DICCIONARIO MÉDICO

Labio

El labio es un repliegue musculocutáneo y membranoso que delimita un orificio natural del cuerpo. Cuando el término se emplea sin calificativo, se entiende referido a los labios superior e inferior de la boca, dos pliegues blandos y móviles situados en la parte anterior de la cavidad bucal que participan en la alimentación, la fonación y la expresión facial. Con calificativo, el término designa también los labios de la vulva (labios mayores y labios menores).

Qué es el labio

Desde el punto de vista anatómico, un labio es todo repliegue de piel, mucosa o ambas que bordea la abertura de una cavidad corporal. El uso más habitual del término se refiere a los labios de la boca: dos pliegues musculocutáneos —uno superior y otro inferior— que rodean la fisura oral y se unen a cada lado en la comisura labial. Cada labio está formado, de fuera hacia dentro, por piel (con folículos pilosos y glándulas sebáceas), una capa de tejido subcutáneo, el músculo orbicular de la boca (responsable del cierre, la protrusión y la compresión de los labios), submucosa con glándulas salivales menores y, finalmente, mucosa labial en la cara interna.

La etimología del término es doble en latín. Labium designaba originalmente el labio inferior, mientras que labrum se reservaba para el superior; con el tiempo, la distinción se perdió y labium (plural labia) pasó a referirse a ambos labios y, por extensión, a cualquier repliegue con forma o función de labio. Ambas voces derivan del verbo latino lambĕre, "lamer", lo que sugiere que la palabra latina nombraba a los labios por una de sus funciones más primitivas. El castellano "labio" está documentado ya en el siglo XIII.

Anatomía del labio bucal

Los labios de la boca presentan varias zonas con características propias. La más llamativa es el bermellón (o zona de transición): la franja rojiza que constituye el borde libre visible del labio. Esta zona carece de folículos pilosos y de glándulas sebáceas, tiene un epitelio más fino que la piel circundante y presenta una elevada densidad de capilares, lo que le confiere su color característico. El bermellón es especialmente sensible a las agresiones externas —frío, viento, radiación ultravioleta— porque su capa córnea protectora es más delgada que la de la piel y no dispone de la barrera lipídica que aportan las glándulas sebáceas. La línea que delimita el bermellón respecto a la piel de la cara se denomina borde del bermellón.

En el labio superior, el borde del bermellón dibuja una doble curvatura en su parte central conocida como arco de Cupido. Por encima del arco se encuentra el filtrum (o surco subnasal): una depresión vertical en la línea media, delimitada por dos columnas laterales, que se extiende desde el borde del bermellón hasta la base de la columela nasal. El aspecto del filtrum y del arco de Cupido tiene valor diagnóstico: su borramiento o su ausencia pueden orientar hacia determinados síndromes congénitos, como el síndrome alcohólico fetal. En el centro del bermellón del labio superior se eleva un pequeño relieve redondeado denominado tubérculo.

En la cara interna de los labios, un pliegue de mucosa llamado frenillo labial une cada labio a la encía correspondiente en la línea media. El frenillo del labio superior suele ser más prominente que el inferior. Un frenillo excesivamente corto o grueso puede influir en la separación de los incisivos centrales superiores (diastema) o dificultar la movilidad del labio.

Los labios reciben irrigación sanguínea de las arterias labiales superior e inferior, ramas de la arteria facial. La inervación sensitiva procede del nervio infraorbitario (rama del nervio maxilar, V par craneal) para el labio superior y del nervio mentoniano (rama del nervio mandibular) para el inferior. La inervación motora del músculo orbicular y de los demás músculos periorales depende del nervio facial (VII par craneal). La rica vascularización explica que las heridas labiales sangren con profusión, pero también que cicatricen bien.

Los labios de la vulva

En ginecología, "labio" se utiliza con calificativo para designar los repliegues cutáneos y mucosos de la vulva. Los labios mayores son pliegues cutáneos anteroposteriors que delimitan la hendidura pudenda y se unen por sus extremos anterior y posterior mediante las comisuras correspondientes. Los labios menores son repliegues cutáneos más finos, ricos en glándulas sebáceas, situados medialmente a los labios mayores, que delimitan el vestíbulo vaginal. Ambos pares de labios desempeñan una función protectora del meato uretral y del introito vaginal.

