DICCIONARIO MÉDICO
Factor intrínseco
Comprender qué es el factor intrínseco, cómo se produce y por qué es necesario para la absorción de una vitamina concreta resulta útil para los pacientes que han sido diagnosticados de un déficit de vitamina B12, los que han sido sometidos a determinadas cirugías digestivas o aquellos que toman determinados medicamentos durante períodos prolongados. El factor intrínseco es una glucoproteína, es decir, una proteína a la que se han unido cadenas de azúcares, que se produce y se libera en el estómago. Las células responsables de su síntesis son las llamadas células parietales (también conocidas como células oxínticas), localizadas principalmente en el cuerpo y el fondo del estómago. Estas mismas células son las encargadas de secretar el ácido clorhídrico que contribuye a la digestión, lo que explica por qué muchas alteraciones de la mucosa gástrica pueden afectar a ambas funciones a la vez. Su función principal consiste en unirse a la vitamina B12 (cobalamina) y transportarla a lo largo del tubo digestivo hasta el íleon terminal, la última porción del intestino delgado, donde se produce su absorción hacia el torrente sanguíneo. Sin factor intrínseco, la vitamina B12 procedente de la alimentación no puede atravesar eficientemente la pared intestinal y se elimina con las heces, por lo que el organismo no puede aprovecharla. El factor intrínseco fue descubierto en 1929 por el médico estadounidense William Bosworth Castle, que demostró su existencia a partir de experimentos realizados con pacientes que padecían lo que entonces se conocía como anemia perniciosa, una enfermedad hasta ese momento mortal. Castle dedujo que debía existir un "factor" presente en el jugo gástrico que era necesario para la asimilación de un nutriente proveniente de los alimentos (el "factor extrínseco", que más tarde se identificó como la vitamina B12). De ahí proviene la denominación de "factor intrínseco". Para entender la importancia del factor intrínseco es imprescindible conocer brevemente el papel de la vitamina B12, también llamada cobalamina. Esta vitamina hidrosoluble es esencial para varios procesos biológicos fundamentales: La vitamina B12 se obtiene fundamentalmente a partir de alimentos de origen animal, como la carne, el pescado, los huevos, la leche y los productos lácteos. El organismo dispone de reservas hepáticas relativamente importantes (suficientes para varios años en condiciones normales), por lo que un déficit suele desarrollarse de manera progresiva y silenciosa, lo que dificulta su detección precoz. El proceso de absorción de la vitamina B12 es uno de los más complejos del aparato digestivo y requiere una serie de pasos coordinados. De forma simplificada, ocurre del siguiente modo: Como puede observarse, cualquier alteración en una de estas etapas puede dar lugar a un déficit de vitamina B12. El factor intrínseco es probablemente el eslabón más conocido y, también, uno de los más vulnerables, ya que su producción depende del buen estado de la mucosa gástrica y de las células parietales. El déficit de factor intrínseco puede deberse a distintos motivos. Las causas más frecuentes son: La anemia perniciosa es la causa más característica de déficit de factor intrínseco. Se trata de un trastorno autoinmunitario en el que el sistema inmunitario produce anticuerpos dirigidos contra las células parietales del estómago, contra el propio factor intrínseco o contra ambos. Como consecuencia, las células parietales se destruyen progresivamente y la producción de factor intrínseco disminuye o desaparece. Existen dos tipos principales de anticuerpos relacionados con esta enfermedad: La anemia perniciosa suele aparecer en personas mayores de 60 años y es más frecuente en personas de origen norte-europeo, aunque puede afectar a cualquier grupo étnico y, en raras ocasiones, también a personas más jóvenes. Se asocia con frecuencia a otras enfermedades autoinmunitarias, como la diabetes tipo 1, la enfermedad tiroidea autoinmunitaria, el vitíligo o la enfermedad de Addison. La extirpación parcial o total del estómago (gastrectomía) y determinadas técnicas de cirugía bariátrica para el tratamiento de la obesidad, como el bypass gástrico o la gastrectomía vertical (sleeve), pueden reducir significativamente el número de células parietales y, en consecuencia, la producción de factor intrínseco. De ahí que los pacientes intervenidos suelan