DICCIONARIO MÉDICO
Endocérvix
El endocérvix es la mucosa que recubre el interior del cérvix o cuello uterino: la porción interna del cuello, no visible directamente en una exploración con espéculo, formada por un epitelio cilíndrico simple secretor de moco. Es la fuente del moco cervical, una de las dos porciones epiteliales del cuello —junto al ectocérvix— y la región donde se origina una proporción minoritaria pero significativa de los cánceres cervicales (los adenocarcinomas). El endocérvix es la mucosa que tapiza la mitad interna del cuello uterino, es decir, la mucosa que reviste el canal cervical. Anatómicamente comprende toda la superficie interna del cuello desde el orificio cervical interno (que comunica con la cavidad uterina) hasta el orificio cervical externo (límite con la cavidad vaginal). En su extremo superior, el epitelio endocervical se continúa con el endometrio del cuerpo uterino; en su extremo inferior, transiciona de forma abrupta al epitelio escamoso del ectocérvix en una línea visible histológicamente como un escalón —la unión escamocolumnar—. El término "endocérvix" es un compuesto híbrido griego-latino documentado desde la literatura médica decimonónica. Combina el prefijo griego ἔνδον (éndon), "dentro, en el interior", con el sustantivo latino cervix, -icis, "cuello". El significado literal es "cuello interno" o "porción interna del cuello", en oposición a ectocérvix y exocérvix (con prefijos griegos ἐκτός y ἔξω, "externo" y "por fuera"). El mismo prefijo ἔνδον aparece en términos médicos como "endocrino" (secreción hacia el interior), "endometrio" (mucosa interna del útero) o "endoscopia" (exploración del interior). Conviene distinguir dos conceptos próximos pero no idénticos. El endocérvix es la mucosa: el epitelio cilíndrico, sus glándulas, sus tipos celulares y el estroma subyacente. El canal cervical es el conducto anatómico, con su luz, sus dimensiones y su forma fusiforme. La distinción es equiparable a la que existe entre "mucosa intestinal" (entidad histológica) e "intestino" (entidad anatómica): el endocérvix es lo que recubre el canal, no el canal mismo. Las dimensiones del canal y su función como conducto se desarrollan en la entrada de canal cervical. El epitelio que reviste el endocérvix es cilíndrico simple: una sola capa de células altas y estrechas, organizadas como una empalizada sobre la membrana basal, con núcleos basales y citoplasma cargado de mucina hacia la superficie. La fragilidad de esta capa única —en contraste con las múltiples capas del epitelio escamoso del ectocérvix— y su transparencia confieren al endocérvix su característico aspecto rojizo y aterciopelado en la exploración colposcópica, ya que a través del epitelio se transparentan los vasos sanguíneos del estroma subyacente. La superficie endocervical no es lisa. Está plegada en numerosas invaginaciones llamadas criptas cervicales —tradicionalmente denominadas "glándulas cervicales", aunque no son glándulas en sentido estricto sino pliegues del propio epitelio—. Estas criptas aumentan considerablemente la superficie productora de moco y son la razón por la que el endocérvix puede generar el volumen de moco cervical necesario para sus funciones reproductivas y defensivas. Cuando, durante el proceso de metaplasia escamosa, el epitelio escamoso recubre los orificios de estas criptas atrapando el moco en su interior, se forman los quistes de Naboth, hallazgo benigno frecuente en exploraciones del cuello uterino. El epitelio cilíndrico endocervical contiene tres tipos celulares con funciones distintas. Las células secretoras son las más abundantes: producen mucina (ácida y neutral en proporciones variables a lo largo del ciclo) y lisozima, esta última con actividad antibacteriana. Las células ciliadas, mucho menos numerosas y especialmente concentradas cerca de la unión con el endometrio, baten el moco en dirección a la vagina, contribuyendo a su circulación. Las células de reserva son pequeñas, indiferenciadas y pluripotenciales: se sitúan debajo del epitelio cilíndrico y permanecen quiescentes en condiciones normales, pero proliferan activamente durante los procesos de metaplasia escamosa, dando origen al nuevo epitelio escamoso que reemplaza al cilíndrico evertido. Bajo el epitelio se extiende un estroma de tejido conectivo laxo rico en células y fibras de colágeno y elastina, con vasos sanguíneos abundantes y una proporción