DICCIONARIO MÉDICO

Labio menor de la vulva

Los labios menores de la vulva (labia minora pudendi), también llamados ninfas (nymphae), son dos repliegues finos de tejido mucoso situados medialmente a los labios mayores. Se extienden desde el capuchón del clítoris hasta la horquilla perineal y delimitan entre sí el vestíbulo vaginal, en el que se abren los orificios de la uretra y de la vagina. A diferencia de los labios mayores, carecen de vello, de tejido adiposo y de glándulas sudoríparas, y están ricamente vascularizados e inervados, lo que les confiere una sensibilidad muy superior.

Qué es el labio menor de la vulva

Cada labio menor es un repliegue delgado y flexible de mucosa —no de piel verdadera— que se sitúa en el plano medial respecto al labio mayor correspondiente. Los dos labios menores se unen por delante para formar el prepucio (o capuchón) y el frenillo del clítoris, y por detrás confluyen en un reborde denominado frenillo de los labios menores o fourchette (horquilla), situado justo por delante de la comisura posterior de los labios mayores. El espacio que delimitan los labios menores entre sí —el vestíbulo vulvar— contiene los orificios de la uretra y de la vagina, así como las desembocaduras de las glándulas de Bartolino (glándulas vestibulares mayores) y de las glándulas vestibulares menores.

Los labios menores reciben en la nomenclatura anatómica clásica el nombre latino de labia minora pudendi: labium, "labio"; minus, "menor" (por su menor grosor respecto a los labios mayores); y pudendi, de pudēre, "avergonzarse". Pero poseen además un sinónimo anatómico de gran riqueza etimológica: ninfas (nymphae), del griego νύμφη (nymphē), que significaba originalmente "novia", "mujer joven en plenitud" y, por extensión, designaba a las divinidades menores femeninas de la naturaleza —espíritus de las fuentes, los bosques y los ríos— que la mitología grecolatina asociaba a la fertilidad y la belleza. La aplicación del término ninfa a los labios menores está documentada en textos anatómicos desde finales del siglo XVI y refleja la asociación simbólica de estas estructuras con la feminidad y la función reproductiva. De esta misma raíz procede la voz ninfomanía.

Estructura y composición

La histología de los labios menores difiere sustancialmente de la de los labios mayores, y esta diferencia es la clave para distinguirlos. Los labios menores están revestidos por un epitelio escamoso estratificado no queratinizado (mucosa), no por piel verdadera: carecen de folículos pilosos, de glándulas sudoríparas y de tejido adiposo subcutáneo. Poseen, en cambio, abundantes glándulas sebáceas no asociadas a folículos pilosos, cuya secreción contribuye a la lubricación y protección del vestíbulo. Su estroma contiene fibras elásticas, tejido conectivo laxo, una red vascular muy densa —que les confiere su color rosado o rojizo— y una elevada concentración de terminaciones nerviosas, lo que los convierte en una de las zonas de mayor sensibilidad táctil de todo el cuerpo.

La irrigación sanguínea procede de ramas de la arteria pudenda interna, con una participación menor de la arteria pudenda externa. La inervación sensitiva depende de los nervios labiales posteriores (ramas del nervio pudendo, con origen en los segmentos sacros S2-S3 de la médula espinal). Durante la excitación sexual, la congestión de la red vascular produce un aumento de volumen y un oscurecimiento del color de los labios menores.

Embriología: la homología con el rafe peneano

Los labios menores se desarrollan a partir de los pliegues uretrales (o pliegues genitales) del embrión sexualmente indiferenciado. Bajo la influencia de los andrógenos, estos pliegues se fusionan en la línea media ventral del pene para formar el rafe peneano y el cuerpo esponjoso de la uretra en el feto masculino. En ausencia de ese estímulo hormonal, los pliegues permanecen separados y dan lugar a los labios menores en el feto femenino. Por ello, labios menores y rafe peneano se consideran estructuras homólogas: comparten el mismo origen embriológico aunque desempeñen funciones anatómicas muy distintas. Esta homología difiere de la de los labios mayores, que son homólogos del escroto y derivan de los pliegues labioescrotales, una estructura embrionaria distinta.

