DICCIONARIO MÉDICO
Labio mayor de la vulva
Los labios mayores de la vulva (labia majora pudendi) son dos pliegues cutáneos longitudinales, gruesos y carnosos, que se extienden desde el monte de Venus hasta el periné y constituyen la delimitación más externa de los genitales femeninos. Con el labio del lado opuesto forman la hendidura pudenda, en cuyo interior se alojan los labios menores, el clítoris y el vestíbulo vaginal. Cada labio mayor es un repliegue cutáneo anteroposterior de unos 7-8 cm de longitud, 2-3 cm de anchura y entre 1 y 1,5 cm de espesor en la mujer adulta, aunque las dimensiones y la apariencia varían ampliamente de una persona a otra. Los dos labios mayores se unen entre sí por delante en la comisura anterior (al pie del monte de Venus) y por detrás en la comisura posterior (la horquilla perineal), situada entre la hendidura pudenda y el ano. La superficie externa es rugosa, pigmentada y, a partir de la pubertad, está cubierta por vello púbico; la superficie interna es lisa, húmeda y se continúa con los labios menores. La denominación anatómica procede del latín labium majus pudendi (plural labia majora pudendi): labium, "labio" (repliegue que delimita un orificio); majus, "mayor" (por contraste con los labios menores, más finos y mediales); y pudendi, del latín pudendum, derivado de pudēre, "avergonzarse", un nombre que refleja la actitud cultural clásica hacia los genitales externos. El castellano conserva la expresión "partes pudendas" con este mismo origen. El labio mayor está formado por varias capas de tejido. La capa más externa es piel verdadera, con todas sus estructuras anejas: folículos pilosos, glándulas sebáceas y glándulas sudoríparas —tanto ecrinas como apocrinas—, estas últimas responsables en parte de la secreción odorífera de la región genital. Bajo la piel se dispone un grueso panículo adiposo que confiere al labio mayor su consistencia carnosa y su función amortiguadora. En el espesor del tejido adiposo se encuentra también una lámina de tejido fibroso y muscular liso que se considera homóloga del músculo dartos del escroto masculino, así como vasos sanguíneos, nervios y tejido areolar. La irrigación sanguínea de los labios mayores procede de ramas de la arteria pudenda interna (rama de la arteria ilíaca interna) y de la arteria pudenda externa (rama de la arteria femoral). La inervación sensitiva depende del nervio pudendo y de ramas del nervio ilioinguinal. Esta rica inervación hace que los labios mayores sean sensibles al tacto, la presión y la temperatura, aunque menos que los labios menores. Los labios mayores se desarrollan a partir de los pliegues labioescrotales, una estructura embrionaria indiferenciada que aparece en ambos sexos durante las primeras semanas de gestación. Bajo la influencia de los andrógenos, los pliegues labioescrotales se fusionan en la línea media para formar el escroto en el feto masculino; en ausencia de ese estímulo hormonal, permanecen separados y dan lugar a los labios mayores en el feto femenino. Por ello, labios mayores y escroto se consideran estructuras homólogas: comparten el mismo origen embriológico, una composición histológica similar (piel con glándulas sebáceas, sudoríparas y tejido muscular liso tipo dartos) y una función protectora común (envolver los genitales internos). Aunque los labios mayores y los labios menores son componentes de la vulva, difieren de forma notable en su estructura y en sus propiedades. Los labios mayores son repliegues de piel verdadera: gruesos, cubiertos de vello tras la pubertad, con tejido adiposo abundante y con glándulas sebáceas y sudoríparas. Los labios menores, en cambio, están revestidos por mucosa: son más finos, carecen de folículos pilosos y de tejido adiposo, están muy vascularizados (lo que les confiere un tono más rosado o rojizo) y son considerablemente más sensibles al tacto. Embriológicamente también difieren: los labios menores son homólogos del cuerpo esponjoso uretral del varón, mientras que los labios mayores lo son del escroto. Del latín labium majus pudendi: labium, "labio" (repliegue que rodea un orificio); majus, "mayor"; y pudendi, de pudēre, "avergonzarse", una denominación que reflejaba la actitud cultural clásica hacia los genitales. En castellano se conserva la expresión "partes pudendas" con el mismo origen. Sí, en el sentido embriológico. Ambas estructuras se desarrollan a partir de los mismos pliegues labioescrotales del embrión. En presencia de andrógenos, los pliegues se fusionan para formar el escroto; en su ausencia, permanecen separados y forman los labios mayores. Comparten una histología similar: piel con glándulas sebáceas y sudoríparas, tejido muscular liso tipo dartos y una función protectora. Sí. La variabilidad en el tamaño, la forma, la pigmentación y la simetría de los labios mayores (y de los menores) es perfectamente normal y varía ampliamente de una persona a otra. Esta diversidad anatómica no tiene significado patológico en la inmensa mayoría de los casos. Si desea profundizar en conceptos asociados al labio mayor de la vulva, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el labio mayor de la vulva
Estructura y composición
Embriología: la homología con el escroto
Diferenciación con el labio menor
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre "labio mayor de la vulva"?
¿Son los labios mayores equivalentes al escroto masculino?
¿Es normal que los labios mayores sean asimétricos?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
© Clínica Universidad de Navarra 2026