DICCIONARIO MÉDICO

Queilitis

La queilitis es la inflamación de los labios, que puede ser aguda o crónica, y se manifiesta con sequedad, descamación, fisuras, enrojecimiento o costras en la zona del bermellón labial.

Los labios constituyen una zona de transición entre la piel del rostro y la mucosa oral. Su capa protectora es más fina que la de la piel circundante, carecen de glándulas sebáceas en la zona del bermellón (la parte roja visible del labio) y tienen una concentración menor de melanocitos, lo que los hace especialmente vulnerables a las agresiones externas: cambios climáticos, radiación ultravioleta, irritantes químicos, alérgenos y microorganismos. Cuando se produce una inflamación en esta zona, hablamos de queilitis. Se trata de un motivo de consulta frecuente tanto en dermatología como en medicina de familia y odontología, y puede responder a causas muy diversas, desde una simple irritación por el hábito de lamerse los labios hasta una lesión precancerosa que requiere tratamiento especializado.

Qué es la queilitis

La queilitis (del griego cheilos, "labio", e -itis, "inflamación") es el término médico que designa la inflamación de los labios. La inflamación puede afectar al bermellón, al borde bermellón (la línea de transición entre la piel y el bermellón), a la piel circundante e incluso, en algunos casos, extenderse a la mucosa oral. Puede presentarse de forma aguda (aparición rápida, de duración limitada) o crónica (persistente o recurrente durante semanas, meses o años).

Las manifestaciones clínicas de la queilitis son variadas e incluyen:

  • Sequedad y sensación de tirantez en los labios.
  • Descamación y formación de escamas o costras.
  • Enrojecimiento (eritema) del bermellón o de la piel perioral.
  • Fisuras o grietas, a menudo dolorosas.
  • Hinchazón del labio afectado.
  • Ardor, picor o dolor en la zona inflamada.
  • Vesículas, erosiones o úlceras en casos más graves o de etiología específica.

Dado que existen numerosos tipos de queilitis con causas, evolución y tratamientos muy diferentes, es fundamental que el profesional sanitario realice una evaluación clínica detallada para establecer un diagnóstico correcto y orientar el tratamiento de forma adecuada.

Tipos de queilitis

La clasificación de la queilitis puede abordarse desde distintos enfoques. Desde el punto de vista práctico y clínico, los tipos más relevantes para el paciente son los siguientes.

Queilitis simple (labios agrietados)

La queilitis simple es la forma más común y corresponde a lo que popularmente se conoce como labios secos, cortados o agrietados. Se produce por factores irritativos como la exposición al frío, el viento, el aire seco o el hábito de lamerse los labios repetidamente. Paradójicamente, el acto de lamer los labios los reseca más, ya que la saliva se evapora rápidamente y arrastra consigo la humedad natural del labio, además de contener enzimas digestivas que irritan la piel. El tratamiento consiste en la aplicación de emolientes y bálsamos labiales con función barrera (como la vaselina o la lanolina de grado médico) y en la eliminación del hábito causal.

Queilitis angular (boqueras)

La queilitis angular, también denominada boqueras, perleche o estomatitis angular, es la inflamación localizada en una o ambas comisuras labiales (los ángulos de la boca). Se manifiesta con enrojecimiento, fisuras, costras y dolor al abrir la boca. Las causas son múltiples y frecuentemente coexisten varias de ellas:

  • Infecciones: principalmente por Candida albicans (hongos) y, con menor frecuencia, por Staphylococcus aureus o estreptococos betahemolíticos.
  • Acumulación de saliva en las comisuras: favorecida por la pérdida de piezas dentales, el uso de prótesis mal ajustadas, la pérdida de la dimensión vertical oclusal (sobre todo en personas mayores edéntulas) o el babeo nocturno.
  • Déficits nutricionales: carencia de hierro, vitamina B2 (riboflavina), vitamina B12, ácido fólico o zinc.
  • Enfermedades sistémicas: diabetes mellitus, infección por VIH, síndrome de Sjögren, enfermedad inflamatoria intestinal.
  • Dermatitis de contacto alérgica o irritativa por cosméticos, pastas dentífricas o materiales dentales.

El tratamiento de la queilitis angular depende de la causa subyacente e incluye antifúngicos tópicos (cuando hay infección por Candida), antibióticos tópicos (si hay sobreinfección bacteriana), cremas barrera (óxido de zinc, vaselina), corrección de las carencias nutricionales y ajuste de las prótesis dentales si procede.

