DICCIONARIO MÉDICO
Incidentaloma
Un incidentaloma es una masa o lesión descubierta de forma casual durante una prueba de imagen solicitada por un motivo clínico distinto al del hallazgo. El término se acuñó en 1982 para nombrar un problema nuevo que la extensión de la tomografía computarizada estaba creando en la práctica médica. La localización suprarrenal es la más frecuente, aunque la hipófisis, el tiroides y el hígado también figuran entre los órganos donde estas lesiones aparecen con regularidad. La Real Academia Española registra la voz incidentaloma como préstamo del inglés, formado por el adjetivo incidental y el sufijo griego -oma (ὄγκωμα, tumor, masa). La combinación resulta inusual: un componente anglosajón soldado a un morfema griego que, en la nomenclatura médica clásica, se reserva para designar neoplasias o masas tisulares. El resultado es un neologismo deliberadamente informal, casi coloquial, que los propios radiólogos estadounidenses adoptaron con cierta ironía para nombrar esas lesiones que nadie esperaba encontrar pero que, con las nuevas técnicas de imagen, resultaba imposible no ver. Glenn W. Geelhoed y Edward M. Druy publicaron el término por primera vez en 1982, cuando la resolución de la tomografía computarizada empezaba a revelar de forma rutinaria masas en órganos que hasta entonces solo se exploraban con radiología convencional. Las glándulas suprarrenales fueron las primeras protagonistas: situadas sobre los riñones y ocultas hasta entonces a la imagen radiológica estándar, comenzaron a mostrar con frecuencia lesiones en pacientes asintomáticos a quienes se les realizaba un escáner abdominal por motivos completamente ajenos a la patología adrenal. El fenómeno tiene una explicación técnica directa. A medida que las modalidades de imagen ganan resolución y se solicitan con mayor frecuencia, aumenta la probabilidad de visualizar lesiones que antes permanecían inadvertidas durante toda la vida del paciente. Estudios de autopsias ya habían documentado que en torno al 6 % de la población adulta alberga alguna masa suprarrenal benigna sin repercusión clínica; lo que cambió a partir de los años ochenta no fue la prevalencia de esas masas, sino la capacidad de detectarlas en vida. Se estima que aproximadamente un 2 % de las tomografías abdominales revelan un incidentaloma suprarrenal. La cifra sube con la edad: por encima de los 70 años, la prevalencia puede superar el 7 %. En el tiroides el escenario es aún más llamativo, porque la ecografía tiroidea detecta nódulos en hasta el 70 % de los adultos explorados, la inmensa mayoría sin relevancia clínica. En la hipófisis, las series de resonancia magnética encuentran microadenomas en el 4-38 % de la población general, un rango amplísimo que depende del diseño del estudio y de la sensibilidad del equipo utilizado. El incidentaloma suprarrenal sigue siendo el prototipo. La mayoría corresponde a adenomas adrenales no funcionantes (es decir, sin producción hormonal autónoma), pero la lista de posibilidades anatomopatológicas es larga: mielolipomas, quistes, feocromocitomas, metástasis de tumores a distancia y, en un porcentaje reducido, carcinomas adrenocorticales. Que la masa sea un hallazgo casual no prejuzga su naturaleza; lo que define al incidentaloma es la circunstancia de su descubrimiento, no su biología. En la hipófisis, los incidentalomas suelen ser microadenomas menores de 10 mm, con frecuencia no secretores, aunque algunos pueden producir prolactina u otras hormonas en cantidades subclínicas. En el hígado se acumulan sobre todo hemangiomas y quistes simples, lesiones que rara vez requieren intervención. La situación se complica cuando el paciente tiene antecedentes oncológicos, porque entonces cualquier lesión hepática obliga a descartar una metástasis. Descubrir un incidentaloma coloca al médico ante un dilema que no existía antes de la era de la imagen avanzada. La mayoría de estas lesiones son benignas e indolentes, pero ignorarlas por completo entraña el riesgo, pequeño, de pasar por alto un tumor funcionante o maligno. Investigarlas todas de forma exhaustiva genera, en cambio, pruebas adicionales, ansiedad para el paciente y un consumo de recursos sanitarios que en muchos casos no aporta beneficio. A este fenómeno se lo conoce en la literatura médica anglosajona como cascade effect: un hallazgo inesperado desencadena una serie de estudios cuya relación coste-beneficio puede ser desfavorable. Las guías de las sociedades de endocrinología (entre ellas la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, SEEN) han intentado ordenar este terreno estableciendo criterios de tamaño, características radiológicas y determinaciones hormonales mínimas que permiten estratificar el riesgo sin someter a todos los pacientes al mismo circuito de estudios. El umbral de 1 cm es el que la mayoría de los consensos fija como punto de partida para la evaluación formal de un incidentaloma suprarrenal. Es un neologismo acuñado en inglés en 1982 por el cirujano Glenn W. Geelhoed y el radiólogo Edward M. Druy. Combina el adjetivo inglés incidental con el sufijo griego -oma, que designa masa o tumor. La RAE lo incorporó al diccionario como anglicismo adaptado. No necesariamente. Aunque el sufijo -oma sugiere tumor, el término abarca cualquier lesión hallada de forma fortuita: quistes, hemangiomas, hiperplasias, granulomas e incluso pseudomasas. Lo definitorio es la circunstancia del descubrimiento, no la naturaleza histológica. Depende del órgano. En las glándulas suprarrenales, las series publicadas sitúan la proporción de lesiones malignas (carcinomas primarios o metástasis) por debajo del 5 %. En la hipófisis, la inmensa mayoría son adenomas benignos. En el tiroides, los nódulos incidentales que resultan ser carcinomas representan una fracción pequeña del total, aunque la cifra exacta varía según el método de detección. El uso más extendido del término se refiere a la suprarrenal, que es donde nació el concepto, pero hoy se aplica también a hallazgos incidentales en hipófisis, tiroides, hígado, riñón y pulmón. Algunos autores han propuesto abandonar la palabra por considerarla imprecisa; la comunidad médica, sin embargo, la sigue utilizando con frecuencia. Si desea profundizar en conceptos vinculados al incidentaloma, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es un incidentaloma
Por qué se detectan cada vez más incidentalomas
Localizaciones y naturaleza de las lesiones
El problema del efecto cascada
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra incidentaloma?
¿Un incidentaloma es siempre un tumor?
¿Con qué frecuencia resultan malignos?
¿Solo se habla de incidentaloma en la glándula suprarrenal?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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