DICCIONARIO MÉDICO
Uveítis
La uveítis es la inflamación de la úvea, la capa vascular intermedia del ojo formada por el iris, el cuerpo ciliar y la coroides. Los oftalmólogos emplean el término en un sentido más amplio: bajo ese nombre común se agrupan procesos inflamatorios intraoculares muy distintos entre sí en localización, causa y pronóstico. El término combina "uvea" con el sufijo griego "-itis", que en su origen acompañaba de forma implícita a la palabra femenina "nosos" (enfermedad) y que terminó fijándose como partícula genérica para nombrar procesos inflamatorios: artritis, hepatitis, dermatitis y, por extensión, uveítis. Aplicado a la úvea, el resultado designa la inflamación de esa capa vascular. En la práctica clínica, sin embargo, el término se ha extendido a cualquier inflamación del interior del ojo, afecte o no directamente al iris, al cuerpo ciliar o a la coroides: la retina y el humor vítreo, estructuras vecinas de la úvea, pueden verse implicados sin que el proceso deje de llamarse uveítis. La úvea concentra buena parte del riego sanguíneo del ojo. Esa misma vascularización, que en condiciones normales nutre las estructuras internas, se convierte en la vía de entrada de células inflamatorias cuando el sistema inmunitario reacciona frente a un agente infeccioso, una proteína propia mal reconocida o un traumatismo. Llegan entonces leucocitos y mediadores químicos al humor acuoso y al vítreo, lo que enturbia estos medios transparentes y puede alterar estructuras próximas como la retina o el nervio óptico. Alrededor de la mitad de los casos se consideran idiopáticos, es decir, sin causa identificable pese a un estudio diagnóstico completo. Entre las causas que sí se logran identificar figuran los trastornos autoinmunitarios (espondiloartritis, artritis idiopática juvenil, enfermedad de Behçet, sarcoidosis), las infecciones (toxoplasmosis, tuberculosis, herpes, sífilis) y los traumatismos oculares, incluidas las complicaciones posquirúrgicas. El criterio más utilizado en la práctica clínica es anatómico y fue fijado en 2005 por el grupo internacional de consenso sobre nomenclatura de las uveítis (SUN, por sus siglas en inglés), que adaptó una propuesta previa de 1987. Distingue cuatro formas según el lugar donde se concentra la inflamación. La uveítis anterior se localiza en el iris y el cuerpo ciliar y es, con diferencia, la forma más frecuente. La uveítis intermedia afecta sobre todo al vítreo y a la periferia de la retina. La uveítis posterior compromete la coroides, la retina o ambas. Cuando la inflamación alcanza los tres segmentos a la vez, se habla de panuveítis. Existe además una clasificación etiológica, que distingue la uveítis endógena, originada dentro del propio organismo, de la uveítis exógena, provocada por un agente que accede al ojo desde el exterior. Los dos criterios, el anatómico y el etiológico, se combinan en la práctica: una misma uveítis anterior puede ser, según su causa, endógena o exógena. La incidencia de la uveítis se sitúa, según las series publicadas, entre 17 y 52 casos nuevos por cada 100.000 personas y año, con una prevalencia de entre 69 y 115 casos por 100.000 habitantes. Afecta sobre todo a adultos jóvenes y de mediana edad, entre los 20 y los 60 años. Hasta una quinta parte de la ceguera legal registrada en el mundo desarrollado se atribuye a complicaciones de esta inflamación. La uveítis comparte con la conjuntivitis, la queratitis o el glaucoma agudo el signo del ojo rojo, lo que genera confusión fuera del ámbito oftalmológico. Un rasgo la distingue con frecuencia de las causas más banales: la ausencia de secreción externa, presente en la conjuntivitis y ausente en la inflamación uveal. La confirmación, en cualquier caso, corresponde siempre a una exploración oftalmológica. No exactamente. La iritis es la forma de uveítis anterior limitada al iris, sin afectación del cuerpo ciliar. Cuando ambas estructuras se inflaman a la vez, se prefiere el término iridociclitis. "Uveítis" es, por tanto, la categoría general; "iritis" designa una variante concreta y más restringida. La inflamación en sí misma no se transmite de una persona a otra. Cuando la causa es infecciosa (una toxoplasmosis o una tuberculosis, por ejemplo), lo que podría transmitirse es el microorganismo responsable, no la uveítis como tal. Depende de la causa. Las formas asociadas a enfermedades autoinmunitarias sistémicas tienden a ser bilaterales, mientras que las de origen traumático o infeccioso suelen limitarse a un solo ojo. La uveítis de Fuchs, por ejemplo, es prácticamente siempre unilateral. Del International Uveitis Study Group, que en 1987 propuso dividir las uveítis según el segmento ocular predominantemente afectado. El grupo SUN retomó y formalizó esa propuesta en 2005, y sigue siendo la referencia utilizada hoy en la literatura científica. Consulte también la información clínica completa sobre la uveítis Si busca información sobre los síntomas, el diagnóstico y el tratamiento de esta inflamación ocular, puede consultar la página sobre uveítis elaborada por el Servicio de Oftalmología de la Clínica Universidad de Navarra.Qué es la uveítis
Por qué compromete la visión
Clasificación
Frecuencia e impacto
Diferenciación con otras causas de ojo rojo
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo uveítis que iritis?
¿La uveítis es contagiosa?
¿Puede afectar a los dos ojos a la vez?
¿De dónde procede la clasificación por localización?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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