Queilitis de contacto (eczematosa)

La queilitis de contacto es una forma de dermatitis que afecta a los labios y que puede ser de origen irritativo o alérgico. Es la causa más frecuente de queilitis crónica.

  • Queilitis de contacto irritativa: provocada por la exposición repetida a sustancias que dañan directamente la piel del labio sin que medie una reacción inmunológica. Algunos irritantes comunes son los dentífricos con laurilsulfato sódico, ciertos bálsamos labiales, alimentos ácidos o picantes, instrumentos musicales de viento y la saliva.
  • Queilitis de contacto alérgica: causada por una reacción inmunológica retardada (hipersensibilidad tipo IV) frente a un alérgeno específico. Los alérgenos más frecuentemente implicados son las fragancias (mezcla de fragancias), el bálsamo del Perú (Myroxylon pereirae), los conservantes (como la metilisotiazolinona), los metales (níquel, oro), ciertos componentes de barras de labios, protectores solares y dentífricos, así como la propolis y la lanolina.

El diagnóstico se confirma mediante pruebas epicutáneas (patch test), que identifican el alérgeno responsable. Más de la mitad de los pacientes remitidos para pruebas epicutáneas por queilitis presentan resultados positivos. El tratamiento se basa en la evitación del irritante o alérgeno causal y la aplicación de corticosteroides tópicos de baja a mediana potencia y emolientes. En casos resistentes pueden emplearse inhibidores tópicos de calcineurina (tacrolimús, pimecrolimús).

Queilitis atópica

La queilitis atópica aparece en el contexto de la dermatitis atópica y es más frecuente en niños y adolescentes con esta enfermedad. Se caracteriza por sequedad intensa, descamación y fisuras en los labios y la piel perioral, con un patrón recurrente que se agrava con los cambios estacionales, el estrés y la exposición a irritantes. El tratamiento incluye emolientes, corticosteroides tópicos suaves e inhibidores de calcineurina tópicos.

Queilitis actínica

La queilitis actínica (también llamada queilosis solar o "labio del marinero") es una lesión crónica del labio causada por la exposición prolongada y acumulativa a la radiación ultravioleta (UV) solar. Afecta predominantemente al labio inferior (que recibe la radiación solar de forma más directa y perpendicular que el superior) y es más frecuente en varones, personas de piel clara, mayores de 50 años, trabajadores al aire libre (agricultores, marineros, construcción) y fumadores.

Clínicamente, la queilitis actínica se manifiesta con:

  • Sequedad persistente y pérdida de elasticidad del bermellón.
  • Áreas de descamación, aspereza y atrofia.
  • Borramiento de la línea de transición entre el bermellón y la piel.
  • Aparición de placas blanquecinas (leucoplasia), zonas eritematosas, costras o úlceras que no cicatrizan.

La queilitis actínica se considera una lesión potencialmente maligna. La tasa de transformación en carcinoma epidermoide (carcinoma de células escamosas) del labio oscila, según las series, entre el 6 y el 17 %. Además, el carcinoma epidermoide del labio tiene una tendencia hasta cuatro veces mayor a desarrollar metástasis ganglionares que el carcinoma epidermoide cutáneo. Por este motivo, toda lesión labial sospechosa debe ser biopsiada para descartar displasia o malignidad.

El tratamiento de la queilitis actínica incluye opciones médicas y quirúrgicas:

  • Tratamientos tópicos: cremas de 5-fluorouracilo, imiquimod o gel de diclofenaco, que actúan eliminando las células precancerosas.
  • Terapia fotodinámica (TFD): aplicación de un fotosensibilizante sobre el labio seguida de exposición a una fuente de luz específica, que destruye selectivamente las células anómalas con buen resultado cosmético.
  • Crioterapia: congelación de las lesiones con nitrógeno líquido.
  • Láser de CO₂: vaporización del tejido dañado.
  • Bermellectomía (vermilionectomía): extirpación quirúrgica del bermellón afectado. Indicada en lesiones extensas o con displasia severa.

