DICCIONARIO MÉDICO
Metaplasia escamosa
La metaplasia escamosa es el reemplazo fisiológico de un epitelio cilíndrico por un epitelio escamoso estratificado. Es un fenómeno celular adaptativo, normal y muy frecuente en el cuello uterino, donde define la zona de transformación. También aparece, con la misma lógica, en bronquios, vejiga, glándulas salivales o conductos pancreáticos sometidos a un estímulo persistente. La metaplasia escamosa es una modalidad concreta de metaplasia: el tejido sustituido es siempre un epitelio cilíndrico (también llamado columnar), y el epitelio que lo reemplaza es escamoso, es decir, estratificado y formado por células planas dispuestas en varias capas, similares a las de la piel. No se trata de una enfermedad ni de una lesión, sino de una respuesta adaptativa del organismo: cuando un epitelio cilíndrico, más frágil y compuesto por una sola capa de células, queda expuesto a un microambiente para el que no está preparado —medio ácido, contacto con aire, irritación crónica—, las células de reserva subyacentes se diferencian hacia un epitelio escamoso, mucho más resistente. El término procede del griego μετά (metá), "más allá" o "cambio", y πλάσις (plásis), "formación", "modelado". Literalmente, "formación distinta" o "cambio en el modelado". El adjetivo "escamosa" alude al aspecto plano y superpuesto, en escamas, de las células del epitelio resultante, del latín squama. La denominación clásica española y portuguesa de "metaplasia pavimentosa" recoge la misma idea con otra metáfora: las células planas dispuestas como las losas de un pavimento. "Metaplasia epidermoide" es una tercera variante, hoy menos usada, que subraya la similitud con la epidermis. El concepto tiene un valor clínico bien delimitado: identificar dónde y cuándo está ocurriendo metaplasia escamosa permite distinguir el tejido normal —aunque cambiado— del tejido genuinamente patológico. Esa diferenciación entre lo adaptativo y lo lesional es la razón por la que el término aparece en informes de citología, biopsia y colposcopia. La localización paradigmática de la metaplasia escamosa es el cuello uterino, y su mecanismo allí explica el modelo general. El cuello uterino tiene dos epitelios distintos: el exocérvix está cubierto por un epitelio escamoso estratificado, robusto, adaptado al medio ácido de la vagina; el endocérvix, en cambio, está cubierto por un epitelio cilíndrico de una sola capa, productor de moco. Ambos epitelios se encuentran en una línea de transición: la unión escamocolumnar. Esa línea no es estática. Bajo influencia hormonal —especialmente estrogénica—, durante la menarquia, el embarazo o el uso de anticonceptivos orales, el cuello uterino se agranda y el epitelio cilíndrico del endocérvix se desplaza hacia el exocérvix, quedando expuesto al medio vaginal. Ese desplazamiento se denomina ectopia cervical o ectropión. El epitelio cilíndrico evertido es muy vulnerable al pH ácido vaginal y a los traumatismos mecánicos y, como respuesta, las células de reserva que se sitúan justo debajo —pequeñas, cuboides— se reactivan y empiezan a multiplicarse. La progenie de esas células de reserva no se diferencia hacia epitelio cilíndrico (lo que sería regeneración), sino hacia epitelio escamoso. Es una metaplasia indirecta: la célula cilíndrica madura no se transforma en escamosa, sino que es sustituida por la descendencia escamosa de un precursor común. El territorio del cuello uterino que ha sufrido metaplasia escamosa —y que histológicamente es escamoso pero ocupa un lugar antes recubierto por epitelio cilíndrico— constituye la zona de transformación. Identificarla en colposcopia es esencial: prácticamente toda la patología neoplásica del cérvix se origina dentro de ella, no porque la metaplasia sea por sí misma una lesión, sino porque las células metaplásicas inmaduras de esa zona son particularmente susceptibles a la integración del ADN del virus del papiloma humano (VPH). El proceso metaplásico es fisiológico; el problema aparece cuando coincide con una infección persistente por VPH de alto riesgo. La distinción entre forma madura y forma inmadura tiene importancia diagnóstica y aparece en la mayoría de los informes citológicos e histológicos. La metaplasia escamosa inmadura es la fase inicial del proceso. Las células son pequeñas, con núcleos relativamente grandes en relación al citoplasma —lo que los patólogos llaman ratio núcleo-citoplasma alto—, escaso glucógeno y algunas mitosis. Esa morfología puede confundirse con una lesión escamosa intraepitelial de alto grado, sobre todo en muestras pequeñas o mal orientadas, y es uno de los motivos clásicos por los que el patólogo recurre a tinciones complementarias como p16 y Ki-67 para diferenciar metaplasia inmadura de displasia: la metaplasia es negativa para sobreexpresión difusa de p16, mientras que la lesión inducida por VPH de alto riesgo suele ser positiva. La metaplasia escamosa madura es el estadio final. Las células se han estratificado, han incorporado glucógeno y son histológicamente casi indistinguibles del epitelio escamoso original del exocérvix. Una vez establecida, la metaplasia escamosa es irreversible: el epitelio escamoso ya no vuelve a convertirse en cilíndrico aunque desaparezca el estímulo