DICCIONARIO MÉDICO
Aborto diferido
El aborto diferido —también llamado aborto retenido o, en la terminología anglosajona, missed abortion— es una forma de pérdida gestacional espontánea en la que el embrión o el feto ha dejado de desarrollarse y carece de actividad cardíaca, pero permanece dentro de la cavidad uterina sin que se inicie el proceso de expulsión. La pérdida gestacional espontánea afecta aproximadamente al 10-15 % de las gestaciones confirmadas, y el aborto diferido representa una proporción considerable de estos casos. La voz aborto procede del latín abortus, participio de aborīri: ab- ("separación") y orīri ("nacer, surgir"). Literalmente, "lo que no llega a nacer". La RAE lo define como "interrupción del embarazo por causas naturales". El adjetivo diferido, del latín differre ("aplazar, retrasar"), alude precisamente al rasgo que distingue a esta forma de pérdida: existe un intervalo —a veces de días, a veces de semanas— entre la muerte del embrión y el momento en que se detecta, porque el útero no desencadena la expulsión espontánea como ocurre en otras formas de aborto. Lo habitual es que la gestante no perciba señales claras de que algo ha cambiado. El hallazgo suele producirse en una ecografía de control, cuando se observa un embrión sin latido cardíaco o un saco gestacional vacío en una edad gestacional en la que ya debería haberse formado el embrión —lo que en obstetricia se denomina gestación anembrionada o, coloquialmente, "huevo huero"—. Esa ausencia de aviso clínico explica por qué la tradición médica eligió el término "diferido": la pérdida es real, pero su reconocimiento se retrasa. En la mayoría de las pérdidas gestacionales tempranas, el cuerpo detecta la ausencia de viabilidad embrionaria y pone en marcha una cascada hormonal —descenso de progesterona, liberación de prostaglandinas— que induce contracciones uterinas y culmina con la expulsión del contenido. En el aborto diferido ese mecanismo falla o se retarda. No siempre se conoce la causa exacta. Se ha relacionado con niveles residuales de gonadotropina coriónica que mantienen parcialmente la función del cuerpo lúteo, con una respuesta miometrial atenuada o, simplemente, con un desfase temporal en la señalización endocrina. El tejido trofoblástico puede seguir produciendo cantidades decrecientes de hormonas durante semanas, lo que "engaña" al organismo materno y sostiene la gestación a pesar de que el embrión ya no es viable. Esa retención no es indefinida. En muchos casos el aborto acaba completándose de forma espontánea, pero el intervalo puede prolongarse lo suficiente como para que se identifique antes en una ecografía. La obstetricia clasifica las pérdidas gestacionales espontáneas según el estado clínico en el momento del estudio. Si la expulsión del contenido uterino ha sido parcial, se habla de aborto incompleto; si ha sido total, de aborto completo. Cuando el proceso de expulsión ya se ha iniciado y el cuello uterino se ha dilatado sin que sea posible detenerlo, se denomina aborto inevitable. Y cuando los productos gestacionales permanecen sin expulsarse tras la muerte embrionaria, estamos ante el aborto diferido. Estas categorías no representan enfermedades distintas sino fases o modalidades de un mismo fenómeno. El aborto diferido se produce casi siempre en el primer trimestre. Cuando la pérdida ocurre después de la semana 12 y antes de la 20, se habla de aborto tardío, una categoría aparte en la que los mecanismos causales y la presentación clínica difieren. Porque la detección de la pérdida se produce con retraso respecto al momento en que realmente se produjo la muerte embrionaria. Del latín differre, "aplazar". El útero no inicia la expulsión y la gestante puede no presentar ninguna señal hasta que una ecografía revela la ausencia de latido. Sí. Ambos términos designan la misma situación clínica: un embrión o feto que ha dejado de ser viable pero permanece en el útero. "Diferido" subraya el retraso en la detección; "retenido" enfatiza la permanencia del tejido gestacional dentro de la cavidad uterina. En la literatura anglosajona, el término equivalente es missed abortion. En la mayoría de los casos, la causa es una anomalía cromosómica del embrión incompatible con el desarrollo. Las trisomías autosómicas son las más habituales, seguidas de las monosomías y las poliploidías. En una proporción menor intervienen factores uterinos, endocrinos o inmunológicos maternos. Con frecuencia no se llega a identificar una causa concreta. Un aborto diferido aislado no implica un riesgo elevado de recurrencia. La probabilidad de que una gestación posterior evolucione con normalidad sigue siendo alta. Si se acumulan tres o más pérdidas consecutivas, la situación recibe el nombre de aborto habitual y justifica un estudio específico. Si desea profundizar en conceptos asociados al aborto diferido, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el aborto diferido
Por qué el útero no expulsa el producto gestacional
Contexto dentro de la clasificación obstétrica
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama "diferido" este tipo de aborto?
¿Es lo mismo aborto diferido que aborto retenido?
¿Cuáles son las causas más frecuentes?
¿Puede repetirse en gestaciones posteriores?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
© Clínica Universidad de Navarra 2026