Diferenciación con entidades relacionadas

Conviene distinguir el labio como estructura normal de las patologías que lo afectan con mayor frecuencia. El labio leporino (o fisura labial) es una malformación congénita en la que los procesos maxilares que forman el labio superior no se fusionan completamente durante el desarrollo embrionario, dejando una hendidura que puede extenderse desde el borde del bermellón hasta la base de la nariz. La queilitis es la inflamación del labio en cualquiera de sus formas (simple, angular, actínica, exfoliativa). El herpes labial es la reactivación del virus herpes simple tipo 1 en la región peribucal, con formación de vesículas agrupadas sobre el bermellón o la piel adyacente.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra "labio"?

Procede del latín labium, que designaba originalmente el labio inferior (frente a labrum, el superior). Ambas voces se relacionan con el verbo lambĕre, "lamer". Con el tiempo, labium absorbió ambos significados y se extendió a cualquier repliegue anatómico con forma de labio. En castellano, la palabra está documentada desde el siglo XIII.

¿Por qué los labios son rojos?

El color característico del bermellón se debe a que su epitelio es muy fino, carece de melanina significativa y tiene una elevada densidad de capilares sanguíneos muy superficiales. La sangre oxigenada que circula por estos capilares se transparenta a través del epitelio delgado, lo que produce el tono rojizo. Esta misma ausencia de protección explica que el bermellón sea especialmente vulnerable al frío, al sol y a la deshidratación.

¿"Labio" se refiere solo a la boca?

No. En anatomía, "labio" designa cualquier repliegue que delimita un orificio. Además de los labios de la boca, se habla de los labios mayores y menores de la vulva, y el término puede aparecer en contextos menos habituales, como el "labio" de una herida (los bordes de una incisión) o ciertas referencias óseas. El contexto clínico aclara siempre a cuál de estas estructuras se refiere.

¿Qué es el arco de Cupido?

Es la doble curvatura que dibuja el borde del bermellón del labio superior en su parte central, justo debajo del filtrum. Recibe este nombre por su semejanza con la forma de un arco de arquero. Su morfología es un rasgo individual con valor diagnóstico: la ausencia o el borramiento del arco de Cupido y del filtrum puede orientar hacia ciertos síndromes congénitos.

Referencias

  1. Real Academia Española. Labio. Diccionario de la lengua española.
  2. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Labio leporino y paladar hendido. MedlinePlus en español.
  3. Kenhub. Cavidad bucal: anatomía, función y correlación clínica.
  4. Kenhub. Músculo orbicular de la boca: origen, inserción y función.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados al labio, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Labial: adjetivo que designa lo relativo o perteneciente a los labios.
  • Labio leporino: malformación congénita por falta de fusión del labio superior.
  • Labio mayor de la vulva: pliegue cutáneo que delimita la hendidura pudenda.
  • Labio menor de la vulva: repliegue cutáneo que delimita el vestíbulo vaginal.
  • Queilitis: inflamación de los labios en cualquiera de sus formas.
  • Queilitis angular: inflamación de las comisuras labiales (boqueras).
  • Queiloplastia: cirugía de reparación o remodelación del labio.
  • Queilorrafia: sutura quirúrgica de una herida labial.
  • Músculo orbicular: músculo que circunda la boca y controla el movimiento de los labios.
  • Comisura: punto de unión entre los extremos de los labios superior e inferior.
  • Frenillo: pliegue de mucosa que une el labio a la encía en la línea media.
  • Mucosa: membrana que tapiza la cara interna del labio.
  • Cavidad bucal: el espacio anatómico que los labios delimitan por su cara anterior.
  • Herpes: infección viral cuya forma labial es una de las más frecuentes.
  • Paladar hendido: malformación congénita que puede asociarse al labio leporino.

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