requerir suplementación de vitamina B12 de por vida, según las indicaciones de su equipo médico. La gastritis crónica atrófica es otra causa relativamente frecuente. En este trastorno, la mucosa del estómago sufre una pérdida progresiva de las células parietales, ya sea por un mecanismo autoinmunitario, por la infección crónica por Helicobacter pylori o por otras causas. La consecuencia es una disminución de la producción de ácido y de factor intrínseco, con la consiguiente alteración en la absorción de la vitamina B12. El uso prolongado de fármacos que reducen la acidez del estómago, como los inhibidores de la bomba de protones (omeprazol y similares) o los antagonistas de los receptores H2, puede afectar a la liberación de la vitamina B12 de los alimentos y, en algunos casos, también a la actividad del factor intrínseco. Aunque estos medicamentos son útiles y eficaces en numerosas situaciones, su uso continuado debe valorarse periódicamente con el médico para detectar posibles déficits nutricionales. Existen formas hereditarias de déficit de factor intrínseco, transmitidas con un patrón autosómico recesivo, en las que las células parietales producen un factor intrínseco defectuoso o no lo producen en absoluto. Estas formas son raras y suelen manifestarse en la infancia o en la juventud. Otra entidad infrecuente es el síndrome de Imerslund-Gräsbeck, en el que las células del íleon presentan un defecto en los receptores que permiten la absorción del complejo factor intrínseco-vitamina B12. Los síntomas asociados al déficit de factor intrínseco son, en realidad, los del déficit de vitamina B12, ya que esta es la consecuencia directa de su falta. Estos síntomas pueden ser variados y suelen instaurarse lenta y progresivamente, por lo que con frecuencia pasan desapercibidos durante meses o incluso años. Los más característicos son: Es importante destacar que los síntomas neurológicos pueden aparecer incluso antes que los signos hematológicos, por lo que un déficit de vitamina B12 puede pasar inadvertido si solo se valora el hemograma. Por este motivo, ante una sospecha clínica el especialista valorará la necesidad de solicitar pruebas más específicas. El diagnóstico del déficit de factor intrínseco y, por extensión, de la anemia perniciosa, requiere una combinación de datos clínicos y de pruebas complementarias. Algunas de las herramientas más utilizadas son: Una prueba clásica utilizada en el pasado, conocida como test de Schilling, permitía evaluar específicamente la capacidad de absorción de la vitamina B12. Hoy en día se emplea con escasa frecuencia, ya que ha sido sustituida por las pruebas serológicas, más sencillas y accesibles. La interpretación de los resultados debe realizarla el especialista, integrando los datos analíticos con los antecedentes y la situación clínica de cada paciente. El tratamiento del déficit de factor intrínseco no consiste en reponer la propia proteína (no existe actualmente un preparado farmacológico de factor intrínseco para uso clínico habitual), sino en aportar la vitamina B12 que el organismo no puede absorber correctamente. Para ello existen varias opciones, que el médico seleccionará en función de cada caso: El tratamiento es, en general, muy eficaz para corregir la anemia y revertir la mayoría de los síntomas. Sin embargo, las alteraciones neurológicas pueden tardar en mejorar y, en casos avanzados, no recuperarse por completo, lo que subraya la importancia del diagnóstico y del tratamiento precoces. La pauta y la duración del tratamiento deben ser establecidas por el médico, y los pacientes con déficit por anemia perniciosa o por gastrectomía suelen requerir suplementación de por vida. Existen diversas situaciones en las que conviene consultar con un profesional sanitario por la posible existencia de un déficit relacionado con el factor intrínseco o con la vitamina B12: El médico de familia puede valorar inicialmente estos síntomas, solicitar las pruebas necesarias y, si lo considera oportuno, derivar al especialista correspondiente, generalmente un hematólogo o un digestivo. La información proporcionada en este texto tiene un carácter divulgativo y no sustituye en ningún caso la valoración profesional individualizada. Con un diagnóstico adecuado y un tratamiento precoz, el pronóstico del déficit de factor intrínseco y de la anemia perniciosa es, en general, bueno. La mayoría de los pacientes recuperan