DICCIONARIO MÉDICO
Vagina
La vagina es el conducto fibromuscular que conecta el cuello uterino con el exterior del cuerpo, revestido por una mucosa sin glándulas propias y formado, durante el desarrollo fetal, a partir de dos estructuras embrionarias distintas. La vagina se sitúa entre la vejiga, por delante, y el recto, por detrás, y se extiende desde el cuello del útero hasta el vestíbulo vulvar. En una mujer adulta mide, de forma orientativa, entre 8 y 10 centímetros, aunque la cifra varía con la edad, la paridad y el tono del suelo pélvico. En reposo, sus paredes laterales son más rígidas que la anterior y la posterior, lo que hace que el conducto se colapse sobre sí mismo con una forma de H en el corte transversal, no como un tubo abierto. Del latín vagīna, "vaina" o "funda". La Real Academia Española recoge esa misma raíz en su definición actual del término. En origen, la palabra solo designaba el estuche de una espada, y su traslado al órgano femenino se produjo primero como voz obscena, por analogía con el gladius ("espada") con el que los romanos nombraban al pene. El uso médico, mucho más tardío y conservador, tardó siglos en fijarse. El anatomista alemán Johann Vesling fue de los primeros en documentarlo con ese sentido específico, en 1641, en su tratado Syntagma Anatomicum. Antes de él, otros anatomistas del Renacimiento habían descrito con detalle estructuras vecinas sin que ese trabajo implicara todavía la acuñación del término tal como se usa hoy. La pared vaginal consta de tres capas. La más interna, la mucosa, está formada por un epitelio escamoso estratificado no queratinizado, apoyado sobre una lámina propia gruesa y muy vascularizada. A diferencia de otras mucosas del aparato reproductor, la vaginal carece de glándulas propias: su humedad procede del moco cervical que desciende desde el útero y del trasudado que atraviesa la pared a través de ese plexo vascular submucoso, con una aportación menor de las glándulas vestibulares mayores (de Bartholin) durante la excitación sexual. La capa media, muscular, combina fibras de músculo liso dispuestas en dos direcciones, una circular interna y otra longitudinal externa, poco delimitadas entre sí. La adventicia, la capa más externa, no está recubierta de mesotelio y se continúa directamente con la fascia de la vejiga y la del recto, lo que explica buena parte de la proximidad quirúrgica entre estas estructuras. En su extremo superior, la vagina rodea el cuello uterino y forma cuatro fondos de saco o fórnix (anterior, posterior y dos laterales); el posterior es el más profundo de los cuatro. El desarrollo de la vagina combina dos orígenes distintos. Sus dos tercios superiores proceden del extremo caudal fusionado de los conductos paramesonéfricos, o de Müller, la misma estructura que da lugar al útero. El tercio inferior, en cambio, se forma a partir del seno urogenital, mediante dos evaginaciones llamadas bulbos senovaginales que proliferan hasta constituir la placa vaginal. Esa placa se canaliza de forma progresiva y completa el conducto hacia el final del quinto mes de gestación. Si el proceso se interrumpe, el resultado son las malformaciones que se agrupan bajo el síndrome de Mayer-Rokitansky-Küster-Hauser, con agenesia total o parcial del conducto (para el desarrollo completo de este cuadro, consulte la entrada agenesia vaginal). El seno urogenital aporta también el vestíbulo vulvar en el que se abre la vagina, una continuidad embrionaria que explica por qué ambas estructuras, vulva y vagina, suelen confundirse en el lenguaje cotidiano pese a ser anatómicamente distintas. En el uso coloquial es habitual emplear "vagina" para referirse al conjunto de los genitales externos femeninos, pero el término anatómico correcto para esa región es vulva: los labios mayores y menores, el clítoris y el vestíbulo. La vagina, en sentido estricto, es el conducto interno que arranca en ese vestíbulo y termina en el cérvix uterino. No es visible desde el exterior salvo por su abertura, que en muchas mujeres queda parcialmente cubierta por el himen, un pliegue mucoso remanente del desarrollo embrionario. Del latín vagina, "vaina" de una espada. La medicina conservó el término en su forma original, mientras que en el habla común evolucionó hasta la palabra "vaina" que usamos hoy. No, aunque en el lenguaje corriente se usan a menudo como sinónimos. La vulva agrupa las estructuras genitales visibles desde el exterior (labios, clítoris, vestíbulo); la vagina es el conducto interno que conecta ese vestíbulo con el cuello uterino. Un ejemplo ayuda a fijar la diferencia: un tampón se inserta en la vagina, mientras que una irritación de los labios mayores afecta a la vulva. La canalización del conducto se completa hacia el quinto mes de gestación, a partir de la fusión progresiva de los conductos de Müller, en la porción superior, y el seno urogenital, en la inferior. No. A pesar de que se habla con frecuencia de "lubricación vaginal", el conducto carece de glándulas propias. La humedad procede del moco producido por el cuello uterino y del trasudado vascular de la propia pared, con una contribución menor de las glándulas de Bartholin, situadas en el vestíbulo vulvar y no en la vagina. Porque sus paredes anterior y posterior se tocan en reposo, mientras que las laterales mantienen mayor rigidez. Esa asimetría da al conducto, visto en corte transversal, una forma de H y no de círculo, y permite que se distienda con facilidad durante el coito o el parto.Qué es la vagina
Anatomía e histología
Origen embrionario
Diferenciación con la vulva
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene exactamente la palabra "vagina"?
¿Es lo mismo la vagina que la vulva?
¿Cuándo se forma la vagina durante el embarazo?
¿Tiene glándulas la vagina?
¿Por qué la vagina no tiene forma de tubo recto?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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