DICCIONARIO MÉDICO
Legrado
El legrado es un procedimiento quirúrgico que consiste en raspar con una legra la superficie de una cavidad, una mucosa o un hueso. Su objetivo puede ser obtener una muestra para analizarla, retirar tejido anómalo o limpiar una zona enferma. Aunque en el lenguaje corriente se asocia sobre todo al ámbito ginecológico, en sentido estricto designa cualquier raspado quirúrgico, con independencia de dónde se realice. Legrado es el sustantivo que nombra la acción de legrar, y legrar significa raspar con una legra, el instrumento del que toma su nombre. La cadena es sencilla: del utensilio nace el verbo, y del verbo, el procedimiento. Su equivalente de origen francés es el curetaje (de curette), y en la literatura médica en español ambos términos circulan como sinónimos. Lo que define a la técnica no es la zona del cuerpo, sino el gesto: pasar el borde cortante de la cucharilla sobre una superficie para desprender de ella una capa de tejido. Ese raspado puede ser suave, cuando solo se busca recoger material, o más enérgico, cuando hay que eliminar tejido enfermo hasta dejar limpia la superficie de debajo. Un legrado se practica con dos grandes intenciones. La primera es diagnóstica: raspar una superficie permite obtener una muestra de tejido y enviarla al laboratorio, una forma de biopsia que ayuda a distinguir, por ejemplo, si una lesión es un granuloma, un tumor u otra cosa. La segunda es terapéutica: retirar tejido anómalo, restos o material infectado, y devolver a la zona una superficie sana. En muchas intervenciones ambos fines coinciden, porque lo que se extrae para tratar sirve además para analizar. Se asocia sobre todo al útero, pero el legrado va más allá y se practica en varios campos que conviene tener presentes. En traumatología se recurre al legrado óseo para vaciar cavidades del hueso: eliminar secuestros (fragmentos de hueso muerto) en una osteomielitis crónica, limpiar un quiste óseo antes de rellenarlo con injerto o preparar la superficie de un hueso antes de una artrodesis. La odontología tiene el suyo. Tras una extracción dentaria se legra el alvéolo para retirar restos de tejido de granulación o material infectado, y en periodoncia el legrado o curetaje subgingival raspa la superficie de la raíz por debajo de la encía. En dermatología, el legrado cutáneo sirve para desprender ciertas lesiones de la piel con una cucharilla pequeña. Queda el legrado uterino, el más conocido. Consiste en raspar el endometrio, el revestimiento interno del útero. Se emplea con fin diagnóstico, para tomar una muestra del endometrio y estudiarla, y también para retirar tejido que haya podido quedar en la cavidad tras un aborto espontáneo o para investigar el origen de sangrados uterinos anómalos, las metrorragias. El legrado uterino tal como se entendió durante más de un siglo tiene un padre y una fecha. Fue el médico francés Récamier quien, en el Hôtel-Dieu de París, dio forma hacia 1846 al raspado de la cavidad uterina con una cucharilla metálica para tratar los sangrados. Durante generaciones, ese raspado se hizo prácticamente a ciegas, guiado solo por el tacto del cirujano. Hoy la escena ha cambiado. El legrado por aspiración y la histeroscopia quirúrgica, que permite ver el interior del útero mientras se trabaja, han desplazado en buena medida a la legra metálica clásica, porque ofrecen más precisión y menos riesgo de dañar la pared. El nombre del procedimiento, sin embargo, sigue remitiendo al instrumento original. La palabra sobrevive a la herramienta. Sí. Curetaje es la forma tomada del francés curette y legrado la castellana; ambas nombran el mismo procedimiento de raspado. En algunos contextos, como la periodoncia, se oye más "curetaje"; en otros, "legrado". No. Es la creencia más extendida, pero el legrado se practica también en el hueso (traumatología), en la boca (odontología y periodoncia) y en la piel (dermatología). Lo que comparten todos es el gesto de raspar una superficie, no la parte del cuerpo. Para dos cosas que a menudo van juntas: obtener tejido con el que hacer un diagnóstico y eliminar tejido enfermo, restos o material infectado. En el primer caso funciona como una biopsia; en el segundo, como una limpieza de la zona. Cada vez menos en ginecología. La aspiración y la histeroscopia, que permite operar viendo el interior del útero, han ganado terreno por su mayor precisión. En otros campos, como el hueso o la periodoncia, la cucharilla tradicional conserva su sitio. Para completar la idea del legrado, puede consultar:Qué es el legrado
Para qué se hace
Tipos de legrado según la localización
Del raspado a ciegas a las técnicas actuales
Preguntas frecuentes
¿Legrado y curetaje son lo mismo?
¿El legrado es siempre ginecológico?
¿Para qué sirve un legrado?
¿Se sigue usando la legra metálica clásica?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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