DICCIONARIO MÉDICO

Tarso

El tarso es la región ósea posterior y media del pie, formada por siete huesos cortos que se articulan entre sí, con la pierna y con el metatarso. El mismo término nombra, en un sentido anatómico distinto, la placa de tejido conectivo denso que da forma a cada párpado.

Qué es el tarso

La palabra procede del griego tarsós, «superficie plana», voz que también designaba la planta del pie, la palma de la mano e incluso una estera de juncos o el remo de una embarcación. El rasgo común a todos esos usos era la idea de plano, de superficie extendida, y ese es el sentido que sobrevivió cuando la anatomía adoptó el término para nombrar la parte aplanada del pie. Del griego pasó al latín científico como tarsus y de ahí a las lenguas modernas; el mismo elemento compositivo tarso- aparece en voces castellanas como tibiotarso, documentadas ya en el siglo XIX.

En el ser humano, el nombre se aplica a dos estructuras sin relación funcional entre sí que conviene no confundir. La primera, con mucho la más frecuente en el uso clínico, es el conjunto de siete huesos cortos situados entre la pierna y los metatarsianos. La segunda es la placa de tejido conectivo denso que, en cada párpado, actúa como armazón interno; ahí se alojan las glándulas de Meibomio, también llamadas glándulas tarsales. Ambas estructuras comparten solo la etimología: pie y párpado reciben el mismo nombre porque los griegos aplicaron idéntica palabra, «superficie plana», a dos partes del cuerpo de forma aplanada.

Huesos del tarso y su organización

El tarso del pie agrupa el calcáneo, el astrágalo, el escafoides (o navicular), el cuboides y tres huesos cuneiformes: medial, intermedio y lateral. La nomenclatura anatómica y los manuales de codificación clínica los organizan en tres filas. La fila proximal, la más cercana a la pierna, está formada por el astrágalo y el calcáneo: el primero articula con la tibia y el peroné para formar el tobillo, y el segundo, el hueso más voluminoso del tarso, soporta buena parte del peso corporal en la bipedestación. Un único hueso, el escafoides, ocupa la fila intermedia. Por delante, la fila distal reúne el cuboides y los tres cuneiformes, que articulan con los cinco metatarsianos.

Esta disposición no es arbitraria. El calcáneo y el astrágalo forman, junto con la tibia, un eje de carga vertical; el escafoides y los cuneiformes se organizan en cambio en un arco transversal que reparte el peso hacia el borde externo del pie a través del cuboides. Entre la fila proximal y la distal se sitúa la articulación de Chopart, y entre el tarso y el metatarso, la articulación de Lisfranc. Son los dos planos de movilidad que permiten al pie adaptarse a superficies irregulares sin perder la estabilidad de la carga.

El tarso en la anatomía del párpado

En oftalmología, «tarso» designa una lámina fibrosa semilunar, una en cada párpado, formada por tejido conectivo denso que le da rigidez y curvatura sin necesidad de cartílago verdadero. El tarso superior es más ancho que el inferior y sirve de punto de inserción al músculo elevador del párpado. En su espesor se alinean, en sentido vertical, las glándulas de Meibomio, cuya secreción lipídica forma parte de la película lagrimal.

La coincidencia de nombre se refleja en el vocabulario quirúrgico oftalmológico. La tarsorrafia, por ejemplo, une temporalmente los bordes de los párpados para proteger la córnea en determinados cuadros clínicos, un procedimiento ajeno por completo a la ortopedia del pie.

Diferenciación con el metatarso y el carpo

El tarso no debe confundirse con el metatarso, la región inmediatamente anterior formada por los cinco huesos largos que preceden a los dedos. Tampoco equivale al carpo de la muñeca, aunque ambos comparten un plan estructural parecido: siete y ocho huesos cortos, respectivamente, organizados en filas que amortiguan la carga procedente de los huesos largos de las extremidades. La diferencia funcional es notable, porque el tarso soporta el peso corporal completo en bipedestación, mientras que el carpo transmite fuerzas de tracción y manipulación, no de sostén vertical.

Preguntas frecuentes

¿De dónde procede la palabra «tarso»?

Del griego tarsós, «superficie plana». La voz se aplicaba en origen a objetos aplanados (una estera, una cesta, el remo de una embarcación) y pasó a la anatomía para nombrar la parte plana del pie.

¿Cuántos huesos tiene el tarso?

Siete: calcáneo, astrágalo, escafoides, cuboides y los tres cuneiformes (medial, intermedio y lateral).

¿Es lo mismo el tarso del pie que el tarso del ojo?

No. Son dos estructuras distintas que solo comparten nombre por su origen griego común, «superficie plana». El tarso del pie es un grupo de siete huesos; el tarso del párpado es una lámina de tejido conectivo sin componente óseo. Ningún manual de anatomía las trata como sinónimos.

¿Qué diferencia hay entre el tarso y el metatarso?

La posición y el número de huesos. El tarso ocupa la mitad posterior del pie con siete huesos cortos; el metatarso, la mitad anterior, con cinco huesos largos que lo enlazan con los dedos.

Referencias

  1. Biblioteca Virtual en Salud (BIREME/OPS/OMS). Descriptores en Ciencias de la Salud: Huesos del Pie.
  2. Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social. Cuaderno de codificación clínica CIE-10-ES: procedimientos frecuentes del pie.
  3. Real Academia Española. Diccionario histórico de la lengua española: tibiotarso.
  4. Sociedad Española de Oftalmología. Libro para la formación de residentes en oftalmología: anatomía palpebral.

Entradas relacionadas

  • Tarsal. Adjetivo que califica lo relativo al tarso, tanto en el pie como en el párpado.
  • Tarsalgia. Dolor localizado en la región del tarso.
  • Astrágalo. Hueso del tarso proximal que articula con la tibia y el peroné.
  • Escafoides. Hueso de la fila intermedia del tarso, situado entre el astrágalo y los cuneiformes.
  • Metatarso. Región del pie formada por los cinco huesos largos anteriores al tarso.
  • Glándula de Meibomio. Glándula sebácea alojada en la placa tarsal del párpado.

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