DICCIONARIO MÉDICO
Aborto diferido
El aborto diferido es una pérdida gestacional espontánea en la que el embrión o el feto ha dejado de desarrollarse y carece de actividad cardíaca, pero permanece dentro del útero sin que se inicie su expulsión. Se conoce también como aborto retenido y, en la literatura anglosajona, como missed abortion. Entre el 10 % y el 15 % de los embarazos confirmados termina en aborto espontáneo, y más del 80 % de esas pérdidas ocurre en el primer trimestre. Aborto viene del latín abortus, participio de aboriri (ab-, «lejos de», y oriri, «nacer, surgir»), con el sentido de malograrse lo que estaba por nacer. El adjetivo diferido procede de differre, «aplazar», y señala lo que distingue a esta forma de pérdida: entre la muerte del embrión y su hallazgo transcurre un intervalo, a veces de semanas, porque el útero no desencadena la expulsión. Es posible que la gestante no perciba ninguna señal. El hallazgo llega entonces en una ecografía de control, con un embrión sin latido o con un saco gestacional vacío en una edad gestacional en la que ya debería haber embrión. Este último hallazgo se denomina gestación anembrionada, antes conocida como «huevo vacío». En otras formas de pérdida gestacional, el útero se contrae y expulsa el contenido, de forma parcial o completa. En el aborto diferido esa expulsión no comienza. Por qué no ocurre no está bien esclarecido, y el cuadro se define por lo que se observa, no por el mecanismo. La retención tampoco es indefinida: si el útero inicia por fin la expulsión, el cuadro pasa a ser un aborto incompleto o un aborto completo, según salga una parte del contenido o todo. Las pérdidas gestacionales espontáneas se ordenan según el estado clínico en el momento del estudio. Si ha salido solo parte del contenido uterino, hablamos de aborto incompleto; si ha salido todo, de aborto completo. El aborto inevitable es el que ya está en marcha, con el cuello dilatado, y no puede detenerse. En el diferido, en cambio, no hay expulsión alguna y el cuello suele seguir cerrado. La definición habitual limita el aborto espontáneo a las primeras 20 semanas de gestación; después se habla de muerte fetal. Dentro de ese margen, la pérdida anterior a la semana 12 se considera temprana, y la que se produce entre la 12 y la 20 recibe el nombre de aborto tardío. Porque el hallazgo llega más tarde que la muerte embrionaria. Del latín differre, «aplazar». Sí. Los dos nombres describen la misma situación: un embrión o un feto que ha dejado de ser viable pero permanece en el útero, sin que el cuello uterino se haya dilatado. «Diferido» subraya el retraso en el hallazgo; «retenido», la permanencia del tejido en la cavidad uterina. En inglés se dice missed abortion. Con frecuencia, una anomalía cromosómica del embrión que hace imposible su desarrollo. También pueden intervenir alteraciones del aparato reproductor de la madre, infecciones, factores inmunitarios o enfermedades crónicas mal controladas, aunque son menos habituales. En muchos casos no llega a identificarse una causa concreta. El riesgo de un nuevo aborto es algo mayor en las mujeres que ya han tenido uno, pero para la mayoría de las parejas un aborto espontáneo no reduce las posibilidades de tener un hijo sano. Cuando las pérdidas se repiten, la situación recibe el nombre de aborto habitual; el umbral habitual son tres abortos espontáneos consecutivos, aunque algunos autores lo sitúan en dos. Si desea profundizar en los conceptos que rodean al aborto diferido, puede consultar estas definiciones del Diccionario médico:Qué es el aborto diferido
Retención del contenido uterino
Contexto dentro de la clasificación obstétrica
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama «diferido» este tipo de aborto?
¿Es lo mismo aborto diferido que aborto retenido?
¿Cuáles son las causas más frecuentes?
¿Puede repetirse en embarazos posteriores?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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