vestigio que la exploración externa no muestra. El ojo humano comienza a formarse durante la cuarta semana de gestación, cuando una evaginación del prosencéfalo da lugar a las vesículas ópticas. Si esas vesículas no llegan a constituirse (anoftalmía primaria) o se forman y después degeneran (anoftalmía consecutiva o degenerativa), el resultado clínico es el mismo: una órbita sin contenido ocular. La clasificación propuesta por Ida Mann a mediados del siglo XX, que dividía la anoftalmía en primaria, secundaria y degenerativa según el momento en que se interrumpe el desarrollo, sigue empleándose con matices en la literatura actual. Entre las cuatro y las siete semanas de gestación se concentra el período de mayor vulnerabilidad. Los genes SOX2, OTX2 y RAX desempeñan un papel central en la cascada de señalización que gobierna la formación del ojo; mutaciones en SOX2 explican por sí solas cerca del 40 % de los casos de anoftalmía bilateral, según datos del National Eye Institute. Anomalías cromosómicas como la trisomía 13 o el síndrome CHARGE también pueden asociarse a la ausencia del globo. Factores ambientales (infecciones por rubéola, toxoplasmosis o citomegalovirus durante el primer trimestre, exposición a teratógenos) se han descrito como posibles desencadenantes, si bien la evidencia es menos consistente que la genética. Anoftalmía congénita. El niño nace sin globo ocular en una o ambas órbitas. Los anejos oculares (párpados, aparato lagrimal, conjuntiva) suelen estar presentes, aunque con frecuencia muestran un desarrollo incompleto: hendidura palpebral acortada, fondos de saco conjuntivales poco profundos. Sin el estímulo mecánico del globo, la órbita ósea crece menos de lo normal, lo cual genera progresivamente una asimetría facial que es más evidente cuanto más precoz sea la detección y más tarde se inicie la rehabilitación protésica. Anoftalmía adquirida. Resulta de la enucleación, la extirpación quirúrgica completa del ojo y de un segmento del nervio óptico. Las indicaciones más habituales son tumores intraoculares irresecables, traumatismos oculares graves con destrucción del globo y ojos ciegos dolorosos que no responden a otros abordajes. Tras la enucleación se coloca un implante orbitario para mantener el volumen de la cavidad y, sobre él, una prótesis ocular de uso externo. Anoftalmía, microftalmía y coloboma ocular se consideran parte de un continuo malformativo conocido como espectro MAC (microphthalmia-anophthalmia-coloboma). La microftalmía designa la presencia de un ojo de tamaño reducido pero con estructura identificable; el coloboma es un defecto en el cierre de la fisura óptica embrionaria que deja una muesca en el iris, la retina o el nervio óptico. Un mismo paciente puede presentar anoftalmía en un lado y microftalmía o coloboma en el contralateral, y una misma mutación puede expresarse de formas distintas dentro de la misma familia. Del griego ἀν- ("sin") y ὀφθαλμός ("ojo"). El compuesto significa, literalmente, "ausencia de ojo". La raíz ὀφθαλμός es la misma que aparece en oftalmología, oftalmoscopio y otros términos de la especialidad. No, aunque el límite entre ambas puede ser difuso. En la anoftalmía no se identifica globo ocular; en la microftalmía el ojo existe pero con un tamaño inferior al normal. Cuando la microftalmía es muy grave, la distinción requiere estudios de imagen porque clínicamente la órbita puede parecer vacía. Aproximadamente 1 de cada 30 000 nacimientos, según registros de Orphanet y del National Eye Institute. Si se incluyen conjuntamente las tres entidades del espectro MAC (anoftalmía, microftalmía y coloboma), la prevalencia combinada oscila entre 3 y 30 por cada 100 000 nacidos vivos. Sí. La ecografía prenatal de segundo trimestre puede identificar la ausencia del globo ocular o la presencia de un ojo notablemente pequeño, y cuando existe sospecha, la resonancia magnética fetal aporta mayor detalle. El análisis genético prenatal (biopsia corial o amniocentesis) es posible si se conoce la mutación familiar. Si desea profundizar en conceptos asociados a la anoftalmía, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la anoftalmía
Desarrollo ocular embrionario y origen de la malformación
Formas congénita y adquirida
Diferenciación con la microftalmía y el coloboma
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra anoftalmía?
¿Es lo mismo anoftalmía que microftalmía?
¿Qué frecuencia tiene la anoftalmía congénita?
¿Puede detectarse antes del nacimiento?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026