DICCIONARIO MÉDICO
Epiescleritis difusa
La epiescleritis difusa, también llamada epiescleritis simple, es la forma más frecuente de epiescleritis. Representa aproximadamente el 70 % de los casos y se caracteriza por una congestión vascular sectorial o generalizada de la epiesclera, sin elevación nodular. Suele resolverse de forma espontánea en 7 a 10 días. Se trata de un proceso inflamatorio circunscrito al plexo vascular superficial de la epiesclera. En la epiescleritis nodular aparece un nódulo localizado y palpable; la forma difusa, en cambio, cursa con hiperemia plana, sin relieve tisular apreciable. Esa hiperemia puede limitarse a un sector del globo ocular (forma sectorial, que es la más habitual, con cerca de dos tercios de los casos) o extenderse a toda la superficie epiescleral visible. El enrojecimiento tiene un tono rosado o rojo vivo, distinto de la tonalidad violácea propia de la escleritis. Al instilar fenilefrina tópica los vasos se blanquean, lo que confirma que la dilatación afecta solo al plexo superficial. La molestia que produce es moderada: sensación de cuerpo extraño, cierta irritación, lagrimeo discreto. La visión no se altera. Uno de los rasgos que mejor define a la epiescleritis difusa es su tendencia a recurrir. Muchos pacientes experimentan brotes intermitentes cada uno a tres meses, a veces durante años, con remisión espontánea en cada episodio. La frecuencia y la duración de las recidivas varían mucho de un individuo a otro; en algunos casos, los episodios se espacian progresivamente hasta desaparecer. No todos los brotes afectan al mismo sector del ojo. Es posible que un episodio se localice en la zona temporal y el siguiente en la nasal, o que la hiperemia sea más extensa en una recurrencia que en la anterior. Esa variabilidad no implica agravamiento. La proporción de pacientes con epiescleritis difusa en los que se encuentra una enfermedad sistémica asociada es algo menor que en la forma nodular. Con todo, hasta un tercio del total de las epiescleritis se presenta en el contexto de conectivopatías o vasculitis. Cuando los episodios de epiescleritis difusa son recurrentes, conviene valorar la posibilidad de una enfermedad autoinmune subyacente. La distinción es morfológica y clínica. En la difusa, el enrojecimiento es plano y puede afectar a un sector amplio o a toda la epiesclera. En la nodular aparece un nódulo elevado, hiperémico, que se desplaza con facilidad sobre la esclerótica. Los episodios nodulares duran más, resultan algo más molestos y tienen una asociación más clara con enfermedades sistémicas. Depende. Un primer episodio aislado, sin otros datos clínicos de alerta, no suele necesitar estudios adicionales. Pero si los brotes se repiten, o si el paciente presenta dolores articulares, lesiones cutáneas u otros indicios de enfermedad autoinmune, es razonable solicitar un estudio analítico básico. Sí, y la confusión ocurre con frecuencia. La diferencia principal es que en la conjuntivitis el enrojecimiento abarca la conjuntiva bulbar y palpebral por igual, hay secreción y el lagrimeo es abundante. En la epiescleritis difusa la hiperemia queda confinada a un sector del globo, no hay secreción y la molestia es más discreta. Si desea profundizar en conceptos asociados, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la epiescleritis difusa
Patrón de recurrencia
Relación con enfermedades sistémicas
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre epiescleritis difusa y nodular?
¿La epiescleritis difusa requiere algún estudio especial?
¿Puede confundirse con una conjuntivitis?
Referencias
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