que la provocó. En la práctica colposcópica, la zona de metaplasia madura se aprecia como una superficie blanquecina tenue tras aplicar ácido acético, mientras que la inmadura puede teñirse de forma más marcada y plantear dudas que se resuelven con biopsia dirigida. Aunque la asociación clínica más conocida es con el cérvix, la metaplasia escamosa puede aparecer en cualquier territorio cubierto por epitelio cilíndrico o transicional sometido a una agresión persistente. En el árbol bronquial, la exposición crónica al humo del tabaco transforma el epitelio respiratorio ciliado en escamoso; es un cambio adaptativo que protege frente al irritante, pero compromete el aclaramiento mucociliar y, además, puede preceder al carcinoma broncogénico escamoso. En la vejiga urinaria, infecciones recurrentes, cálculos o cuerpos extraños como sondas permanentes inducen metaplasia escamosa del urotelio. También se describe en glándulas salivales con sialolitiasis, en conductos pancreáticos por pancreatitis crónica, y en la conjuntiva ocular en el déficit de vitamina A. En todos estos contextos, la lógica es la misma: un epitelio frágil sustituido por otro más resistente, a costa de perder la función especializada del original. La confusión más habitual, especialmente en pacientes que leen su informe, es entre metaplasia y displasia. Conviene mantenerlas separadas. La metaplasia es un cambio adaptativo entre dos tipos de tejido normales: la célula resultante es atípica respecto a su localización (escamosa donde antes había cilíndrica), pero es una célula sana, bien diferenciada, organizada en capas regulares. La displasia, en cambio, describe alteraciones en la propia arquitectura celular: tamaño y forma irregulares del núcleo, pérdida de la estratificación normal, mitosis anómalas. La displasia se considera una lesión precancerosa; la metaplasia, no. La hiperplasia es otro fenómeno distinto: aumento del número de células sin cambio en su tipo. Y la neoplasia implica proliferación autónoma y descontrolada, ya sea benigna o maligna. En la cadena conceptual metaplasia → displasia → neoplasia, solo la primera es fisiológica; las otras dos son patológicas, y solo la tercera es propiamente tumoral. En la práctica de la citología cervical, el patólogo debe distinguir además la metaplasia escamosa de los cambios reactivos inflamatorios y de los cambios coilocíticos asociados al VPH. Esa distinción se apoya en criterios morfológicos y, cuando es necesario, en marcadores inmunohistoquímicos. Del griego μετά (metá), "cambio" o "más allá", y πλάσις (plásis), "formación" o "modelado". Literalmente: cambio en la formación. El término se popularizó en la patología del siglo XIX, cuando Rudolf Virchow y los anatomopatólogos alemanes empezaron a sistematizar los procesos de transformación tisular distintos de la regeneración y de la neoplasia. Sí. Son dos nombres para el mismo proceso. "Pavimentosa" es la denominación tradicional en la literatura médica española y portuguesa, en alusión a las células planas dispuestas como losas de pavimento. "Escamosa" es la forma más extendida hoy, calcada del inglés squamous. "Metaplasia epidermoide" es una tercera variante en desuso. Las tres designan el mismo cambio epitelial. La metaplasia escamosa, por sí sola, no es una lesión. Es un hallazgo común en mujeres en edad fértil y refleja un proceso fisiológico normal del cuello uterino. No es displasia, no es cáncer, ni es precancerosa. Lo que el médico valorará es el contexto en el que aparece: si la metaplasia se acompaña de cambios coilocíticos por VPH, de atipia celular o de signos de displasia, el informe lo indicará explícitamente con esa terminología, no como simple metaplasia. El proceso metaplásico en sí no evoluciona a cáncer. Lo que ocurre es que la zona de transformación —el territorio donde la metaplasia tiene lugar— es el lugar donde se asienta prácticamente toda la patología neoplásica del cérvix, porque las células metaplásicas inmaduras son especialmente susceptibles a la infección persistente por VPH de alto riesgo. La distinción es importante: el riesgo no procede del cambio metaplásico, sino del posible encuentro entre esas células y el virus. En el cuello uterino, una vez completada, no. El epitelio escamoso resultante ya no vuelve a convertirse en cilíndrico aunque desaparezca el estímulo. En otros territorios, como el bronquio, la metaplasia escamosa puede regresar parcialmente si cesa la causa —por ejemplo, al dejar de fumar—, aunque la reversión completa es discutida. Si desea profundizar en conceptos asociados a la metaplasia escamosa, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la metaplasia escamosa
Por qué ocurre: el mecanismo en el cuello uterino
Metaplasia escamosa madura e inmadura
Otras localizaciones de metaplasia escamosa
Diferenciación con displasia y otros cambios celulares
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra metaplasia?
¿Es lo mismo metaplasia escamosa que metaplasia pavimentosa?
Si en mi citología pone "metaplasia escamosa", ¿es preocupante?
¿La metaplasia escamosa puede convertirse en cáncer?
¿La metaplasia escamosa es reversible?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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