DICCIONARIO MÉDICO
Glándula lacrimal
La glándula lacrimal es una glándula exocrina de tipo seroso, alojada en la fosa lacrimal del hueso frontal, que produce la fracción acuosa de la lágrima. Su secreción mantiene hidratada, nutrida y protegida la superficie de la córnea y la conjuntiva. El término «lacrimal» (o «lagrimal», forma también aceptada) proviene del latín lacrima, «lágrima». Se trata de una glándula par, lobulada, de unos 20 mm de largo por 12 mm de ancho, situada en la parte superolateral de cada órbita. El tendón del músculo elevador del párpado superior la divide en dos porciones: una orbitaria, mayor, anclada en la fosa lacrimal del hueso frontal; y otra palpebral, más pequeña, que se extiende hacia el párpado superior. De la porción palpebral parten entre seis y doce conductillos excretores que desembocan en el fondo de saco conjuntival superior. La lágrima se extiende entonces sobre la superficie ocular con cada parpadeo, formando la película lagrimal, una capa compuesta por tres estratos (lipídico, acuoso y mucínico) necesaria para la óptica del ojo y para su defensa frente a microorganismos. La glándula lacrimal produce la capa acuosa intermedia de la película lagrimal. Este líquido contiene agua, electrolitos (sodio, potasio, cloruro, bicarbonato), proteínas con actividad antimicrobiana (lisozima, lactoferrina, inmunoglobulina A secretora) y factores de crecimiento que favorecen la reparación del epitelio corneal. El volumen basal de lágrima producido en condiciones normales ronda los 1,2 microlitros por minuto, cifra que puede multiplicarse varias veces ante un estímulo reflejo. La capa lipídica superficial, que impide la evaporación prematura de la lágrima, corre a cargo de las glándulas de Meibomio de los párpados. La capa mucínica profunda, que ancla la película al epitelio, la producen las células caliciformes de la conjuntiva. Las tres capas trabajan como un sistema integrado; la alteración de cualquiera de ellas compromete la estabilidad del conjunto. Gobernada fundamentalmente por el sistema nervioso parasimpático, la producción de lágrimas responde a un circuito neural bien definido. Las fibras secretomotoras se originan en el núcleo lagrimal (o núcleo salival superior) del puente, viajan con el nervio intermedio del facial (VII par craneal), pasan por el nervio petroso mayor y hacen sinapsis en el ganglio pterigopalatino. Desde allí, las fibras posganglionares alcanzan la glándula a través del nervio cigomático y, finalmente, del nervio lacrimal, rama del oftálmico (V1). Por su parte, fibras simpáticas procedentes del ganglio cervical superior regulan el flujo sanguíneo glandular y modula la composición de la secreción. El nervio lacrimal aporta además la sensibilidad aferente de la propia glándula. Cuando un cuerpo extraño o una sustancia irritante estimula la córnea o la conjuntiva, los impulsos sensitivos viajan por las ramas del nervio trigémino hasta el tronco del encéfalo y desencadenan, por vía refleja, un aumento brusco de la secreción lacrimal. Este mecanismo se conoce como reflejo lacrimal, y su propósito es arrastrar el agente irritante fuera de la superficie ocular. El llanto emocional activa una vía distinta, mediada por conexiones entre el sistema límbico y el núcleo lacrimal, y aún no del todo comprendida. Además de la glándula lacrimal principal, la conjuntiva alberga glándulas lagrimales accesorias de pequeño tamaño. Las de Krause se sitúan en el fondo de saco conjuntival y las de Wolfring, cerca del borde tarsal superior. Histológicamente son similares a la glándula principal y contribuyen a la secreción basal, aquella que mantiene la superficie ocular húmeda en reposo, sin necesidad de estímulo reflejo. Se calcula que la secreción basal procede en buena medida de estas glándulas accesorias, mientras que la glándula principal se activa sobre todo ante estímulos reflejos o emocionales. El llanto emocional se origina en conexiones entre el sistema límbico (que procesa emociones) y el núcleo lacrimal del tronco encefálico. La señal resultante estimula la glándula lacrimal a producir un volumen de lágrima que excede la capacidad de drenaje del sistema lacrimal, con lo que el líquido rebosa sobre los párpados. Los mecanismos exactos que vinculan la emoción con la secreción glandular siguen siendo objeto de investigación. Tres. Las basales humedecen la superficie ocular de forma continua. Las reflejas se producen como respuesta a irritantes (humo, polvo, cebollas). Y las emocionales, exclusivas del ser humano, aparecen asociadas a estados afectivos intensos. Su composición proteica difiere ligeramente entre unas y otras. La inflamación de la glándula lacrimal. En su forma aguda suele deberse a infecciones víricas (parotiditis, virus de Epstein-Barr) o bacterianas. La forma crónica se asocia con frecuencia a enfermedades inflamatorias sistémicas como la sarcoidosis o la oftalmopatía tiroidea. Produce hinchazón y dolor en la región superolateral de la órbita, y en ocasiones desplaza el globo ocular hacia abajo y hacia dentro. Sí. Con el envejecimiento se observa fibrosis periductal e interacinar, pérdida de vascularización y atrofia progresiva del tejido glandular. El resultado es una disminución del volumen y la calidad de la secreción lacrimal, lo que contribuye a la mayor prevalencia de ojo seco en personas de edad avanzada.Qué es la glándula lacrimal
Composición de la secreción lacrimal
Inervación y reflejo lacrimal
Relación con las glándulas lagrimales accesorias
Preguntas frecuentes
¿Por qué lloramos cuando estamos tristes?
¿Cuántos tipos de lágrimas existen?
¿Qué es la dacrioadenitis?
¿La glándula lacrimal se reduce con la edad?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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