DICCIONARIO MÉDICO
Anemia perniciosa
La anemia perniciosa es una enfermedad autoinmune en la que el sistema inmunitario destruye las células parietales de la mucosa gástrica, lo que reduce o anula la producción del factor intrínseco, una proteína indispensable para la absorción intestinal de la vitamina B12 (cobalamina). Sin factor intrínseco, la vitamina B12 no se absorbe, se agota progresivamente y se desarrolla una anemia megaloblástica. Es la causa más frecuente de déficit de vitamina B12 en la práctica clínica. La anemia perniciosa es un tipo específico de anemia megaloblástica —una anemia con eritrocitos de gran tamaño (macrocitos) y precursores anómalos (megaloblastos) en la médula ósea— cuya causa concreta es la malabsorción autoinmune de vitamina B12. A diferencia de otras causas de déficit de B12 (dieta vegana, gastrectomía, enfermedad de Crohn), en la anemia perniciosa el déficit se debe a la destrucción inmunitaria de las células del estómago que producen el factor intrínseco, la proteína de transporte necesaria para que la vitamina B12 se absorba en el íleon terminal. El nombre "perniciosa" procede del latín perniciosus, que significa "destructiva" o "mortal". La enfermedad recibió este nombre porque antes del descubrimiento de la vitamina B12 era una anemia inevitablemente fatal. El médico inglés Thomas Addison fue el primero en describir el cuadro clínico en 1849, y el médico suizo-alemán Anton Biermer lo denominó "anemia perniciosa progresiva" en 1872 para subrayar su carácter letal. Por esta razón, la enfermedad se conoce también como anemia de Addison o anemia de Biermer. La historia de la anemia perniciosa es una de las más ricas de la hematología. En 1926, los médicos estadounidenses George Minot y William Murphy demostraron que la ingesta de grandes cantidades de hígado crudo podía revertir la anemia hasta entonces considerada incurable, un descubrimiento que les valió el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1934 (compartido con George Whipple). La sustancia contenida en el hígado recibió el nombre de "factor antianemia perniciosa", y fue posteriormente aislada como vitamina B12 en 1948. Entre tanto, en 1929, William Castle demostró la existencia del factor intrínseco gástrico al comprobar que los pacientes con anemia perniciosa solo mejoraban si la carne ingerida se mezclaba previamente con jugos gástricos de un individuo sano. El factor intrínseco explicó por qué la anemia perniciosa no respondía a la dieta: no era un déficit de aporte sino un defecto de absorción. En la anemia perniciosa, el sistema inmunitario produce autoanticuerpos dirigidos contra dos dianas gástricas: las células parietales de la mucosa del fondo y del cuerpo del estómago (anticuerpos anti-célula parietal, presentes en aproximadamente el 90 % de los pacientes) y el propio factor intrínseco (anticuerpos anti-factor intrínseco, más específicos aunque menos frecuentes, presentes en el 50-70 %). La destrucción autoinmune de las células parietales produce una gastritis atrófica crónica autoinmune: la mucosa gástrica pierde progresivamente sus glándulas secretoras, lo que reduce tanto la producción de factor intrínseco como la secreción de ácido clorhídrico (hipoclorhidria o aclorhidria). Sin factor intrínseco, la vitamina B12 ingerida con los alimentos no puede unirse a su proteína transportadora y no se absorbe en el íleon terminal. Como las reservas hepáticas de B12 son grandes (suficientes para 2-4 años), el déficit se desarrolla lentamente y puede tardar años en manifestarse como anemia. Cuando las reservas se agotan, la síntesis de ADN se altera (porque la B12 es cofactor indispensable) y aparecen los megaloblastos en la médula ósea: los eritrocitos son grandes, la hemoglobina desciende y, si el déficit se prolonga, puede producirse también daño neurológico (degeneración combinada subaguda de la médula espinal). La anemia perniciosa tiene una asociación bien documentada con otras enfermedades autoinmunes: tiroiditis de Hashimoto, enfermedad de Graves, diabetes mellitus tipo 1, vitíligo y enfermedad de