DICCIONARIO MÉDICO

Párpado

El párpado es el pliegue cutáneo retráctil, uno superior y otro inferior en cada ojo, que protege el globo ocular y distribuye la lágrima sobre su superficie con cada parpadeo. Bajo esa piel finísima se suceden varias capas (músculo, una placa fibrosa de sostén y una membrana mucosa) que convierten al párpado en una estructura mucho más compleja de lo que su aspecto externo sugiere.

Qué es el párpado

La Real Academia Española lo define como el pliegue cutáneo retráctil que protege el globo ocular, y recoge pálpebra como sinónimo culto en desuso fuera del lenguaje técnico. La palabra procede del latín vulgar *palpĕtrum, a su vez derivado de palpebra: un compuesto formado sobre el verbo palpare (palpar, tocar suavemente) y el sufijo -brum/-bra, que indicaba instrumento o medio, la misma partícula que aparece en vértebra o en cerebro.

Un estudio filológico sobre esta palabra señala un detalle poco conocido: en el latín más antiguo, palpebra no designaba los dos párpados por igual, sino específicamente el superior, por ser el móvil; el inferior, casi inmóvil, recibía el nombre de gena. La distinción se perdió con el tiempo, y ambos pliegues terminaron heredando el mismo término.

Estructura anatómica

De fuera hacia dentro, el párpado se organiza en capas bien diferenciadas. La piel es la más fina de todo el cuerpo (apenas medio milímetro) y carece de tejido celular subcutáneo, lo que explica por qué se hincha con tanta facilidad ante cualquier proceso inflamatorio o alérgico. Justo debajo se sitúa el músculo orbicular, responsable del cierre palpebral y del parpadeo, inervado por el nervio facial.

Más profunda queda una lámina fibrosa de notable consistencia, el tarso (llamado también placa tarsal), que da forma y rigidez al párpado; conviene no confundirlo con el tarso del pie, un conjunto de siete huesos completamente distinto pese a compartir nombre. En el espesor del tarso palpebral se alojan las glándulas de Meibomio, que aportan la capa grasa de la lágrima. Por delante del tarso, un tabique fibroso llamado septum orbitario separa el párpado de la grasa que rellena la órbita.

La apertura del párpado superior corre a cargo de un músculo distinto del orbicular: el elevador del párpado superior, con la ayuda de un pequeño músculo liso adicional. El párpado inferior carece de un elevador equivalente y depende, sobre todo, de la gravedad y de fibras retractoras mucho más débiles: por eso es menos móvil que el superior. Cierra el conjunto, en su cara posterior, la conjuntiva palpebral, la membrana mucosa que está en contacto directo con el globo ocular.

Función y dimensiones

La función primordial del párpado es doble: proteger la córnea de traumatismos, luz excesiva y cuerpos extraños, y mantener húmeda la superficie ocular repartiendo la película lagrimal en cada parpadeo. Un adulto sano parpadea, en reposo, entre 15 y 20 veces por minuto; esa frecuencia cae de forma notable durante tareas que exigen fijar la mirada, como leer o mirar una pantalla, lo que explica la sequedad ocular asociada al uso prolongado de dispositivos.

El espacio entre los bordes libres de ambos párpados, llamado rima palpebral, mide en un adulto entre 28 y 30 milímetros en sentido horizontal y entre 9 y 11 en sentido vertical, con ligeras variaciones según el sexo. El párpado superior cubre normalmente un milímetro y medio del borde superior de la córnea; el inferior queda, en cambio, a la altura del limbo esclerocorneal, sin cubrir nada.

Diferenciación con estructuras vecinas

El párpado no debe confundirse con la conjuntiva, que es solo su capa mucosa más interna, ni con las pestañas, los pelos rígidos insertados en su borde libre, que cumplen una función mecánica de barrera frente al polvo y las partículas en suspensión. Tampoco equivale al canto, el punto de unión entre los párpados superior e inferior en cada extremo del ojo, ni a la rima palpebral, que designa el espacio que ambos párpados dejan entre sí y no el tejido que lo delimita.

La incapacidad de cerrar completamente los párpados recibe nombre propio, lagoftalmos, mientras que las malposiciones del borde libre se dividen según su dirección: hacia fuera, en el ectropión, y hacia dentro, en el entropión. Si el interés es reconstruir o resecar específicamente la placa tarsal, el procedimiento correspondiente tiene su propia entrada en este diccionario, tarsoplastia.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra párpado?

Del latín vulgar *palpĕtrum, derivado de palpebra, que a su vez procede del verbo palpare (palpar) más el sufijo -brum, equivalente a "instrumento para". La misma raíz dio pálpebra, forma culta que hoy sobrevive solo en el lenguaje anatómico, y palpebral, el adjetivo correspondiente.

¿Por qué la piel del párpado es tan fina?

Porque carece casi por completo de tejido celular subcutáneo, la capa grasa que en el resto del cuerpo actúa de amortiguador entre la piel y el músculo. Esa ausencia permite un movimiento extremadamente rápido y preciso, necesario para un reflejo tan frecuente como el parpadeo, aunque tiene como contrapartida una enorme facilidad para hincharse.

¿Se mueven igual el párpado superior y el inferior?

No. El superior dispone de un músculo elevador propio y recorre un trayecto vertical mucho mayor; el inferior, en cambio, apenas tiene retractores activos y su desplazamiento es mínimo. Por eso, en la mayoría de los gestos de apertura y cierre, es el párpado superior el que hace casi todo el trabajo.

¿Qué relación tiene el párpado con la sequedad ocular?

Una relación directa. Cada parpadeo extiende una fina capa de lágrima sobre la córnea y renueva su composición gracias a las glándulas de Meibomio alojadas en el tarso. Cuando la frecuencia de parpadeo disminuye, como ocurre al mirar una pantalla durante mucho tiempo, esa película se evapora antes de renovarse y aparece la sensación de ojo seco.

Referencias

  1. Real Academia Española. Párpado. Diccionario de la lengua española.
  2. Sociedad Española de Oftalmología. Anatomía palpebral. Libro para la formación de los residentes en Oftalmología.
  3. González-Luis, F. La singularidad morfológica del español «párpado». Revista de Filología de la Universidad de La Laguna.
  4. MedlinePlus en español. Enfermedades de los párpados.

Entradas relacionadas

  • Conjuntiva: membrana mucosa que reviste la cara interna del párpado y la superficie del globo ocular.
  • Elevador del párpado superior: músculo responsable de la apertura del párpado superior.
  • Rima de los párpados: espacio entre los bordes libres de ambos párpados en posición de reposo.
  • Lagoftalmos: imposibilidad de cerrar completamente los párpados.
  • Ectropión: eversión del borde libre del párpado hacia fuera.
  • Entropión: inversión del borde libre del párpado hacia dentro.
  • Tarsoplastia: procedimiento quirúrgico sobre la placa tarsal del párpado.

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