DICCIONARIO MÉDICO
Epiescleritis
La epiescleritis es la inflamación de la epiesclera, la capa de tejido conectivo vascularizado que recubre la porción anterior de la esclerótica. Se trata de un proceso frecuente, benigno y autolimitado, que afecta sobre todo a mujeres jóvenes y de mediana edad. En la mayoría de los casos no compromete la visión ni deja secuelas. La epiesclera es una membrana fibroelástica, delgada y bien vascularizada, interpuesta entre la conjuntiva bulbar y la esclerótica propiamente dicha. Su irrigación procede de las arterias ciliares anteriores, ramas de la arteria oftálmica, que forman dos plexos: uno superficial con disposición radial y otro profundo adherido a la superficie escleral. Cuando el tejido epiescleral se inflama, la dilatación de esos vasos superficiales produce el enrojecimiento sectorial tan característico del cuadro. El término proviene del griego ἐπί (epí, "sobre, encima de") y σκληρός (sklērós, "duro"), en alusión a la capa que se sitúa por encima de la túnica dura del globo ocular. El sufijo -itis indica, como es habitual en la nomenclatura médica, proceso inflamatorio. Watson y Hayreh publicaron en 1976, en el British Journal of Ophthalmology, la clasificación que todavía sirve de referencia para distinguir la epiescleritis de la escleritis y sus respectivos subtipos. La epiesclera consta de dos capas laxamente unidas entre sí. La capa parietal, más externa, alberga el plexo vascular superficial; la capa visceral se adhiere directamente a la esclerótica. En condiciones normales, ambas capas permiten un discreto deslizamiento de la conjuntiva sobre la esclera con cada parpadeo. Cuando se desencadena la inflamación, los vasos del plexo superficial se dilatan y aparece un área de hiperemia circunscrita a un sector del globo, generalmente el temporal. No se afecta el plexo profundo. Esa limitación a las capas más externas explica que el cuadro curse sin dolor intenso y sin amenaza para la agudeza visual, algo que no sucede en la escleritis, donde la inflamación penetra hasta la esclerótica. Un dato clínico útil: al instilar una gota de fenilefrina al 2,5 % sobre la superficie ocular, los vasos epiesclerales se blanquean y el enrojecimiento desaparece. En la escleritis, los vasos profundos no responden a la fenilefrina y la hiperemia violácea persiste. Se reconocen dos presentaciones principales, siguiendo la clasificación de Watson y Hayreh. Epiescleritis difusa (también denominada simple). Es la más frecuente y representa aproximadamente el 70 % de los casos. La congestión vascular afecta a un sector amplio de la epiesclera o incluso a toda su extensión, sin formar una elevación localizada. Los episodios tienden a resolverse en 7 a 10 días y pueden recurrir cada uno a tres meses. Epiescleritis nodular. Supone alrededor del 30 % de los casos. Se distingue por la aparición de un nódulo elevado, hiperémico y edematoso en el tejido epiescleral. Ese nódulo resulta móvil sobre la esclerótica subyacente (en la escleritis nodular, por el contrario, el nódulo permanece adherido). Los episodios suelen durar más, la molestia es algo mayor y la asociación con enfermedades sistémicas resulta más habitual. En la mayoría de los pacientes no se identifica una causa concreta: la epiescleritis se considera idiopática. Hasta un tercio de los casos, no obstante, se presenta en el contexto de enfermedades sistémicas, sobre todo conectivopatías y vasculitis. La artritis reumatoide y el lupus eritematoso sistémico encabezan la lista; con menor frecuencia se han descrito asociaciones con la poliarteritis nodosa, la granulomatosis con poliangeítis, la enfermedad inflamatoria intestinal y algunas infecciones, entre ellas el herpes zóster oftálmico. Cuando la epiescleritis se presenta de forma aislada y no recurre, no suele ser necesario investigar una enfermedad de base. Sin embargo, los episodios recurrentes o la presencia de una forma nodular obligan a descartar un proceso autoinmune subyacente mediante estudio analítico dirigido. Ante un ojo rojo, la primera confusión habitual es con la conjuntivitis. En la conjuntivitis la hiperemia afecta a toda la superficie bulbar y palpebral, hay secreción (acuosa, mucosa o purulenta) y el lagrimeo es abundante. La epiescleritis se distingue porque el enrojecimiento queda circunscrito a un sector del globo, no produce secreción y el lagrimeo es discreto. Más relevante es la distinción con la escleritis, un cuadro inflamatorio que afecta a capas más profundas y que puede comprometer la visión. La escleritis produce un dolor sordo, profundo, que interfiere con el sueño, se acompaña de fotofobia marcada y presenta un tono violáceo que no blanquea con fenilefrina. La escleritis exige, además, un abordaje terapéutico más agresivo y un seguimiento más estrecho, dado que con frecuencia se asocia a enfermedades autoinmunes graves. Esa diferencia en el pronóstico justifica que cualquier sospecha razonable de escleritis requiera valoración oftalmológica. Del griego ἐπί (epí, "sobre") y σκληρός (sklērós, "duro"), más el sufijo -itis, que indica inflamación. La esclerótica recibió ese nombre por la dureza de su tejido fibroso, y la epiesclera es, literalmente, la capa que se encuentra encima de ella. No. Salvo situaciones muy infrecuentes en las que se produzca una opacidad corneal periférica tras episodios muy prolongados, la epiescleritis no afecta a la agudeza visual. La visión se mantiene normal durante el episodio y después de él. No, y la distinción tiene consecuencias prácticas. La epiescleritis afecta solamente a la capa superficial que recubre la esclerótica; cursa con molestia leve y se resuelve sola en días. La escleritis compromete la esclerótica en profundidad, produce dolor intenso, puede amenazar la visión y suele requerir un estudio sistémico. Watson y Hayreh establecieron en 1976 los criterios clínicos que permiten diferenciar ambos cuadros con la lámpara de hendidura. Sí. Las recurrencias son frecuentes, especialmente en la forma difusa. Algunos pacientes presentan brotes cada pocos meses durante años, con remisión espontánea en cada episodio. Cuando las recidivas son muy habituales conviene investigar si existe una enfermedad sistémica de fondo. Si desea profundizar en conceptos asociados a la epiescleritis, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la epiescleritis
Anatomía de la epiesclera y mecanismo inflamatorio
Formas clínicas
Causas y asociaciones sistémicas
Diferenciación con la escleritis y la conjuntivitis
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra epiescleritis?
¿La epiescleritis puede dañar la vista?
¿Es lo mismo epiescleritis que escleritis?
¿La epiescleritis puede repetirse?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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