menor de fibras musculares lisas que la del estroma ectocervical. La producción de moco cervical es la función más visible del endocérvix. Las células secretoras del epitelio cilíndrico fabrican un fluido cuya composición varía sustancialmente a lo largo del ciclo menstrual bajo influencia hormonal. Alrededor de la ovulación, los estrógenos elevados producen un moco abundante, transparente, fluido y filante (capaz de estirarse en hilos), con una estructura molecular en mallas que permite el ascenso de los espermatozoides hacia la cavidad uterina. En la fase posovulatoria y luteínica, la progesterona induce un moco escaso, espeso y opaco, prácticamente impenetrable para los espermatozoides. Esta variabilidad cíclica del moco cervical no es accesoria: es la base biológica de los métodos de planificación familiar natural (Billings, Creighton) y, en sentido contrario, del mecanismo anticonceptivo de algunos preparados hormonales que mantienen el moco en estado hostil de forma permanente. Más allá de su papel reproductivo, el moco cervical actúa como barrera defensiva continua entre la vagina —medio colonizado por flora bacteriana habitual— y la cavidad uterina, que en condiciones normales es estéril. La presencia de inmunoglobulina A secretoria, lactoferrina y lisozima en el moco refuerza esta función. Durante el embarazo, el moco endocervical se condensa y forma una masa gelatinosa estable que sella el canal cervical: el tapón mucoso cervical. Su expulsión, habitualmente teñida de sangre, es uno de los signos prodrómicos del trabajo de parto. El endocérvix tiene una característica clínicamente importante: a diferencia del ectocérvix, presenta abundantes terminaciones nerviosas sensitivas y, sobre todo, una inervación simpática y parasimpática profusa. Esta diferencia anatómica explica varias observaciones clínicas. La biopsia, electrocoagulación o crioterapia sobre el ectocérvix se toleran habitualmente sin anestesia local; los procedimientos sobre el endocérvix —el legrado endocervical, la histeroscopia diagnóstica, la dilatación del canal cervical— pueden generar dolor y, en una proporción no despreciable de casos, una reacción vasovagal con bradicardia, hipotensión y, ocasionalmente, síncope. Por este motivo, los procedimientos sobre el endocérvix se planifican con vigilancia hemodinámica, con técnicas anestésicas locales adaptadas o, en casos seleccionados, con sedación. La extensión y la posición del endocérvix dentro del cuello uterino no son fijas. Antes de la pubertad, el cuello uterino es pequeño y la unión escamocolumnar se sitúa en el orificio cervical externo o muy cerca de él, lo que significa que el endocérvix está confinado al canal cervical estricto. Tras la pubertad, los estrógenos hacen crecer el cérvix y alargan el canal endocervical; una porción del epitelio cilíndrico se evierte hacia el ectocérvix, dando lugar al ectropión cervical, hallazgo fisiológico frecuente en mujeres jóvenes, durante el embarazo y con anticonceptivos hormonales. El epitelio endocervical evertido, al exponerse al medio vaginal ácido, sufre un proceso fisiológico de reemplazo por epitelio escamoso a través de la metaplasia escamosa. La región donde se produce este reemplazo recibe el nombre de zona de transformación, territorio histológicamente más activo del cuello y donde se concentra la mayor parte de la patología neoplásica cervical. Tras la menopausia, el descenso estrogénico produce atrofia gradual del epitelio endocervical: la altura de las células disminuye, la producción de moco se reduce drásticamente y la unión escamocolumnar se retrae hacia el interior del canal endocervical, alejándose del orificio cervical externo. Este desplazamiento explica que en mujeres posmenopáusicas la zona de transformación pueda no ser visible en la colposcopia y obliga a adaptar las técnicas de cribado citológico, recurriendo con mayor frecuencia al cepillado endocervical específico para garantizar la representación celular adecuada. La importancia clínica del endocérvix se concentra en varios planos. En el plano oncológico, los adenocarcinomas cervicales —que constituyen aproximadamente el 15-20% de los cánceres de cuello uterino— se originan en el epitelio glandular endocervical. Aunque son menos frecuentes que los carcinomas escamosos del ectocérvix, han mostrado un incremento relativo en las últimas décadas, en parte porque las técnicas de cribado