Queilitis infecciosa

La queilitis puede estar causada por distintos agentes infecciosos. Las formas más frecuentes son:

  • Herpes labial: causado por el virus del herpes simple tipo 1 (VHS-1). Se manifiesta con vesículas agrupadas sobre base eritematosa, generalmente en el borde del bermellón, precedidas de hormigueo o ardor. Es recurrente.
  • Queilitis candidiásica: infección por Candida que produce descamación, costras y fisuras, frecuentemente asociada al hábito de lamerse los labios de forma crónica.
  • Impétigo labial: infección bacteriana (por Staphylococcus aureus o Streptococcus pyogenes) que puede simular una queilitis exfoliativa con costras melicéricas (amarillentas).

Queilitis granulomatosa

La queilitis granulomatosa es una forma poco frecuente de queilitis que se caracteriza por una hinchazón persistente e indolora de uno o ambos labios. Histológicamente, se observan granulomas no caseificantes en la biopsia. Puede presentarse de forma aislada o en el contexto del síndrome de Melkersson-Rosenthal (asociada a parálisis facial recurrente y lengua fisurada) o de la enfermedad de Crohn (granulomatosis orofacial). También debe descartarse la sarcoidosis. El tratamiento puede incluir corticosteroides intralesionales, corticosteroides sistémicos o inmunomoduladores.

Queilitis exfoliativa

La queilitis exfoliativa se caracteriza por una descamación continua del bermellón con formación de costras gruesas que se desprenden cíclicamente. Afecta con frecuencia a mujeres jóvenes y puede asociarse a factores psicológicos como la ansiedad o hábitos compulsivos de manipulación del labio. El tratamiento es difícil y requiere un abordaje multidisciplinar que puede incluir emolientes, corticosteroides tópicos, tacrolimús y, en algunos casos, apoyo psicológico.

Queilitis inducida por fármacos

Diversos medicamentos pueden provocar queilitis como efecto adverso. Los más frecuentemente implicados son los retinoides orales (isotretinoína, acitretina), ampliamente utilizados en el tratamiento del acné grave y de trastornos de la queratinización. La sequedad y descamación labial es uno de los efectos secundarios más comunes de la isotretinoína, y el uso intensivo de emolientes es fundamental durante el tratamiento. Otros fármacos implicados incluyen algunos antibióticos tópicos, antivirales y fármacos quimioterápicos.

Diagnóstico de la queilitis

El diagnóstico de la queilitis se basa en una historia clínica detallada y una exploración física minuciosa. Entre los elementos que el médico valorará se encuentran:

  • La localización de las lesiones (bermellón, comisuras, piel perioral, mucosa).
  • La duración y el patrón temporal (agudo, crónico, recurrente).
  • Los antecedentes de atopia, alergias, exposición solar, hábitos (tabaco, mordisqueo labial) y uso de cosméticos o medicamentos.
  • La existencia de enfermedades sistémicas (diabetes, enfermedad inflamatoria intestinal, déficits nutricionales, inmunosupresión).

En función de la sospecha diagnóstica, pueden solicitarse pruebas complementarias como:

  • Pruebas epicutáneas (patch test): para identificar alérgenos de contacto.
  • Cultivo microbiológico: para detectar hongos (Candida) o bacterias.
  • Analítica sanguínea: con determinación de hierro, ferritina, vitamina B12, ácido fólico, zinc y función tiroidea.
  • Biopsia: imprescindible cuando se sospecha queilitis actínica con displasia, queilitis granulomatosa o lesión maligna.

Tratamiento general de la queilitis

El tratamiento de la queilitis depende enteramente de la causa subyacente, por lo que el primer paso terapéutico es siempre establecer un diagnóstico preciso. No obstante, existen medidas comunes a la mayoría de los tipos de queilitis:

  • Emolientes y cremas barrera: la aplicación frecuente de vaselina, lanolina de grado farmacéutico o bálsamos labiales con formulación hipoalergénica es la base del tratamiento de todas las formas de queilitis. Estos productos restauran la barrera cutánea, retienen la humedad y protegen el bermellón de las agresiones externas.
  • Corticosteroides tópicos: indicados en las queilitis de origen inflamatorio (de contacto, atópica, eczematosa). Se utilizan de baja a mediana potencia y durante periodos cortos para evitar la atrofia cutánea. En los labios, la piel es especialmente fina, por lo que el uso prolongado de corticosteroides potentes está desaconsejado.
  • Inhibidores tópicos de calcineurina: tacrolimús y pimecrolimús son alternativas a los corticosteroides para el tratamiento de mantenimiento, ya que no producen atrofia cutánea y resultan útiles en las formas crónicas o recurrentes.
  • Antifúngicos tópicos: clotrimazol, miconazol o nistatina, indicados cuando hay infección por Candida, especialmente en la queilitis angular.
  • Antivirales: aciclovir o valaciclovir, tanto tópicos como orales, para el tratamiento del herpes labial. Son más eficaces cuando se inician precozmente, al primer síntoma de hormigueo.
  • Suplementos nutricionales: cuando se identifica un déficit de hierro, vitamina B12, ácido fólico o zinc como causa o factor contribuyente de la queilitis.
  • Eliminación del factor causal: retirada del alérgeno o irritante identificado, corrección de prótesis dentales, suspensión o sustitución de fármacos implicados, y modificación de hábitos como el lamido labial compulsivo.