los valores normales del hemograma y mejoran sus síntomas en cuestión de semanas o meses. Sin embargo, dado que la causa subyacente persiste, el seguimiento médico debe mantenerse a lo largo del tiempo. Algunos aspectos importantes del seguimiento incluyen: Actualmente no existen preparados farmacéuticos comercializados de factor intrínseco para uso clínico habitual. El tratamiento del déficit no consiste en reponer la proteína, sino en aportar la vitamina B12 que el organismo no puede absorber. Las opciones disponibles son las inyecciones intramusculares de vitamina B12 o, en algunos casos seleccionados, la administración oral en dosis altas, según indique el especialista. El factor intrínseco se produce con normalidad en personas con dietas vegetarianas o veganas, ya que su producción no depende de la alimentación. Sin embargo, estas personas tienen un mayor riesgo de déficit de vitamina B12 porque la cobalamina se obtiene principalmente de alimentos de origen animal. De ahí que las guías nutricionales suelan recomendar la suplementación de vitamina B12 en las personas que siguen este tipo de dietas, especialmente durante el embarazo, la lactancia, la infancia y la edad avanzada. La pauta concreta debe individualizarse con el profesional sanitario. La forma más común de anemia perniciosa, que aparece en personas mayores y se debe a un proceso autoinmunitario, no se hereda directamente, aunque sí existe una cierta predisposición genética y una mayor frecuencia en determinados grupos familiares y étnicos. Existen formas hereditarias raras de déficit congénito de factor intrínseco, transmitidas con un patrón autosómico recesivo, que sí tienen un origen genético claro y suelen manifestarse desde la infancia. La forma autoinmunitaria del déficit de factor intrínseco no puede prevenirse de manera específica, ya que su causa última se relaciona con el sistema inmunitario. Sí pueden adoptarse medidas para prevenir el déficit de vitamina B12 cuando existen factores de riesgo: realizar controles periódicos en personas con cirugía gástrica o bariátrica, mantener una alimentación equilibrada, suplementar la vitamina B12 cuando esté indicado y revisar periódicamente los tratamientos prolongados que pueden afectar a su absorción. Estas medidas deben acordarse con el médico. Los estudios sugieren que las personas con anemia perniciosa, debido a la gastritis crónica atrófica que la acompaña, presentan un riesgo discretamente mayor de desarrollar determinadas lesiones gástricas a largo plazo, incluido el cáncer gástrico. Por este motivo, las guías de práctica clínica recomiendan, en pacientes seleccionados, la realización de revisiones endoscópicas periódicas. La indicación, la frecuencia y la duración de este seguimiento deben ser establecidas por el especialista en función de las características de cada paciente. © Clínica Universidad de Navarra 2026
El factor intrínseco es una de las moléculas más importantes del aparato digestivo, aunque su nombre puede no resultar familiar para la mayoría de las personas. Sin esta proteína, el organismo no puede aprovechar la vitamina B12 procedente de los alimentos, lo que con el tiempo puede dar lugar a problemas de salud relevantes, como la anemia perniciosa y, en casos avanzados, alteraciones neurológicas. Conocido también como factor intrínseco gástrico o factor intrínseco de Castle, en honor al médico que lo describió por primera vez, este compuesto fue identificado a comienzos del siglo XX y desde entonces ha desempeñado un papel central en la comprensión y el tratamiento de varias enfermedades.Qué es el factor intrínseco
La vitamina B12 y por qué es esencial
Cómo se absorbe la vitamina B12: el papel del factor intrínseco
Causas de déficit de factor intrínseco
Anemia perniciosa
Cirugía gástrica y bariátrica
Gastritis atrófica crónica
Medicamentos que reducen la acidez gástrica
Causas congénitas
Síntomas del déficit de factor intrínseco
Diagnóstico
Tratamiento
Cuándo acudir al médico
Pronóstico y seguimiento
Preguntas frecuentes sobre el factor intrínseco
¿Se puede tomar factor intrínseco en pastillas?
¿Una persona vegetariana o vegana puede tener problemas de factor intrínseco?
¿La anemia perniciosa es hereditaria?
¿Puedo prevenir el déficit de factor intrínseco?
¿La anemia perniciosa aumenta el riesgo de cáncer de estómago?
Enlaces de referencia para pacientes
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