DICCIONARIO MÉDICO
Labio
El labio es cada uno de los repliegues carnosos y móviles que rodean y delimitan la entrada de la boca. En un sentido anatómico más amplio, la palabra designa también otros pliegues que bordean una abertura del cuerpo, como los labios de la vulva o los bordes de una herida. Los labios de la boca participan en el habla, la succión, la expresión del rostro y el primer contacto con los alimentos. En anatomía, un labio es un pliegue blando y móvil que enmarca un orificio. Los más conocidos son los dos de la boca, el superior y el inferior, compuestos por músculo, mucosa y piel. El nombre viene del latín labium, emparentado con labrum (borde, reborde); de esa misma raíz procede el adjetivo labial, que se refiere a todo lo relativo a los labios. La etimología apunta justo a lo que son: el borde que rodea una entrada. Los labios bucales son dos y se encuentran en los extremos formando las comisuras. Su parte visible y rojiza, el bermellón, es una franja de transición entre la piel de la cara y la mucosa del interior de la boca. Al carecer de las capas más externas de la epidermis, deja translucir los vasos sanguíneos y toma ese color característico. La misma delgadez, unida a la escasez de glándulas, hace que se resequen y se agrieten con facilidad. Debajo se dispone el músculo orbicular de la boca, un anillo muscular que cierra, frunce y adelanta los labios, y sin el cual no podríamos hablar con claridad ni soplar. En el labio superior, un surco vertical poco marcado, el filtrum, baja desde la nariz hasta el borde libre y termina dibujando la doble curva llamada arco de Cupido. Por dentro, un repliegue de mucosa, el frenillo, une cada labio a la encía. El riego llega a través de las arterias labiales, ramas de la arteria facial. Es un aporte generoso, que explica dos hechos cotidianos: las heridas de esta zona sangran mucho y, al mismo tiempo, cicatrizan bien. La anatomía reserva la palabra labio para cualquier reborde que enmarque un orificio o una hendidura, no solo en la cara. Los ejemplos más habituales están en la vulva, donde se distinguen los labios mayores, externos y cutáneos, de los labios menores, internos y de aspecto mucoso. También el cuello del útero tiene dos labios, anterior y posterior, que enmarcan su orificio; y en cirugía se llama labios a los dos bordes de una herida antes de aproximarlos con la sutura. Del latín labium, "labio", relacionado con labrum, que significaba borde o reborde (el mismo que da nombre al labro de algunos insectos). La idea de fondo es la de un borde que enmarca una abertura, y por eso la palabra acabó sirviendo también para estructuras muy alejadas de la boca. No exactamente. Labio es el sustantivo que nombra la estructura; labial es el adjetivo que indica que algo pertenece o se refiere a los labios, como en arteria labial o mucosa labial. Porque el bermellón, la parte central del labio, tiene una piel muy fina y sin pigmento suficiente para tapar lo que hay debajo. A través de ella se transparenta la sangre de una red densa de capilares, y de ahí el tono rojizo. En pieles más oscuras el contraste es menor, porque aumenta la pigmentación de la zona. En sentido estricto, dos: el superior y el inferior de la boca. La anatomía llama labios, además, a los cuatro pliegues de la vulva y a los dos bordes del cuello uterino, entre otras estructuras, porque todas ellas enmarcan una abertura.Qué es el labio
Los labios de la boca
El término labio en otras partes del cuerpo
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra labio?
¿Es lo mismo labio que labial?
¿Por qué los labios son de color rojo?
¿Cuántos labios tiene el cuerpo humano?
Referencias
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