DICCIONARIO MÉDICO
Legrado
El legrado es un procedimiento quirúrgico que consiste en raspar con una legra o cureta la superficie de una mucosa, una cavidad corporal o un tejido óseo, con el fin de extraer material para análisis, eliminar tejido anómalo o limpiar una superficie patológica. Aunque el término se asocia sobre todo al legrado uterino, en sentido estricto puede aplicarse a cualquier raspado quirúrgico independientemente de su localización. "Legrado" es el sustantivo derivado del verbo "legrar", que a su vez procede de legra, el instrumento con que se realiza la operación. La cadena etimológica se remonta al latín ligŭla ("cucharilla"), emparentado con lingere ("lamer"), porque la legra raspa una superficie con un movimiento que recuerda al de la lengua. El galicismo equivalente es curetaje (del francés curettage), y en la literatura médica en español ambos términos se usan con frecuencia como sinónimos. El raspado es la voz popular que designa la misma operación. En la práctica médica, el legrado tiene dos grandes finalidades: diagnóstica, cuando el objetivo es obtener una muestra de tejido para su estudio histológico —es decir, una biopsia—, y terapéutica, cuando lo que se busca es retirar tejido anómalo, restos o productos que el organismo no ha eliminado por sí solo. No es infrecuente que un mismo procedimiento cumpla ambas funciones a la vez. El legrado uterino, también conocido como dilatación y legrado (D y L), es la modalidad más conocida. Antes de acceder a la cavidad del útero, es necesario dilatar progresivamente el cuello uterino mediante tallos metálicos de calibre creciente (dilatadores de Hegar). Una vez abierto el canal cervical, se introduce la legra o cureta en la cavidad y se raspa el endometrio —la mucosa que tapiza el interior del útero— con movimientos sistemáticos que recorren todas las paredes. Las indicaciones más habituales del legrado uterino son la evacuación de restos tras un aborto incompleto o un aborto diferido, la extracción de tejido en caso de mola hidatiforme, el estudio histológico del endometrio ante una metrorragia o una menorragia inexplicada, y la obtención de biopsia endometrial para descartar hiperplasia o carcinoma en mujeres posmenopáusicas con sangrado. El procedimiento puede realizarse bajo anestesia general o sedación, habitualmente en régimen ambulatorio. La paciente suele irse a casa el mismo día. Es normal notar un sangrado vaginal leve y molestias pélvicas durante unos días. La complicación más temida es la perforación uterina —infrecuente, pero posible cuando la pared del útero está debilitada— y, a más largo plazo, la formación de adherencias intrauterinas (síndrome de Asherman), que puede comprometer la fertilidad futura. Aunque el uso ginecológico domina la percepción popular, el legrado como técnica quirúrgica tiene aplicaciones en otros campos que conviene no olvidar. Legrado óseo. En traumatología y cirugía ortopédica, se legran cavidades óseas para eliminar secuestros (fragmentos de hueso necrótico) en la osteomielitis crónica, para limpiar quistes óseos antes de rellenarlos con injerto o cemento, o para preparar la superficie de un hueso antes de una artrodesis. En estos casos, la legra se usa junto con instrumentos como el escoplo y la gubia, y el procedimiento se denomina a veces "curetaje óseo". Legrado dental o alveolar. Tras una extracción dentaria, se legra el alvéolo para retirar restos de tejido de granulación, fragmentos radiculares o material infectado. En periodoncia, el legrado o curetaje subgingival consiste en raspar la superficie de la raíz del diente y el interior de la bolsa periodontal para eliminar el sarro subgingival y el tejido inflamado. Legrado en ORL. La adenoidectomía clásica —la extirpación de las vegetaciones adenoides en niños— se realizaba tradicionalmente mediante legrado con la legra de Hartmann. La técnica ha sido en buena parte sustituida por métodos de aspiración y cauterización, pero el nombre "legrado adenoideo" persiste. El legrado uterino con legra metálica es un procedimiento "a ciegas": el cirujano raspa sin ver directamente lo que está haciendo. Esto explica que en las últimas décadas hayan aparecido técnicas que ofrecen mayor precisión y menor riesgo. La aspiración endouterina (legrado por aspiración o AMEU, aspiración manual endouterina) sustituye la legra metálica por una cánula de aspiración conectada a una jeringa de vacío o a una bomba eléctrica. Es más rápida, menos dolorosa y con menor riesgo de perforación que el legrado instrumental clásico, y se ha convertido en la técnica de primera elección para la evacuación tras aborto incompleto en la mayoría de las guías clínicas actuales. La histeroscopia quirúrgica permite introducir una cámara en la cavidad uterina y actuar bajo visión directa, lo que resulta mucho más preciso para la extirpación de pólipos, miomas submucosos o biopsias dirigidas. Cuando se dispone de histeroscopia, el legrado a ciegas ha dejado de ser la primera opción diagnóstica. Ninguna de estas técnicas ha hecho desaparecer el legrado: sigue siendo necesario cuando no se dispone de los otros recursos, en situaciones de urgencia obstétrica o cuando la hemorragia impide la visión histeroscópica. Pero su papel ya no es el que tenía hace treinta años. De "legrar", verbo derivado de legra, el instrumento con que se raspa. Legra procede del latín ligŭla, "cucharilla". El galicismo equivalente es "curetaje", del francés curettage. En español, "legrado" se ha impuesto sobre "raspado uterino" como denominación médica formal. Sí, en la práctica clínica se usan como sinónimos. "Legrado" es la voz española patrimonial; "curetaje" es el galicismo adoptado del francés. Ambos designan la misma operación de raspado. No. Aunque la evacuación de restos tras un aborto incompleto es una de sus indicaciones frecuentes, el legrado también se utiliza para obtener biopsias de endometrio, estudiar sangrados uterinos anómalos, extraer pólipos endometriales y, en algunos casos, como paso previo a la inserción de dispositivos intrauterinos cuando existe un engrosamiento endometrial. No. Se pueden legrar superficies óseas (en traumatología y cirugía ortopédica), alvéolos dentales (en odontología), bolsas periodontales (en periodoncia) y la nasofaringe (en la adenoidectomía clásica). El concepto es siempre el mismo —raspar una superficie con un instrumento cortante—, pero el contexto anatómico y la finalidad varían. Depende. Tras un legrado por aborto incompleto, algunos estudios estiman un riesgo de adherencias intrauterinas en torno al 15-30 %, aunque muchas de ellas son leves y asintomáticas. El riesgo aumenta con el número de legrados repetidos y con la realización de legrados en el posparto inmediato. La aspiración endouterina y la histeroscopia quirúrgica se asocian a una incidencia menor de adherencias. Si desea profundizar en conceptos asociados al legrado, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el legrado
El legrado uterino
El legrado más allá del útero
Técnicas que complementan o sustituyen al legrado uterino
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra "legrado"?
¿Es lo mismo legrado que curetaje?
¿El legrado uterino solo se hace después de un aborto?
¿Solo se legra el útero?
¿El síndrome de Asherman es frecuente después de un legrado?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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