Es importante recordar que la automedicación prolongada con corticosteroides tópicos en los labios puede agravar el problema a largo plazo, provocando una dermatitis perioral de rebote. Por ello, si la queilitis no mejora en un plazo razonable con medidas básicas, conviene consultar con un dermatólogo.

Precauciones para el paciente

Las personas que padecen o han padecido alguna forma de queilitis deben tener en cuenta las siguientes recomendaciones para prevenir recaídas y proteger la salud de sus labios:

  • Revisar la composición de los productos labiales que se utilizan habitualmente (bálsamos, barras de labios, protectores solares labiales). Si se ha diagnosticado una queilitis de contacto alérgica, es imprescindible evitar todos los productos que contengan el alérgeno identificado en las pruebas epicutáneas.
  • No arrancarse las costras ni las descamaciones de los labios, ya que esto retrasa la curación y favorece las infecciones secundarias.
  • Hidratarse adecuadamente, especialmente en ambientes secos o con calefacción, ya que la deshidratación sistémica contribuye a la sequedad labial.
  • Proteger los labios del sol con productos que contengan filtros solares físicos (dióxido de titanio u óxido de zinc), preferibles a los filtros químicos en pacientes con antecedentes de alergia de contacto.
  • Consultar con el médico ante cualquier lesión labial que no cicatrice en un plazo de tres semanas, que cambie de aspecto, crezca, sangre o se endurezca, ya que podría tratarse de una lesión maligna.
  • Si se está en tratamiento con isotretinoína u otros retinoides, utilizar emolientes labiales de forma intensiva durante todo el tratamiento y comunicar al dermatólogo cualquier empeoramiento significativo de la sequedad labial.

Cuándo acudir al médico

Aunque los labios secos o levemente agrietados son un problema común que suele resolverse con medidas básicas de hidratación, existen situaciones que requieren valoración médica:

  • La sequedad, descamación o fisuras en los labios persisten durante más de dos o tres semanas a pesar de usar emolientes adecuados.
  • Aparecen cambios de coloración (manchas blancas, rojas o pardas) en el bermellón que no desaparecen.
  • Se desarrolla una úlcera o costra que no cicatriza en el labio, especialmente en el labio inferior.
  • Las boqueras recidivan con frecuencia o no responden al tratamiento habitual.
  • Existe hinchazón persistente de uno o ambos labios sin causa aparente.
  • Los síntomas labiales se acompañan de otros signos como fatiga, palidez, pérdida de peso, úlceras bucales recurrentes o alteraciones digestivas.
  • Se sospecha una reacción alérgica a un cosmético, bálsamo labial o dentífrico.

Prevención de la queilitis

Si bien no todas las formas de queilitis pueden prevenirse, existen medidas generales que ayudan a proteger la salud de los labios:

  • Aplicar protector solar labial con factor de protección alto (FPS 30 o superior) antes de la exposición solar, y renovar su aplicación cada dos horas.
  • Utilizar emolientes y bálsamos labiales con formulaciones sencillas y sin fragancias ni alérgenos conocidos.
  • Evitar el hábito de lamerse los labios, ya que contribuye a su deshidratación e irritación.
  • Mantener una alimentación equilibrada que garantice el aporte adecuado de hierro, vitaminas del grupo B, zinc y ácido fólico.
  • Revisar periódicamente el ajuste de las prótesis dentales para evitar la acumulación de saliva en las comisuras.
  • No fumar: el tabaco es un factor agravante tanto de la queilitis actínica como de la queilitis angular y glandular.

Preguntas frecuentes

¿La queilitis es contagiosa?

