DICCIONARIO MÉDICO
Oftalmia
Oftalmia es un término médico que designa la inflamación del ojo, sobre todo de la conjuntiva y las estructuras oculares externas. Durante gran parte de la historia de la oftalmología funcionó como categoría amplia, aplicada a casi cualquier proceso ocular visible. En la nosología actual sobrevive sobre todo dentro de nombres compuestos, como oftalmia neonatorum u oftalmia simpática. El término procede del griego ὀφθαλμία (ophthalmía), derivado de ὀφθαλμός (ophthalmós), «ojo». Aparece ya con sentido clínico en el Corpus Hipocrático, en el siglo V antes de Cristo, para describir cuadros de sequedad e inflamación ocular asociados a las estaciones del año. El latín tardío lo adoptó casi sin cambios, como ophthalmĭa, y de ahí pasó al castellano. La Real Academia Española recoge dos acentuaciones válidas: oftalmia, de raíz latina y mayoritaria en el uso, y oftalmía, más fiel a la prosodia griega y hoy minoritaria. Ambas comparten el mismo significado y la misma marca médica en el diccionario académico. Desde el punto de vista nosológico, la oftalmia no es una enfermedad única, sino una categoría de proceso: designa inflamación ocular con independencia de su causa, sea esta infecciosa, autoinmune, traumática o irritativa. La conjuntiva es la estructura más frecuentemente implicada, aunque el nombre no excluye por sí mismo la afectación de la córnea, el iris o las capas más profundas del globo ocular. Hasta las primeras décadas del siglo XX, casi cualquier enfermedad que afectase de forma visible al ojo recibía el nombre de oftalmia, matizado con un adjetivo que señalaba su causa aparente o su procedencia geográfica. Los tratados oftalmológicos del siglo XIX distinguían así entre oftalmia catarral, oftalmia reumática, oftalmia purulenta u oftalmia gonorreica. El uso era más descriptivo que diagnóstico. El episodio mejor documentado de esta etapa es la llamada oftalmia egipcia: una epidemia de queratoconjuntivitis extraordinariamente contagiosa que afectó a las tropas británicas y francesas durante las campañas napoleónicas en Egipto, entre 1798 y 1801, y que después se propagó por los cuarteles europeos. El cirujano escocés John Vetch, que había servido en aquella campaña, documentó en 1807 que el contagio se producía por contacto directo con la secreción purulenta, en un momento en que la mayoría de sus colegas atribuía la enfermedad al clima. Aquel cuadro, causado en buena parte por Chlamydia trachomatis, es hoy conocido como tracoma. A medida que la bacteriología y, más tarde, la oftalmoscopia permitieron distinguir agentes causales y estructuras afectadas, el término se fue vaciando de contenido diagnóstico preciso. La conjuntivitis, la queratitis y la uveítis absorbieron buena parte de los cuadros que antes se agrupaban bajo el nombre genérico de oftalmia. Tres denominaciones han resistido esta reorganización terminológica. La oftalmia neonatorum designa la inflamación conjuntival que aparece en el recién nacido durante las primeras semanas de vida, casi siempre por contacto con secreciones del canal del parto durante el nacimiento. La oftalmia nodosa, descrita por Schön en 1861, es una reacción granulomatosa provocada por el contacto de pelos urticantes de orugas o arañas con la superficie ocular; su nombre alude a los nódulos que estos pelos generan al quedar alojados en el tejido conjuntival o corneal. La tercera, y la más estudiada de las tres, es la oftalmia simpática, una uveítis autoinmune bilateral que se desarrolla después de una lesión penetrante en un ojo y que merece entrada propia en este diccionario por su entidad clínica diferenciada. Conviene distinguir la oftalmia de la oftalmopatía, un concepto más amplio que incluye cualquier trastorno ocular, tenga o no un componente inflamatorio, y que se emplea con frecuencia para enfermedades sistémicas con repercusión en el ojo (la oftalmopatía tiroidea es el ejemplo más conocido). La oftalmia, en cambio, implica siempre inflamación. Frente a la conjuntivitis, la queratitis o la uveítis, que localizan el proceso en una estructura ocular concreta y con una causa habitualmente identificable, la oftalmia mantiene un alcance impreciso, heredado de su origen como categoría general del siglo XIX. Las dos formas son correctas para la Real Academia Española. Oftalmia sigue la acentuación latina y es la más usada en español; oftalmía conserva el acento griego original y hoy es minoritaria. No exactamente. La conjuntivitis es una entidad concreta, con causa identificable y protocolo diagnóstico propio. La oftalmia es un término más antiguo y de alcance mayor, que históricamente incluía la conjuntivitis entre otras muchas formas de inflamación ocular. El vocablo griego ὀφθαλμία aparece ya en el Corpus Hipocrático, en el siglo V antes de Cristo. En los diccionarios de la lengua española figura documentado desde al menos 1780. En la práctica clínica contemporánea el nombre se conserva sobre todo en tres compuestos: oftalmia neonatorum, para la inflamación conjuntival del recién nacido; oftalmia nodosa, una reacción granulomatosa por contacto con pelos urticantes de orugas o arañas; y oftalmia simpática, una uveítis autoinmune bilateral que aparece tras un traumatismo penetrante en un ojo. Fuera de estos tres compuestos, el uso aislado del término como diagnóstico ha caído en desuso frente a denominaciones más específicas.Qué es la oftalmia
Origen y evolución histórica del término
Formas que conservan el nombre en la nosología actual
Diferenciación con otros términos oculares
Preguntas frecuentes
¿Se dice oftalmia u oftalmía?
¿Es lo mismo oftalmia que conjuntivitis?
¿Desde cuándo se documenta esta palabra?
¿Qué formas de oftalmia se siguen usando en la medicina actual?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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