Diferenciación con el labio mayor

Aunque ambos tipos de labios son componentes de la vulva y comparten una función protectora, las diferencias entre labios menores y labios mayores son notables. Los labios mayores son repliegues de piel verdadera: gruesos, carnosos, con tejido adiposo, cubiertos de vello tras la pubertad, con glándulas sebáceas y sudoríparas, y homólogos del escroto masculino. Los labios menores, en cambio, son repliegues de mucosa: finos, sin vello, sin tejido adiposo, con glándulas sebáceas pero sin sudoríparas, mucho más vascularizados y sensibles, y homólogos del rafe peneano. En términos funcionales, los labios mayores proporcionan sobre todo protección mecánica y acolchamiento, mientras que los labios menores protegen el vestíbulo de la desecación y la irritación y desempeñan un papel relevante en la sensibilidad genital.

Preguntas frecuentes

¿Por qué los labios menores se llaman también "ninfas"?

El sinónimo anatómico ninfas (nymphae) procede del griego νύμφη (nymphē), que significaba "novia", "mujer joven" y designaba a las divinidades menores femeninas de la naturaleza que la mitología grecolatina asociaba a la fertilidad. La aplicación del término a los labios menores está documentada desde el siglo XVI y refleja esa asociación simbólica con la feminidad y la función reproductiva.

¿Es normal que los labios menores sean asimétricos o sobresalgan de los labios mayores?

Sí. La variabilidad en el tamaño, la forma, la pigmentación y la simetría de los labios menores es perfectamente normal y muy amplia: en algunas mujeres son apenas visibles, mientras que en otras sobresalen claramente por fuera de los labios mayores. Esta diversidad anatómica no tiene significado patológico. Estudios de medición han documentado anchuras de los labios menores que oscilan desde menos de un centímetro hasta más de cinco centímetros, todas dentro del rango fisiológico.

¿Son los labios menores equivalentes a alguna estructura masculina?

Sí. Embriológicamente, los labios menores son homólogos del rafe peneano masculino: ambos derivan de los pliegues uretrales del embrión indiferenciado. Esta homología es diferente de la de los labios mayores, que son homólogos del escroto. Por eso se dice que los labios menores y los labios mayores, aunque contiguos, tienen orígenes embrionarios distintos.

Referencias

  1. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Vulva. MedlinePlus, enciclopedia médica en español.
  2. Manual MSD, versión para público general. Órganos genitales externos femeninos.
  3. Kenhub. Órganos reproductores femeninos: anatomía y funciones.
  4. Real Academia Española. Labio. Diccionario de la lengua española.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados al labio menor de la vulva, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Labio mayor de la vulva: pliegue cutáneo externo que delimita la hendidura pudenda.
  • Vulva: conjunto de los genitales externos femeninos.
  • Labio: repliegue que delimita un orificio natural del cuerpo.
  • Labial: adjetivo que designa lo relativo a los labios.
  • Clítoris: órgano eréctil situado en la parte anterior de la vulva, cuyo prepucio forman los labios menores.
  • Himen: membrana mucosa que cierra parcialmente el introito vaginal.
  • Carúncula himenal: restos del himen tras su dilatación.
  • Glándula de Bartolino: glándula vestibular mayor que desemboca en el vestíbulo, entre los labios menores.
  • Vagina: canal genital femenino cuyo orificio se abre en el vestíbulo delimitado por los labios menores.
  • Mucosa: membrana que reviste los labios menores (a diferencia de la piel que cubre los labios mayores).
  • Vulvitis: inflamación de la vulva.
  • Craurosis vulvar: atrofia y retracción de los tejidos de la vulva.
  • Comisura: punto de unión entre los extremos de dos estructuras simétricas.

La información proporcionada en este Diccionario Médico de la Clínica Universidad de Navarra tiene como objetivo principal ofrecer un contexto y entendimiento general sobre términos médicos y no debe ser utilizada como fuente única para tomar decisiones relacionadas con la salud. Esta información es meramente informativa y no sustituye en ningún caso el consejo, diagnóstico, tratamiento o recomendaciones de profesionales de la salud. Siempre es esencial consultar a un médico o especialista para tratar cualquier condición o síntoma médico. La Clínica Universidad de Navarra no se responsabiliza por el uso inapropiado o la interpretación de la información contenida en este diccionario.

© Clínica Universidad de Navarra 2026