DICCIONARIO MÉDICO
Glándula de Meibomio
La glándula de Meibomio, también denominada glándula tarsal (en latín, glandula tarsalis), es una glándula sebácea modificada que se aloja en el tarso de los párpados. Produce una secreción lipídica llamada meibum que forma la capa más externa de la película lagrimal y protege la superficie ocular de la evaporación. El epónimo procede del médico y erudito alemán Johann Heinrich Meibom (1638-1700), nacido en Lübeck. Meibom estudió en Helmstedt, Groningen y Leiden, y tras obtener el doctorado en Angers en 1663, se incorporó como profesor de medicina a la Universidad de Helmstedt, donde enseñó hasta su muerte. En 1666 publicó De Vasis Palpebrarum Novis Epistola, un tratado breve en el que describió por primera vez con detalle las glándulas sebáceas embebidas en las placas tarsales de los párpados. Galeno ya las había mencionado hacia el año 200 d. C., pero sin la precisión anatómica que aportó Meibom. La nomenclatura de estas glándulas ha variado con los siglos. Además de «glándulas de Meibomio», los textos clásicos las refieren como glándulas palpebrales o tarsoconjuntivales. La Terminologia Anatomica vigente las recoge como glandulae tarsales. Se disponen en hilera dentro del tarso, orientadas perpendicularmente al borde libre del párpado. El párpado superior contiene entre 25 y 40, y el inferior entre 20 y 30, aunque las cifras varían entre individuos. Cada glándula tiene forma alargada y sigue la curvatura de la placa tarsal: las del párpado superior son más largas (hasta 5,5 mm) que las del inferior (alrededor de 2 mm). Histológicamente, se trata de glándulas sebáceas holocrinas sin conexión directa con los folículos pilosos, a diferencia de las glándulas sebáceas cutáneas habituales. Cada una consta de múltiples acinos secretores que drenan a un conducto central, el cual desemboca mediante un orificio diminuto (de unas 0,2 mm) en el borde posterior del párpado, justo por detrás de la línea de las pestañas. Las células de los acinos acumulan lípidos en su citoplasma y, al completar su ciclo de maduración, se desintegran liberando todo su contenido: es la secreción holocrina. El término «meibum» fue acuñado por Nicolaides y colaboradores en 1981 para designar la secreción lipídica de estas glándulas. Su composición es muy distinta a la del sebo cutáneo: predominan ésteres de cera, ésteres de colesterol, triglicéridos, ácidos grasos libres y fosfolípidos. Se han identificado también más de noventa proteínas en esa secreción. Con cada parpadeo, la contracción del músculo orbicular exprime el meibum hacia el borde palpebral, donde se extiende sobre la película lagrimal. Esta película se organiza en tres capas: la mucínica (en contacto con la córnea), la acuosa (producida por la glándula lacrimal) y la lipídica (aportada por las glándulas de Meibomio). Sin la capa lipídica, la lágrima se evapora con una rapidez entre diez y veinte veces mayor de lo normal. El meibum, además, sella el espacio interpalpebral durante el sueño y contribuye a que la lágrima no se desborde hacia las mejillas. La actividad secretora de las glándulas de Meibomio está modulada por andrógenos, estrógenos, progestágenos y ácido retinoico, entre otros factores. Los andrógenos parecen tener un papel trófico especialmente relevante: estimulan la producción de lípidos y la expresión de genes relacionados con la síntesis lipídica. Esta dependencia androgénica ayuda a explicar por qué la disfunción de las glándulas de Meibomio es más frecuente en mujeres posmenopáusicas y en pacientes tratados con fármacos antiandrogénicos. Existe también una inervación parasimpática y simpática que modula la secreción, aunque los detalles de ese control neuronal no están completamente establecidos. Cuando estas glándulas no funcionan correctamente, la capa lipídica de la película lagrimal se adelgaza o se altera en su composición, lo que provoca una evaporación excesiva de la lágrima. Se conoce como ojo seco evaporativo, y la disfunción de las glándulas de Meibomio se considera su causa más frecuente. La meibomitis (o blefaritis posterior) es la inflamación crónica de las glándulas de Meibomio, que suele cursar con secreción espesa y borde palpebral enrojecido. El calacio (o chalación) es una consecuencia posible: cuando el conducto de una glándula se obstruye, se acumula meibum en su interior y se forma un nódulo inflamatorio crónico dentro del tarso. No es una infección, sino una reacción granulomatosa lipogranulomatosa. Depende de cómo se interprete «asociadas». Las glándulas de Meibomio no están unidas a folículos pilosos, como sí lo están las sebáceas convencionales. Las glándulas que sí se asocian directamente con las pestañas son las glándulas de Zeiss (sebáceas) y las glándulas de Moll (apocrinas).Qué es la glándula de Meibomio
Localización y arquitectura
Composición y función del meibum
Regulación de la secreción
Preguntas frecuentes
¿Qué relación tienen las glándulas de Meibomio con el ojo seco?
¿Qué diferencia hay entre un calacio y la meibomitis?
¿Las glándulas de Meibomio están asociadas a las pestañas?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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