Depende del tipo. La mayoría de las formas de queilitis (simple, de contacto, actínica, atópica, granulomatosa) no son contagiosas. Sin embargo, la queilitis de origen infeccioso sí puede transmitirse en determinadas circunstancias. El herpes labial, causado por el virus del herpes simple, se contagia por contacto directo con las lesiones activas (vesículas o úlceras), por lo que debe evitarse el contacto íntimo (besos, compartir utensilios) durante los brotes. Las infecciones bacterianas labiales también pueden transmitirse en condiciones de contacto estrecho, aunque es mucho menos frecuente.

¿El uso frecuente de bálsamo labial puede causar queilitis?

Sí, es posible. Aunque los bálsamos labiales están diseñados para proteger e hidratar los labios, algunos contienen ingredientes potencialmente irritantes o alergénicos como fragancias, conservantes (metilisotiazolinona), lanolina, propolis, mentol, alcanfor o filtros solares químicos. El uso repetido de estos productos puede desencadenar una queilitis de contacto alérgica o irritativa que, paradójicamente, se confunde con la sequedad que el paciente intenta tratar, creando un ciclo de aplicación y empeoramiento. Si se sospecha esta situación, es aconsejable suspender todos los productos labiales y consultar con un dermatólogo para realizar pruebas epicutáneas.

¿Las boqueras pueden indicar un problema de salud subyacente?

Sí. Aunque en muchos casos la queilitis angular se debe a factores locales (maceración por saliva, sobreinfección fúngica), cuando las boqueras son recurrentes, bilaterales o resistentes al tratamiento, pueden ser un signo de un problema sistémico. Entre las causas subyacentes que deben investigarse se encuentran la anemia ferropénica, el déficit de vitaminas del grupo B (especialmente B2 y B12), la diabetes mellitus, la infección por VIH, el síndrome de Sjögren y la enfermedad celíaca. Un análisis de sangre que incluya hemograma, niveles de hierro, ferritina, vitamina B12 y ácido fólico puede orientar hacia el diagnóstico.

¿La queilitis actínica siempre se convierte en cáncer?

No, la queilitis actínica no siempre evoluciona a cáncer, pero se considera una lesión precancerosa que requiere seguimiento y tratamiento. El riesgo de transformación maligna varía según las series, pero se estima que entre el 6 y el 17 % de los casos pueden evolucionar a un carcinoma de células escamosas del labio. El diagnóstico y tratamiento precoces son fundamentales para prevenir esta progresión. Las personas con queilitis actínica deben ser controladas periódicamente por un dermatólogo y deben extremar las medidas de protección solar.

¿Es necesario hacer una biopsia en toda queilitis?

No en todos los casos. La biopsia está indicada cuando el médico sospecha una causa que requiere confirmación histológica, como la queilitis actínica con posible displasia, la queilitis granulomatosa, la queilitis de células plasmáticas o cuando una lesión labial no responde al tratamiento y se necesita descartar una neoplasia maligna. En las formas más comunes y benignas de queilitis (simple, angular leve, de contacto con alérgeno identificado), el diagnóstico se realiza habitualmente mediante la historia clínica, la exploración física y, en su caso, las pruebas epicutáneas, sin necesidad de biopsia.

¿La queilitis puede afectar a los niños?

Sí. Los niños pueden presentar diversas formas de queilitis. La más frecuente es la queilitis simple por labios agrietados, especialmente en invierno o en climas secos, y la queilitis atópica en niños con dermatitis atópica. También es habitual la queilitis por el hábito de chuparse o lamerse los labios, que produce una dermatitis irritativa característica con un halo eritematoso bien delimitado alrededor de la boca. El herpes labial es otra causa frecuente de queilitis en la edad pediátrica. La queilitis actínica, en cambio, es excepcional en niños, ya que requiere una exposición solar acumulada durante años.

Referencias para el paciente

© Clínica Universidad de Navarra 2026

La información proporcionada en este Diccionario Médico de la Clínica Universidad de Navarra tiene como objetivo principal ofrecer un contexto y entendimiento general sobre términos médicos y no debe ser utilizada como fuente única para tomar decisiones relacionadas con la salud. Esta información es meramente informativa y no sustituye en ningún caso el consejo, diagnóstico, tratamiento o recomendaciones de profesionales de la salud. Siempre es esencial consultar a un médico o especialista para tratar cualquier condición o síntoma médico. La Clínica Universidad de Navarra no se responsabiliza por el uso inapropiado o la interpretación de la información contenida en este diccionario.

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