citológico tradicionales son menos sensibles para detectar lesiones glandulares. Las lesiones precursoras —el adenocarcinoma in situ endocervical— y las invasivas son foco creciente del cribado actual. En el plano infeccioso, el endocérvix es la diana de varios patógenos de transmisión sexual: Chlamydia trachomatis, Neisseria gonorrhoeae y, con frecuencia, Mycoplasma. La cervicitis mucopurulenta endocervical es la presentación clínica habitual de estas infecciones, que pueden ascender a vías genitales superiores si no se tratan. El cultivo endocervical y las pruebas de amplificación de ácidos nucleicos sobre muestras endocervicales son los procedimientos diagnósticos habituales. En el plano diagnóstico, los procedimientos específicos del endocérvix incluyen el cepillado endocervical (recogida de material para citología con un cepillo específico), el legrado endocervical (raspado del canal con una cucharilla para análisis histológico) y la biopsia del cuello uterino dirigida a lesiones del canal. La sensibilidad del endocérvix descrita más arriba condiciona la planificación anestésica de estos procedimientos. Es un compuesto híbrido griego-latino documentado desde la literatura médica del siglo XIX. Combina el prefijo griego ἔνδον (éndon), "dentro, en el interior", con el sustantivo latino cervix, "cuello". El significado literal es "cuello interno" o "porción interna del cuello", en oposición a ectocérvix y exocérvix (con prefijos que significan "externo" y "por fuera"). El mismo prefijo griego ἔνδον aparece en otros términos médicos: "endocrino", "endometrio", "endoscopia". La diferencia es histológica, funcional y clínica. El endocérvix es la porción interna del cuello uterino, no visible en la exploración con espéculo, recubierta por epitelio cilíndrico simple secretor de moco. El ectocérvix es la porción externa, visible, recubierta por epitelio escamoso estratificado resistente. El endocérvix tiene abundantes terminaciones nerviosas; el ectocérvix muy pocas, lo que tiene implicaciones para la planificación de procedimientos. Y la patología neoplásica difiere: el endocérvix es la diana de los adenocarcinomas; el ectocérvix, de los carcinomas escamosos. El canal cervical es el conducto anatómico que atraviesa el cuello uterino, con su luz, sus dimensiones y su forma fusiforme. El endocérvix es la mucosa que tapiza ese conducto: el epitelio cilíndrico, las criptas, los tipos celulares y el estroma. Es la misma diferencia que existe entre "mucosa intestinal" e "intestino": el endocérvix es lo que recubre el canal, no el canal mismo. Ambas entradas existen en el diccionario y se complementan. Porque el endocérvix tiene abundantes terminaciones nerviosas sensitivas y una inervación simpática y parasimpática profusa. La manipulación o el raspado del epitelio endocervical puede desencadenar una reacción vasovagal: respuesta refleja con bradicardia, hipotensión y, en algunos casos, síncope. Es una reacción benigna y transitoria, pero conviene anticiparla y planificar el procedimiento en condiciones que permitan vigilancia hemodinámica. Esta característica diferencia al endocérvix del ectocérvix, donde la biopsia o la crioterapia se toleran habitualmente sin sedación. Son formaciones quísticas benignas que se forman cuando, durante el proceso de metaplasia escamosa, el epitelio escamoso recubre los orificios de las criptas endocervicales atrapando el moco en su interior. El moco continúa produciéndose pero no puede drenar al canal, lo que da lugar a una pequeña dilatación quística visible en la colposcopia como una elevación translúcida amarillenta. Son hallazgos absolutamente normales y no requieren tratamiento. Si desea profundizar en conceptos asociados al endocérvix, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el endocérvix
Histología: el epitelio cilíndrico endocervical
El moco cervical: producción y funciones
Inervación: por qué el endocérvix es sensible
Cambios fisiológicos a lo largo de la vida
Relevancia clínica del endocérvix
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra endocérvix?
¿En qué se diferencia el endocérvix del ectocérvix?
¿Qué diferencia hay entre endocérvix y canal cervical?
¿Por qué el legrado endocervical puede provocar mareo?
¿Qué son los quistes de Naboth y por qué aparecen en el endocérvix?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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