DICCIONARIO MÉDICO
Pestaña
La pestaña es cada uno de los pelos cortos, curvos y pigmentados que nacen en el borde libre del párpado, dispuestos en varias filas paralelas. Protegen el ojo de partículas y luz excesiva y desencadenan un reflejo de cierre palpebral inmediato ante cualquier contacto. El origen de la palabra "pestaña" sigue siendo, a día de hoy, incierto. Está documentada en castellano desde 1240, sin que se haya localizado un antecedente latino claro. La hipótesis más aceptada la hace derivar del latín vulgar *pistanna, probablemente prerromana y emparentada con el vasco pizta ("legaña") y piztule ("pestaña"); Corominas y Pascual llegaron a proponer, con cautela, un origen remoto en una raíz indoeuropea que significaba "pezón" o "algo que cuelga del cuerpo". Existe además una hipótesis alternativa, hoy descartada, que el lexicógrafo Covarrubias defendió en el siglo XVII: haría venir la voz del verbo latino pinsere ("golpear"), porque las pestañas "se golpean unas con otras" cada vez que se cierran los párpados. Lo curioso es que el latín sí tenía una palabra para esta estructura, cilium, que nombraba tanto el párpado como la pestaña. Esa raíz prosperó en otras lenguas romances: de ella proceden el italiano ciglio y el francés cil, ambos con el significado de pestaña. El castellano tomó un camino distinto: reservó ese linaje latino para ceja y llamó pestaña con una voz de raíz completamente ajena, un caso poco frecuente de dos estructuras vecinas del rostro que se separaron etimológicamente entre lenguas hermanas. El párpado superior aloja entre 90 y 160 pestañas distribuidas en cinco o seis filas; el inferior, más escaso, presenta entre 75 y 80 repartidas en tres o cuatro filas. A diferencia de otros pelos terminales del cuerpo, el folículo de la pestaña carece de músculo erector, la pequeña estructura que en el resto de la piel eriza el vello ante el frío o el miedo. Entre los pelos terminales del organismo, además, la pestaña es el que retiene mayor pigmentación. Su función combina dos mecanismos. Actúa como filtro mecánico frente a partículas de polvo, insectos o cuerpos extraños que se aproximan al ojo, y funciona como sensor táctil: la inervación de su base es tan sensible que el simple roce dispara, por vía refleja, el cierre instantáneo del párpado antes de que el objeto llegue a alcanzar la córnea. Como todo pelo terminal, la pestaña atraviesa tres fases sucesivas. En la fase anágena, de crecimiento activo, el folículo permanece conectado al riego sanguíneo y produce el tallo piloso durante aproximadamente 30 días. Le sigue una fase catágena de transición, de unas dos semanas, en la que el folículo se contrae y el crecimiento se detiene. La fase telógena, de reposo, puede prolongarse hasta 100 días, al cabo de los cuales la pestaña se desprende de forma espontánea para dejar paso a una nueva. El ciclo completo dura entre cuatro y once meses, muy por debajo de los años que puede durar la fase anágena de un cabello del cuero cabelludo. Esa diferencia explica por qué la pestaña nunca alcanza la longitud del pelo craneal: su ventana de crecimiento se cierra mucho antes. La velocidad de elongación ronda las pocas décimas de milímetro diarias, y la longitud máxima rara vez supera los 12 milímetros. Los párpados se forman como dos pliegues que se fusionan hacia la octava semana de gestación, quedando soldados temporalmente sobre la superficie ocular. Bajo esa fusión, las condensaciones celulares que darán lugar a la pestaña y a sus glándulas asociadas se identifican por primera vez hacia la novena semana. Los párpados permanecerán fusionados hasta bien entrado el segundo trimestre, protegiendo la córnea y la conjuntiva durante ese periodo crítico del desarrollo ocular. Conviene no confundir la pestaña con la ceja, franja de pelo situada por encima del reborde orbitario, de origen etimológico distinto pese a la cercanía anatómica. Tampoco debe igualarse con el cilio en su acepción histológica: en biología celular, "cilio" designa una prolongación móvil de la membrana de ciertas células, un uso emparentado con el latín cilium pero sin relación directa con el pelo palpebral, más allá de compartir cierta semejanza de forma. El folículo de la pestaña se asocia además a glándulas sebáceas y sudoríparas propias del borde palpebral, entre ellas la glándula de Zeiss y la glándula de Moll, distintas de las glándulas de Meibomio que se abren más hacia el interior del margen palpebral. No se sabe con certeza. La explicación más sólida la vincula a una voz prerromana, quizá relacionada con el vasco, documentada en castellano desde 1240. El latín cilium, que sí nombraba esta estructura, dio en cambio origen a "ceja" en español. El párpado superior reúne entre 90 y 160, y el inferior entre 75 y 80. La cifra exacta varía de una persona a otra y también entre ambos ojos del mismo individuo. Porque su fase de crecimiento activo dura solo unas semanas, frente a los años que puede durar en el cuero cabelludo. El ciclo se acorta y se repite con mucha más frecuencia. No. Comparten una raíz latina remota y cierto parecido visual, pero designan estructuras completamente distintas: un pelo palpebral macroscópico frente a una prolongación microscópica de la membrana celular.Qué es la pestaña
Anatomía y función
Ciclo de crecimiento
Desarrollo embrionario
Diferenciación con estructuras y términos relacionados
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene exactamente la palabra "pestaña"?
¿Cuántas pestañas tiene una persona?
¿Por qué las pestañas no crecen indefinidamente, como el pelo de la cabeza?
¿Es lo mismo la pestaña que el cilio de una célula?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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