DICCIONARIO MÉDICO
Labio menor de la vulva
Los labios menores son los dos pliegues internos de la vulva, situados por dentro de los labios mayores. Son finos, de aspecto mucoso, carecen de vello y de grasa, y enmarcan la entrada de la vagina y de la uretra. También se les llama ninfas. Su equivalente masculino no es el escroto, como ocurre con los labios mayores, sino el rafe que recorre la cara inferior del pene. Cada labio menor es un repliegue delgado de piel muy fina y húmeda que discurre por dentro del labio mayor correspondiente. Los dos delimitan un espacio central, el vestíbulo, donde se abren el orificio de la uretra y el de la vagina. Reciben también el nombre popular de ninfas. En la terminología clásica se denominan labia minora pudendi. Minora es el plural de minus, "menor", por su tamaño frente a los labios mayores. El sobrenombre de ninfas procede del griego nymphe, que designaba a las divinidades de las fuentes y los manantiales; la elección aludía a su cercanía con la salida de la orina. Por delante, cada labio menor se divide en dos hojas al llegar al clítoris: la superior pasa por encima y forma, con la del otro lado, el capuchón que lo cubre (el prepucio del clítoris); la inferior pasa por debajo y constituye su frenillo. Hacia atrás, ambos labios se estrechan y suelen unirse formando un pequeño pliegue transversal. Su superficie no tiene vello ni el colchón de grasa de los labios mayores, pero sí abundantes glándulas sebáceas. Están muy vascularizados e inervados, rasgo que los vuelve especialmente sensibles y que explica su color rosado. Ese riego tan rico es también el motivo de que las heridas o los desgarros en esta zona sangren con facilidad. Los labios menores nacen de los pliegues uretrales del embrión, unos relieves presentes antes de que el sexo se manifieste. Bajo el efecto de las hormonas masculinas, esos pliegues se cierran en la línea media de la cara inferior del pene y dan lugar al rafe peneano y a la uretra esponjosa. Cuando ese estímulo hormonal no existe, los pliegues no llegan a soldarse y se convierten en los labios menores. Por eso su pareja anatómica masculina es el rafe del pene, y no el escroto, que corresponde a los labios mayores. Pocas estructuras del cuerpo presentan tanta diversidad. La anchura de los labios menores va desde menos de un centímetro hasta más de cinco, y en muchas mujeres sobresalen por fuera de los labios mayores, algo del todo normal. La forma, la simetría y la pigmentación cambian de una persona a otra, y una cierta asimetría entre ambos lados es lo habitual. Toda esa variación es fisiológica y no tiene, por sí misma, significado patológico. Por analogía con las ninfas de la mitología griega, divinidades ligadas a las fuentes y los manantiales. Los anatomistas antiguos vieron una relación entre estos pliegues y la salida de la orina, y de ahí tomaron el nombre. La palabra sigue vigente en los textos médicos como sinónimo de labios menores. Al rafe peneano y a la uretra esponjosa, no al escroto. Unos y otro derivan de los mismos pliegues uretrales del embrión: si actúan las hormonas masculinas se cierran para formar el rafe y la uretra del pene; si no lo hacen, quedan abiertos como labios menores. Sí. Que uno o ambos labios menores asomen por fuera de los mayores, o que uno sea mayor que el otro, entra dentro de lo normal. Los estudios de medición recogen anchuras que van de menos de un centímetro a más de cinco, todas fisiológicas.Qué es el labio menor de la vulva
Forma y disposición
Su equivalente en el varón
Una anatomía muy variable
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llaman ninfas?
¿A qué estructura masculina corresponden?
¿Es normal que sobresalgan o que sean asimétricos?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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