DICCIONARIO MÉDICO
Colposcopia
La colposcopia es un procedimiento ginecológico que permite examinar el cuello uterino, la vagina y la vulva bajo aumento óptico. Se realiza con un instrumento denominado colposcopio, provisto de lentes binoculares y una fuente de luz, que amplifica la imagen de la superficie mucosa sin establecer contacto directo con el tejido. Su utilidad principal reside en la valoración de alteraciones celulares detectadas previamente en la citología cervicovaginal o en la prueba del virus del papiloma humano. El término procede del griego κόλπος (kólpos, "seno", "cavidad", y por extensión "vagina") y σκοπεῖν (skopeîn, "observar", "examinar"). Significa, en sentido literal, "mirar dentro de la vagina", aunque la exploración se centra sobre todo en el cuello uterino y la llamada zona de transformación cervical, donde confluyen el epitelio escamoso del exocérvix y el epitelio cilíndrico del endocérvix. Dentro del cribado del cáncer cervical, la colposcopia no es una prueba de detección primaria. Ocupa el escalón siguiente cuando la citología o el test de VPH arrojan un resultado anormal. El ginecólogo sitúa el colposcopio frente a la abertura vaginal, sin introducirlo, y tras aplicar ácido acético diluido sobre la mucosa identifica zonas que podrían albergar lesiones premalignas o malignas. Si algún área parece sospechosa, se toma una biopsia dirigida para estudio histológico. El procedimiento completo suele durar entre diez y quince minutos. En 1921, el catedrático Von Franqué, de la Universidad de Hamburgo, encargó a su ayudante Hans Hinselmann el estudio de unas leucoplasias cervicales que se observaban a simple vista junto a pequeños carcinomas. Hinselmann comprendió pronto que la inspección sin aumento resultaba insuficiente para valorar esas lesiones. Con la colaboración de los ópticos de la casa Leitz (predecesora de Leica), diseñó un microscopio binocular de baja potencia con iluminación integrada y publicó los primeros resultados en 1925 en la revista Münchner Medizinische Wochenschrift. Fuera del ámbito germanófono, el instrumento tardó décadas en imponerse. La adopción en el mundo anglosajón no llegó hasta los años sesenta, cuando el volumen creciente de citologías anormales generado por los programas de cribado con la prueba de Papanicolaou reclamaba una herramienta capaz de localizar con precisión las lesiones cervicales. Hoy la colposcopia forma parte del protocolo estándar de seguimiento de resultados citológicos alterados en la mayoría de los sistemas sanitarios. Un colposcopio convencional consta de un sistema óptico binocular montado sobre un soporte articulado, con aumentos que oscilan entre 6x y 40x. La fuente de luz, generalmente halógena o LED, ilumina la superficie cervical sin generar calor excesivo. Algunos modelos incorporan un filtro de luz verde que facilita la visualización de la trama vascular del cuello, un detalle que no es trivial: ciertos patrones vasculares anómalos como el punteado o el mosaico orientan hacia lesiones de alto grado. Con la paciente en posición de litotomía y el espéculo vaginal colocado, el ginecólogo aplica una solución de ácido acético al 3-5 % sobre el cuello uterino. Las células con mayor densidad nuclear, propias de las displasias, coagulan transitoriamente sus proteínas citoplasmáticas y adquieren un tono blanquecino que las distingue del epitelio sano. La prueba de Schiller complementa el examen: al teñir la mucosa con solución yodada de Lugol, el epitelio escamoso sano capta el yodo y oscurece, mientras que las zonas displásicas permanecen claras. Ambas maniobras permiten delimitar el área sospechosa y decidir si procede biopsiar. Del griego κόλπος (kólpos), que en medicina pasó a designar la vagina, y σκοπεῖν (skopeîn), "observar". Hans Hinselmann acuñó el término en 1925 al presentar el primer colposcopio, un microscopio binocular diseñado para examinar el cuello uterino bajo aumento óptico. No. La citología recoge células del cuello uterino para analizarlas al microscopio en un laboratorio; la colposcopia observa directamente la superficie cervical con un instrumento de aumento. Son complementarias: la citología detecta alteraciones celulares y la colposcopia localiza visualmente la zona afectada para, si conviene, tomar una biopsia. La exploración con el colposcopio no produce dolor porque el instrumento no toca el cuerpo. La aplicación del ácido acético puede generar una molestia breve, similar a un leve escozor. Si se realiza una biopsia, algunas pacientes describen un pellizco puntual de corta duración. El ginecólogo alemán Hans Hinselmann, que trabajaba en la Universidad de Hamburgo, presentó su primer prototipo en 1925. Lo desarrolló con la colaboración de los técnicos de la casa Leitz para poder visualizar con aumento las pequeñas lesiones cervicales que escapaban a la inspección directa. En 1933 publicó el primer manual de colposcopia, donde describió los patrones de mosaico y punteado que hoy siguen siendo referencia. Consulte también la información clínica completa sobre la colposcopia Si busca información detallada sobre la preparación, el desarrollo y la interpretación de resultados de esta prueba, puede consultar la ficha completa de la colposcopia elaborada por el Departamento de Ginecología y Obstetricia de la Clínica Universidad de Navarra. Si desea profundizar en conceptos asociados a la colposcopia, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la colposcopia
Hans Hinselmann y los orígenes del colposcopio
El colposcopio y la aplicación del ácido acético
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra colposcopia?
¿Es lo mismo una colposcopia que una citología?
¿La colposcopia duele?
¿Quién inventó el colposcopio?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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