Addison. También conlleva un riesgo aumentado de carcinoma gástrico y tumores carcinoides gástricos, lo que justifica el seguimiento endoscópico a largo plazo. La anemia megaloblástica es la categoría más amplia: toda anemia por defecto en la síntesis de ADN. La anemia perniciosa es su causa más clásica y más frecuente entre las causas de déficit de B12, pero no es la única. Un paciente puede tener anemia megaloblástica por déficit de B12 sin tener anemia perniciosa: por ejemplo, tras una gastrectomía, por una enfermedad del íleon terminal, por una dieta vegana estricta prolongada o por un sobrecrecimiento bacteriano intestinal. Lo que distingue a la perniciosa de estas otras causas es el mecanismo autoinmune: la presencia de anticuerpos anti-célula parietal y/o anti-factor intrínseco. La anemia por déficit de ácido fólico produce un cuadro hematológico prácticamente indistinguible de la anemia perniciosa en el hemograma y en el frotis, pero no cursa con lesiones neurológicas. La distinción se establece midiendo los niveles séricos de B12 y de folato por separado. Como ya se ha señalado en otras entradas del cluster, la administración de folato sin verificar la B12 puede enmascarar la anemia y agravar el daño neurológico. La anemia nutricional por déficit dietético de B12 (veganos estrictos) se diferencia de la perniciosa en que la absorción está intacta: si se administra B12 por vía oral, se absorbe con normalidad. En la perniciosa, la absorción oral está comprometida por la falta de factor intrínseco. Porque antes del descubrimiento de la vitamina B12 era una anemia fatal. El nombre, acuñado por Anton Biermer en 1872 (del latín perniciosus, "destructiva"), reflejaba su carácter irremediable. Hoy el nombre se mantiene por tradición, aunque la enfermedad es perfectamente manejable una vez identificada. No. La anemia perniciosa es una de las causas de anemia megaloblástica —la más frecuente entre las causas de déficit de B12—, pero la anemia megaloblástica también puede deberse a déficit de ácido fólico, a fármacos o a otras causas de déficit de B12 que no son autoinmunes. La perniciosa es específicamente la forma autoinmune del déficit de B12. George Minot y William Murphy demostraron en 1926 que la ingesta de hígado crudo podía revertir la enfermedad. El hallazgo les valió el Premio Nobel de Fisiología o Medicina de 1934, compartido con George Whipple. La sustancia activa contenida en el hígado fue aislada como vitamina B12 en 1948. Es una glicoproteína secretada por las células parietales del estómago que se une a la vitamina B12 en el intestino y permite su absorción en el íleon terminal. Sin factor intrínseco, la B12 alimentaria no puede absorberse, por mucha que se ingiera. William Castle demostró su existencia en 1929 mediante un ingenioso experimento con jugos gástricos. Para más información, puede consultar la entrada factor intrínseco de este diccionario. Sí. La anemia perniciosa se asocia con frecuencia a otras enfermedades autoinmunes, especialmente tiroiditis de Hashimoto, enfermedad de Graves, diabetes mellitus tipo 1, vitíligo y enfermedad de Addison. Los pacientes con una enfermedad autoinmune tienen un riesgo aumentado de desarrollar otras. Consulte también la información clínica completa sobre la anemia Si busca información sobre síntomas, diagnóstico y tratamiento de la anemia, puede consultar la ficha completa de la anemia elaborada por el Servicio de Hematología y Hemoterapia de la Clínica Universidad de Navarra. Si desea profundizar en conceptos asociados a la anemia perniciosa, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la anemia perniciosa
El mecanismo: autoinmunidad, gastritis atrófica y malabsorción
Diferenciación con entidades relacionadas
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama "perniciosa"?
¿Es lo mismo anemia perniciosa que anemia megaloblástica?
¿Quién descubrió el tratamiento de la anemia perniciosa?
¿Qué es el factor intrínseco?
¿Puede la anemia perniciosa asociarse a otras enfermedades autoinmunes?
Referencias
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