DICCIONARIO MÉDICO
Astrágalo
El astrágalo (denominado talus en la nomenclatura anatómica internacional) es el hueso del tarso que ocupa la posición más alta del pie, encajado entre la tibia y el peroné por arriba y el calcáneo por abajo. A través de él se transmite todo el peso del cuerpo desde la pierna hasta el pie. Pocos huesos del esqueleto humano concentran tantas funciones mecánicas en un volumen tan reducido. El astrágalo es un hueso corto, irregular, casi enteramente cubierto por cartílago articular (se estima que el cartílago reviste alrededor del 60-70 % de su superficie) y, dato que sorprende a quien lo estudia por primera vez, carece de inserciones musculares directas. Ningún músculo tira de él. Su posición se mantiene exclusivamente por las superficies articulares que lo encajan con los huesos vecinos y por los ligamentos que lo sujetan. El término procede del latín astragălus, préstamo del griego ἀστράγαλος (astrágalos), que designaba a la vez el hueso del tobillo y la pieza con que se jugaba a las tabas. Los griegos y los romanos utilizaban el astrágalo de corderos y cabras como dado rudimentario: la forma del hueso, con cuatro caras desiguales, hacía que cada cara tuviera una probabilidad distinta de quedar arriba al lanzarlo. El equivalente latino es talus, que en Roma significaba tanto «tobillo» como «dado para jugar». La Terminología Anatómica vigente ha adoptado talus como nombre oficial del hueso; en español coexisten ambas formas sin que ninguna haya desplazado a la otra. Se distinguen tres regiones. El cuerpo es la parte más voluminosa y aloja en su cara superior la tróclea, una superficie convexa que encaja en la mortaja formada por la tibia (la cara inferior de su epífisis distal) y las dos prominencias óseas de los maléolos tibial y peroneo. Esa articulación, la talocrural, es la que permite la flexión dorsal y plantar del pie al caminar, subir escaleras o ponerse de puntillas. El cuello une el cuerpo con la cabeza. Es una zona de transición estrecha y, por ello, el punto donde se producen con más frecuencia las fracturas del astrágalo. La cabeza, convexa y ovalada, se articula por delante con el hueso navicular (articulación talonavicular) y, a través de facetas inferiores, con el calcáneo (articulación subastragalina anterior). El conjunto de articulaciones que rodean la cabeza del astrágalo permite los movimientos de inversión y eversión del pie, aquellos que adaptan la planta a las irregularidades del terreno. En total, el astrágalo se articula con cuatro huesos: tibia, peroné, calcáneo y navicular. Ningún otro hueso del pie tiene tantas superficies articulares en proporción a su tamaño. La irrigación del astrágalo es precaria. Al estar casi íntegramente recubierto de cartílago, las arterias nutricias solo pueden entrar por las escasas zonas libres de revestimiento articular, sobre todo por el cuello y la parte inferior del cuerpo. Tres fuentes vasculares principales lo alimentan: ramas de la arteria tibial posterior, de la arteria dorsalis pedis y de la arteria del canal del tarso (una rama peronea). Si una fractura desplazada del cuello interrumpe esos aportes, el cuerpo del astrágalo queda sin sangre y puede sufrir necrosis avascular, una complicación que los cirujanos de guerra ya conocían bien. De hecho, durante la Primera y la Segunda Guerra Mundial se acuñó la expresión aviator's astragalus («astrágalo del aviador») para referirse a las fracturas-luxaciones del astrágalo provocadas por aterrizajes de emergencia, cuando la fuerza axial del impacto se transmitía directamente desde el pedal del timón hasta el tobillo del piloto. Conviene saber que la misma palabra designa cosas muy diferentes según la disciplina. En arquitectura clásica, el astrágalo es una moldura convexa y lisa que separa el fuste de la columna del capitel; se la denomina así por su perfil redondeado, que recuerda la forma del hueso. En botánica, Astragalus es un género de leguminosas con más de dos mil especies, muchas de ellas utilizadas en la herboristería tradicional china. Los tres significados proceden de la misma raíz griega, pero en el contexto médico el término se refiere exclusivamente al hueso del tobillo. Del griego ἀστράγαλος (astrágalos), que significaba simultáneamente «hueso del tobillo» y «pieza del juego de tabas». Los griegos fabricaban dados con los astrágalos de corderos: al tener cuatro caras desiguales, cada cara salía con distinta frecuencia, lo que daba al juego su gracia y su imprevisibilidad. El nombre pasó al latín como astragălus. Sí. Talus es el equivalente latino del griego astrágalos, y la Terminología Anatómica internacional lo ha adoptado como nombre oficial. En la práctica clínica hispanohablante se usan ambas formas indistintamente. Por dos razones. La primera es que casi toda su superficie está cubierta de cartílago, lo que deja muy pocas ventanas de entrada para los vasos sanguíneos; si una fractura interrumpe esa irrigación ya de por sí escasa, el hueso puede necrosarse. La segunda es su posición: recibe directamente la carga de todo el peso corporal, sin amortiguación muscular, porque ningún músculo se inserta en él. Es verdad, y resulta llamativo. El astrágalo es uno de los pocos huesos del cuerpo humano que se mantiene en su sitio solo por la geometría de sus superficies articulares y por los ligamentos que lo rodean. Eso lo convierte en una pieza puramente articular, diseñada para transmitir fuerzas sin producirlas. Si desea profundizar en conceptos asociados al astrágalo, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el astrágalo
Anatomía del hueso y sus articulaciones
Vascularización y vulnerabilidad
El astrágalo fuera de la anatomía
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra «astrágalo»?
¿Es lo mismo astrágalo que talus?
¿Por qué es un hueso especialmente vulnerable?
¿Es verdad que ningún músculo se inserta en el astrágalo?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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