DICCIONARIO MÉDICO
Prótesis ocular
La prótesis ocular es la pieza externa, hecha a medida, que reproduce el aspecto de un ojo perdido por enfermedad o traumatismo. Suele confundirse con el implante orbitario, que es un dispositivo distinto: uno se ve, el otro queda oculto bajo los tejidos de la órbita. Es una lámina curva, generalmente de resina acrílica (polimetilmetacrilato), que se coloca sobre la cavidad orbitaria una vez cicatrizada la cirugía de extirpación del ojo. Un ocularista pinta a mano el iris, calcula el tamaño de la pupila y reproduce los pequeños vasos de la esclera para lograr una simetría lo más natural posible con el ojo sano. Cada pieza se fabrica a partir de un molde individual, por lo que no existen dos prótesis oculares idénticas. Antiguamente se fabricaban en vidrio, un material frágil que fue sustituyéndose de forma progresiva por el acrílico a lo largo del siglo XX, más resistente a la rotura y más fácil de ajustar sin necesidad de calor. Cuando se extirpa el globo ocular mediante enucleación o evisceración, el cirujano coloca en el mismo acto quirúrgico una esfera interna, el implante orbitario, que rellena el volumen que antes ocupaba el ojo y sirve de anclaje a los músculos que antes lo movían. Ese implante queda cubierto por completo por la conjuntiva y el resto de tejidos orbitarios: no se ve ni se manipula desde fuera. Semanas después, cuando la cicatrización lo permite, se ajusta sobre ese muñón la prótesis ocular propiamente dicha, que es la única pieza visible y la que el paciente retira y limpia. El implante orbitario puede fabricarse en materiales porosos como la hidroxiapatita o el polietileno poroso, que permiten el crecimiento de tejido en su interior y facilitan la transmisión del movimiento a la prótesis externa; también se emplea, con frecuencia, el acrílico. El oftalmólogo Philip Henry Mules describió en 1884 la técnica de evisceración con colocación de una esfera de vidrio en la esclera remanente, un hito considerado el punto de partida del implante orbitario moderno. El oficio de ocularista, dedicado a tallar y pintar ojos de vidrio a mano, se desarrolló antes de esa fecha en Francia y Alemania durante el siglo XVIII, y fue precisamente esa tradición artesanal la que, con el cambio de material, dio origen a la prótesis ocular acrílica actual. En buena medida sí, sobre todo cuando el implante orbitario integra los músculos oculares en su superficie; muchas personas consiguen seguir objetos en movimiento con un grado de sincronía notable respecto al ojo sano. En el lenguaje coloquial sí se usan como sinónimos, aunque hoy el material habitual ya no es el vidrio, sino la resina acrílica; la expresión «ojo de cristal» ha sobrevivido al cambio de material. No. En la cirugía solo se coloca el implante orbitario interno. La prótesis externa definitiva se ajusta más adelante, una vez resuelta la inflamación postoperatoria, que suele tardar varias semanas en remitir. Sí. Existe la cascarilla cosmética, más fina que la prótesis ocular completa, indicada cuando el ojo se conserva pero ha perdido volumen o presenta un aspecto alterado que no puede corregirse de otro modo.Qué es la prótesis ocular
Diferencia con el implante orbitario
Reseña histórica
Preguntas frecuentes
¿Puede moverse una prótesis ocular como un ojo natural?
¿Es lo mismo prótesis ocular que ojo de cristal?
¿Se coloca la prótesis en la misma intervención en que se retira el ojo?
¿Existen prótesis oculares para personas que conservan el ojo?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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