DICCIONARIO MÉDICO

Laceración

La laceración es una herida de bordes irregulares y desgarrados producida por una fuerza mecánica que supera el límite de elasticidad del tejido. A diferencia de la herida incisa (producida por un objeto cortante, con bordes limpios), la laceración se origina por desgarro, estiramiento o aplastamiento del tejido, y puede afectar desde la piel superficial hasta órganos internos. Es uno de los tipos de herida traumática más frecuentes en urgencias.

Qué es una laceración

Una laceración es, en sentido estricto, una solución de continuidad de los tejidos causada por una fuerza contundente que desgarra o rompe la piel y, en muchos casos, las estructuras subyacentes (tejido subcutáneo, músculo, fascia). Su rasgo definitorio no es el tamaño de la herida —que puede variar desde unos milímetros hasta extensiones considerables— sino su mecanismo (desgarro por impacto, tracción o aplastamiento) y su morfología: bordes irregulares, mellados o dentados, con aplastamiento del tejido circundante y, con frecuencia, presencia de "puentes" de tejido conectivo, vasos o nervios íntegros en el fondo de la herida, un hallazgo que la distingue de las heridas producidas por objetos cortantes.

La etimología del término refleja con precisión su significado clínico. "Laceración" procede del latín laceratio, -ōnis, sustantivo derivado del verbo lacerāre, que significaba "desgarrar en pedazos", "mutilar" y, en sentido figurado, "difamar" o "destrozar". La raíz lacer ("desgarrado, mutilado") se vincula a la raíz protoindoeuropea *lek-, "rasgar", de la que derivan también el griego λακίς (lakís), "jirón, trapo", y λακίζειν (lakízein), "desgarrar en pedazos". El término laceratio aparece ya en el latín clásico con el sentido general de desgarro, pasó al latín medieval y se documenta en francés desde 1356; su acepción quirúrgica especializada es más reciente. En castellano, "lacerar" se emplea con el doble sentido de herir físicamente y de causar un daño profundo, lo que ha dado lugar al uso figurado ("laceración emocional").

La laceración en el contexto de los tipos de herida

Para comprender con exactitud qué es una laceración conviene situarla dentro de la clasificación general de las heridas traumáticas, ya que cada tipo tiene un mecanismo, una morfología y un pronóstico de cicatrización diferentes.

Herida incisa (o herida por corte). Producida por un objeto con filo (bisturí, cuchillo, cristal). Sus bordes son limpios, regulares y bien definidos. Suele sangrar con más profusión que la laceración porque los vasos se seccionan limpiamente, pero cicatriza mejor y con menor riesgo de infección, precisamente porque los bordes se afrontan con facilidad.

Laceración (o herida lacerada). Producida por una fuerza contundente que desgarra el tejido. Sus bordes son irregulares, el tejido circundante suele estar contuso y desvitalizado, y la herida se contamina con más frecuencia. Cicatriza peor que la herida incisa si no se desbridan los bordes, y tiene mayor riesgo de infección. Es la herida más frecuente en caídas, golpes, accidentes de tráfico y mordeduras.

Contusión. Producida por un impacto que daña el tejido sin romper la continuidad de la piel: no hay herida abierta, sino aplastamiento subcutáneo con rotura de capilares y formación de hematoma. Cuando la fuerza es suficiente para superar la elasticidad de la piel, la contusión se convierte en laceración.

Herida punzante. Producida por un objeto puntiagudo (clavo, aguja, diente). Es profunda y de orificio pequeño, con escaso sangrado externo pero alto riesgo de infección profunda y de lesión de estructuras internas.

Abrasión (o escoriación). Pérdida superficial de la epidermis por fricción o raspado contra una superficie rugosa. No afecta a la dermis profunda.

Laceraciones internas

El término laceración no se limita a las heridas de la piel. En traumatología y cirugía se habla también de laceraciones de órganos internos —hepáticas, esplénicas, renales, cerebrales— producidas por traumatismos cerrados de alta energía (accidentes de tráfico, caídas desde altura, agresiones). En estos casos, la laceración designa un desgarro del parénquima del órgano, que puede ir acompañado de hemorragia interna y compromiso vital. La contusión cerebral, por ejemplo, puede asociarse a laceraciones del parénquima encefálico cuando las fuerzas de aceleración-desaceleración provocan el desgarro del tejido nervioso contra las estructuras óseas del cráneo.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra "laceración"?

Del latín laceratio, -ōnis, derivado del verbo lacerāre, que significaba "desgarrar en pedazos" o "mutilar". La raíz latina lacer ("desgarrado") se conecta con la raíz protoindoeuropea *lek-, "rasgar", presente también en el griego λακίς (lakís), "jirón". El significado quirúrgico especializado se consolidó en el latín medieval y en las lenguas romances.

¿Es lo mismo una laceración que un corte?

No en sentido estricto, aunque en el lenguaje coloquial y en parte de la literatura médica anglosajona se usan a veces como sinónimos. En sentido técnico, un corte (herida incisa) tiene bordes limpios y regulares porque lo produce un objeto afilado, mientras que una laceración tiene bordes irregulares y desgarrados porque la produce una fuerza contundente que rompe el tejido por estiramiento o aplastamiento. Esta diferencia tiene consecuencias prácticas: la laceración cicatriza peor y se contamina más fácilmente que el corte limpio.

¿Todas las laceraciones requieren puntos de sutura?

No. Las laceraciones menores, superficiales y limpias pueden cerrar por sí solas o con ayuda de tiras adhesivas o adhesivos tisulares (pegamento cutáneo). La decisión de suturar depende de la profundidad, la extensión, la localización, el grado de contaminación y el tiempo transcurrido desde la lesión. Las laceraciones profundas, extensas, muy contaminadas o situadas en zonas de importancia estética o funcional (cara, manos, articulaciones) suelen requerir sutura o incluso reparación quirúrgica.

¿Puede haber laceraciones internas?

Sí. El término se aplica también al desgarro de órganos internos —hígado, bazo, riñón, cerebro— producido por traumatismos cerrados de alta energía. Estas laceraciones no son visibles desde el exterior y pueden causar hemorragia interna grave. Su diagnóstico requiere pruebas de imagen y su manejo puede ser quirúrgico urgente.

Referencias

  1. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Cortaduras y heridas penetrantes. MedlinePlus, enciclopedia médica en español.
  2. Manual MSD, versión para profesionales. Laceraciones cutáneas.
  3. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Cuidado de suturas o grapas en el hogar en caso de laceración. MedlinePlus.
  4. Universidad de Salamanca. Laceración. Dicciomed: diccionario médico-biológico, histórico y etimológico.

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Si desea profundizar en conceptos asociados a la laceración, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

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