DICCIONARIO MÉDICO
Queilitis
La queilitis es la inflamación de los labios. Bajo un mismo nombre conviven cuadros muy distintos entre sí, desde la sequedad simple provocada por el frío o el hábito de lamerse los labios hasta formas crónicas ligadas a la exposición solar, a alergias de contacto o a enfermedades glandulares poco frecuentes. La queilitis (del griego kheilos, labio, e -itis, inflamación) es el término médico que designa la inflamación de uno o ambos labios. Puede afectar al bermellón, la franja rojiza que constituye el borde visible del labio, a la piel circundante o, en algunos casos, extenderse a la mucosa del interior de la boca. Se manifiesta de formas diversas: sequedad, descamación, fisuras, enrojecimiento o costras, según su origen y su duración. No es una entidad única, sino una categoría que agrupa procesos de causa muy diferente: irritativa, actínica, alérgica, infecciosa o glandular. Por eso, identificar el tipo concreto ante el que se está resulta más relevante, desde el punto de vista clínico, que el simple hecho de reconocer la inflamación. El labio ocupa una posición singular en la anatomía de la cara: es la zona de transición entre la piel, cubierta de queratina gruesa, y la mucosa oral, húmeda y sin queratinizar. En el bermellón, esa transición se traduce en una piel muy fina, con escasos folículos pilosos, sin glándulas sebáceas propias y con una concentración de melanocitos menor que la del resto de la cara. El resultado es una barrera cutánea débil. Esa fragilidad estructural explica por qué los labios reaccionan con facilidad a factores tan dispares como el viento, el frío, la radiación ultravioleta, los irritantes químicos de cosméticos o dentífricos, los alérgenos alimentarios o determinados microorganismos oportunistas. La ausencia de glándulas sebáceas, en particular, priva al labio de una de sus principales defensas naturales frente a la sequedad. Los distintos tipos de queilitis pueden agruparse, de forma orientativa, según su mecanismo dominante: Queilitis simple o común. Es la forma más frecuente y corresponde a lo que se conoce popularmente como labios secos o agrietados, causada por el frío, el viento, el aire seco o el hábito de lamerse los labios de forma repetida, un gesto que agrava la sequedad porque la saliva se evapora con rapidez y arrastra consigo la humedad natural del tejido. Queilitis angular. Se localiza en una o ambas comisuras labiales y tiene entidad propia dentro del diccionario, con su propia página de queilitis angular. Queilitis actínica. Resulta de la exposición solar acumulada durante años y afecta sobre todo al labio inferior, que recibe la radiación de forma más directa que el superior. Tiene relevancia clínica añadida: se considera una lesión potencialmente premaligna, con capacidad de progresar hacia un carcinoma epidermoide del labio si no se vigila. La queilitis exfoliativa o descamativa se caracteriza por una descamación crónica y superficial del bermellón, con formación de escamas que el paciente tiende a arrancar, lo que perpetúa el proceso. Suele relacionarse con hábitos repetitivos como el mordisqueo o el lamido constante de los labios. Queilitis de contacto. Es una reacción alérgica o irritativa frente a sustancias que tocan directamente el labio: pintalabios, dentífricos, protectores solares o incluso determinados alimentos. Puede distinguirse una forma irritativa, por lesión directa de la barrera cutánea, y una forma alérgica, mediada por sensibilización previa. Existen, además, formas menos frecuentes pero clínicamente relevantes. La queilitis glandular es una inflamación crónica de las glándulas salivales menores del labio, casi siempre el inferior, que se manifiesta con un aumento de tamaño del labio y salida de saliva espesa por los conductos glandulares dilatados; su variante superficial se conoce clásicamente como enfermedad de Baelz. La queilitis granulomatosa, por su parte, cursa con una tumefacción recurrente y asimétrica del labio y puede presentarse de forma aislada o como parte del síndrome de Melkersson-Rosenthal, junto con parálisis facial y lengua fisurada. No toda lesión labial es una queilitis. El herpes labial, por ejemplo, cursa con vesículas agrupadas de origen viral y un curso recurrente muy característico, distinto del patrón difuso y persistente de la inflamación queilítica. Tampoco debe confundirse con la simple sequedad estacional pasajera, que mejora en pocos días con hidratación y sin necesidad de valoración médica; cuando la alteración persiste más de dos o tres semanas, o reaparece de forma cíclica, el cuadro deja de considerarse una molestia menor. No exactamente. Los labios secos ocasionales son un síntoma pasajero; la queilitis implica un proceso inflamatorio subyacente, que puede ser transitorio en su forma simple o persistente y de causa específica en el resto de variantes. Procede del griego kheilos (labio) e -itis (inflamación), el mismo sufijo que da nombre a la práctica totalidad de los procesos inflamatorios en la nomenclatura médica moderna, de la gastritis a la dermatitis. Es una fórmula de composición clásica, sistematizada en la medicina europea a lo largo del siglo XIX. No. La prevalencia global de la queilitis en atención primaria se sitúa entre el 2,67 % y el 4,5 % según la etiología considerada, con predominio de las formas simple y angular. Las variantes glandular y granulomatosa, en cambio, son raras: la primera apenas suma un centenar de casos descritos en la literatura médica. Mayoritariamente sí, dado que afecta al bermellón y a la piel perioral, pero algunas formas, como la queilitis glandular, tienen su origen en las glándulas salivales menores del propio labio, una estructura de naturaleza mucosa y no cutánea.Qué es la queilitis
Por qué los labios son especialmente vulnerables
Clasificación de la queilitis
Diferenciación con otras alteraciones del labio
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo queilitis que labios secos?
¿Cuál es el origen etimológico del término y desde cuándo se usa?
¿Todos los tipos de queilitis son igual de frecuentes?
¿La queilitis siempre tiene relación con la piel?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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