DICCIONARIO MÉDICO
Esclerótica
La esclerótica o esclera es la membrana fibrosa, blanca y opaca que constituye la capa externa del globo ocular. Cubre aproximadamente las cuatro quintas partes de su superficie, desde la córnea en la región anterior hasta el punto de salida del nervio óptico en la posterior. Su consistencia, debida sobre todo al colágeno de tipo I, protege las estructuras internas del ojo y sirve de punto de anclaje para la musculatura extrínseca ocular. El término procede del griego σκληρός (sklērós), que significa «duro». El latín científico lo adoptó como sclera, y de ahí pasó al español con la forma esclerótica, que ya aparece documentada en textos médicos del siglo XVIII. La voz sinónima esclera, más breve, se emplea con frecuencia en la bibliografía anglosajona y ha ganado uso también en castellano. Desde el punto de vista anatómico, la esclerótica es la parte visible que popularmente se conoce como «el blanco del ojo». Conviene matizar que solo se observa a simple vista su porción anterior, la que asoma entre los párpados; el resto envuelve el globo por detrás y queda oculto dentro de la órbita. Se distinguen tres capas, de fuera hacia dentro. La más superficial, la epiesclera, es una lámina vascularizada de tejido conjuntivo laxo que facilita el deslizamiento del globo ocular sobre las estructuras orbitarias vecinas (cápsula de Tenon, grasa orbitaria). Cuando esta capa se inflama de forma aislada se habla de epiescleritis, un cuadro generalmente benigno que no afecta a planos más profundos. Por debajo se sitúa el estroma escleral propiamente dicho, formado por haces de fibras de colágeno de tipo I y, en menor proporción, de tipo III. En la córnea, las fibrillas se organizan en láminas paralelas y regulares que permiten la transparencia; en la esclera, los haces discurren en direcciones irregulares y con diámetros variables. Esa disposición desordenada es precisamente la causa de que el tejido sea opaco y blanco. La capa más interna recibe el nombre de lámina fusca. Contiene melanocitos pigmentados cuya función es absorber la luz que pudiera dispersarse dentro del ojo, algo parecido a la pintura negra del interior de una cámara fotográfica. En personas de piel muy pigmentada, estos melanocitos pueden conferir a la esclera un leve tono azulado o grisáceo que carece de significado patológico. No es uniforme. El espesor oscila entre unos 0,3 mm en la zona de inserción de los músculos rectos y aproximadamente 1 mm en torno al nervio óptico. En la infancia la esclera es más delgada y permite que la coroides subyacente se transluzca, lo que explica el tinte azulado que a veces se observa en los ojos de los niños pequeños. Con la edad, depósitos lipídicos pueden amarillear ligeramente la superficie, un fenómeno que no debe confundirse con la ictericia. En su extremo anterior, la esclera se continúa con la córnea a través de una zona de transición denominada limbo esclerocorneal. Allí convergen también la conjuntiva bulbar y el sistema de drenaje del humor acuoso (canal de Schlemm y malla trabecular), de modo que el limbo concentra una importancia anatómica que no es proporcional a su pequeño tamaño. En la cara interna, la esclera limita con la úvea (coroides, cuerpo ciliar e iris). Los vasos y nervios ciliares que irrigan e inervan el segmento anterior del ojo atraviesan la esclera por pequeños orificios (emisarios esclerales), mientras que el nervio óptico la perfora por detrás a través de una estructura perforada conocida como lámina cribosa. La cara externa recibe la inserción de los seis músculos extraoculares que permiten los movimientos del globo. Una esclera blanca uniforme se considera normal en el adulto. Cuando adopta un tono amarillento difuso suele indicar un aumento de bilirrubina en sangre, situación que en clínica se denomina ictericia escleral y que orienta hacia enfermedades hepáticas o hemolíticas. El enrojecimiento focal o difuso puede responder a una escleritis (inflamación profunda, frecuentemente dolorosa y asociada a enfermedades autoinmunitarias) o a una epiescleritis más superficial. Las manchas pigmentadas congénitas, azuladas o marrones, corresponden habitualmente a melanocitosis benigna. En ciertas enfermedades del tejido conectivo (osteogénesis imperfecta, por ejemplo), el adelgazamiento anómalo de la esclera permite visualizar el pigmento uveal y produce un llamativo tono azul que constituye un dato clínico orientador. Del adjetivo griego σκληρός (sklērós), «duro». El latín médico lo adaptó como sclerotica (sobreentendido tunica, «túnica dura»), y de ahí pasó al español. En la bibliografía actual conviven las formas «esclerótica» y «esclera», ambas correctas. No. La conjuntiva es una mucosa fina y transparente que reviste la superficie anterior de la esclera y la cara interna de los párpados. Si se levantara la conjuntiva, debajo aparecería la esclera blanca. La confusión es frecuente porque, al mirar un ojo, ambas estructuras se superponen y la conjuntiva resulta casi invisible sobre el fondo blanco. Porque al nacer la pared escleral es más fina que en el adulto y deja translucir parcialmente la coroides pigmentada que hay debajo. A medida que el ojo crece y la esclera gana espesor, el color blanco se afianza. En la gran mayoría de los casos se trata de un hallazgo fisiológico sin relevancia. Sí, y ese cambio es un dato clínico valioso. Una coloración amarillenta orienta hacia ictericia; el enrojecimiento puede indicar escleritis o epiescleritis; el tono azul persistente en adultos se asocia a trastornos del colágeno como la osteogénesis imperfecta. Cualquier modificación del color habitual merece una valoración oftalmológica. Si desea profundizar en conceptos asociados a la esclerótica, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la esclerótica
Organización histológica de la esclera
Grosor y variaciones regionales
Relación con las estructuras vecinas
Variaciones de color y su significado
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra esclerótica?
¿Es lo mismo la esclerótica que la conjuntiva?
¿Por qué la esclera de los recién nacidos parece azulada?
¿Puede la esclerótica cambiar de color por una enfermedad?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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