DICCIONARIO MÉDICO
Lágrima
La lágrima es el líquido que baña de forma continua la superficie del ojo. Se produce en las glándulas lagrimales y se extiende sobre la córnea y la conjuntiva formando una capa muy delgada, la película lagrimal, que lubrica, alimenta y defiende el globo ocular. La mayor parte de la lágrima se segrega sin que reparemos en ella. El llanto es solo su versión más visible. Se trata de un líquido acuoso, transparente y ligeramente alcalino (su pH ronda 7,45) que humedece el ojo por fuera. Está compuesto en cerca de un 98 % por agua, y el resto lo forman sales, glucosa, oxígeno disuelto y un conjunto de proteínas con actividad protectora, entre ellas la lisozima, la lactoferrina y la inmunoglobulina A. Sobre el ojo no se acumula en gota: se reparte en una lámina finísima, de unas tres milésimas de milímetro de grosor, que se renueva con cada parpadeo. El nombre viene del latín lacrima, con una forma antigua lacruma que a su vez remonta a una aún más arcaica, dacruma, emparentada con el griego dákryon (δάκρυον), "lágrima". De esa raíz griega procede el prefijo dacrio- que aparece todavía hoy en la terminología oftalmológica, en palabras como dacrioadenitis o dacriocistitis. Latín y griego, en el fondo, nombran lo mismo con la misma vieja palabra. Lo que llamamos lágrima cuando cubre el ojo es la película lagrimal, y no es un líquido homogéneo. El anatomista Eugene Wolff, a mediados de los años cuarenta, la describió como tres estratos superpuestos, y ese modelo sigue resultando útil para entenderla. La capa externa es grasa: la producen las glándulas de Meibomio del borde de los párpados y frena la evaporación del agua que hay debajo. La intermedia, con mucho la más voluminosa, es la acuosa que segrega la glándula lagrimal junto con otras glándulas accesorias; aporta el agua, los nutrientes y las defensas. Pegada al epitelio queda la capa de mucina, secretada por las células caliciformes de la conjuntiva, que permite que ese líquido acuoso se adhiera a una superficie que, de suyo, tiende a repeler el agua. La investigación posterior matizó el esquema. Hoy se prefiere hablar de dos fases: una fina película de lípidos sobre un gel acuomucinoso en el que la mucina se concentra a medida que nos acercamos al epitelio. El límite entre lo acuoso y lo mucoso, en realidad, es difuso. El volumen total de todo este conjunto es minúsculo, apenas unas microgotas repartidas por toda la superficie ocular. No todas las lágrimas responden a lo mismo. Las basales son las de fondo: se producen sin pausa y mantienen el ojo húmedo y en calma durante todo el día. Las reflejas surgen de golpe cuando algo agrede la superficie ocular (un cuerpo extraño, humo, el vapor de una cebolla al cortarla) y llegan a través de un arco reflejo que parte del nervio trigémino. Su misión es de arrastre: diluir y expulsar aquello que molesta. Queda un tercer tipo. Las lágrimas emocionales, las del llanto, parecen ser propias del ser humano; ningún otro animal llora por tristeza o por alegría de esta manera. En los años ochenta, el bioquímico William Frey observó que su composición no coincide del todo con la de las reflejas y propuso que el llanto podría servir para eliminar sustancias ligadas al estrés, una hipótesis discutida que aún no está cerrada. Lo que sí es seguro es que salen por el mismo sitio que las demás. Buena parte de su trabajo es óptico. La película lagrimal es la primera superficie que atraviesa la luz al entrar en el ojo, y solo si es lisa y uniforme la imagen llega nítida a la retina; cuando se rompe entre parpadeos, la visión se emborrona un instante. A esa función se suma la de nutrir: la córnea carece de vasos sanguíneos, de modo que recibe oxígeno y parte de sus nutrientes directamente de la lágrima que la cubre. La lágrima también protege. Sus proteínas antimicrobianas mantienen a raya a bacterias y virus, y el propio flujo lava partículas y microorganismos hacia el drenaje. Y lubrica: sin ella, el roce del párpado sobre el ojo en cada parpadeo sería insostenible. Cuando esta lámina escasea o pierde calidad, la superficie queda expuesta, un cuadro que la oftalmología recoge bajo el término xeroftalmia. Del latín lacrima, que en su forma más antigua fue dacruma y comparte origen con el griego dákryon. Esa raíz griega es la que sobrevive en el prefijo dacrio- de muchos términos oftalmológicos, aunque la palabra corriente en español venga por la vía latina. Porque la lágrima y la nariz están conectadas. El exceso de líquido no se queda en el ojo: drena por unos orificios diminutos del ángulo interno y desciende por el conducto nasolagrimal hasta la cavidad nasal. Si se llora mucho, ese caudal desemboca en la nariz y la hace gotear. No. Las basales lubrican de continuo, las reflejas responden a una agresión y las emocionales acompañan al llanto. Se producen en el mismo aparato, pero su estímulo y, en cierta medida, su composición difieren. La distinción entre lágrima refleja y emocional se estudia desde los años ochenta y todavía deja preguntas abiertas. Muchos animales producen lágrimas para lubricar el ojo, y algunos las derraman por irritación. El llanto emocional, en cambio, hasta donde se sabe es exclusivo de nuestra especie.Qué es la lágrima
La película lagrimal y sus capas
Tipos de lágrima
Para qué sirve la lágrima
Preguntas frecuentes
¿De dónde procede la palabra "lágrima"?
¿Por qué gotea la nariz cuando lloramos?
¿Son iguales todas las lágrimas?
¿Lloran de emoción los animales?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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